Por un juguete que dure más allá del día de Reyes

Niños y adultos arman juguetes con piezas durante el Festival Lego. /Lise Aserud (Afp)
Niños y adultos arman juguetes con piezas durante el Festival Lego. / Lise Aserud (Afp)

Los expertos recomiendan creatividad y compañía mientras crece el interés por los productos de ciencias

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

La Navidad suele suponer un quebradero de cabeza para muchos padres. Llegan Papá Noel y los Reyes Magos y algunos tratan de aprovechar la oportunidad de despertar o desarrollar la genialidad de sus hijos. Al mismo tiempo, surge la incógnita de cuál será el mejor juguete o con discusiones más especializadas. ¿Regalar juguetes de ciencias o de letras? A juzgar por las nuevas tendencias, de momento vence el lado de los laboratorios. Los juguetes STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) cuentan con una identidad propia y aparecen entre los más solicitados. Según un estudio de la Universidad de Valencia, un 63,3% de los niños de entre 8 y 12 años mostraron mucho interés por los juegos científicos o de experimentos, aunque son los quintos en orden de preferencia de los chavales.

Los culpables de este crecimiento, como es habitual, son los progenitores, aunque en este caso desde un punto de partida especial. «Los padres ingenieros suelen querer que sus niños sean ingenieros. Hay una especie de orgullo que en otras profesiones, que no son peores o mejores, no se da tanto quizás ese orgullo de pertenencia. No me he encontrado a un abogado que quiera regalarle un juego de leyes, pero es que quizás no haya un juego de leyes», aclara Alberto Valero, director de BQ Educación (división educativa de QB), una organización que trata de acercar la tecnología a los jóvenes.

Un niño finlandés juega con un juego química.
Un niño finlandés juega con un juego química. / Alexander Shalamov

Los estudios todavía no son concluyentes en torno a si los STEM fomentan más unas habilidades entre los niños mientras la mercadotecnia trata de convencer a los padres. «Los padres ahora tienen a su disposición toda la información necesaria y la saben aprovechar para tomar sus decisiones. Saben que el juguete tiene una finalidad lúdica pero además valoran que se complemente con el aspecto educativo porque están obteniendo un doble beneficio», recuerda Isabel Martínez, responsable de comunicación de Eurekakids.

«Lo que tienen los niños es mucha creatividad si no han pasado demasiado tiempo delante de la televisión» Alberto Varea

Así, surge la experiencia de quienes han impartido numerosos talleres con adultos y menores y han aprendido de ambos. «Lo que tienen los niñso es mucha creatividad si no han pasado demasiado tiempo delante de la televisión. Lo que más le gusta es hacer cosas, juntarlas, hasta el punto de que alguna vez vuelven locos a los padres con cosas que no deberían -bromea Valero-. Sucede un poco con juguetes que están pensados para construir. 'Lego' son cubos y es uno de los juegos con más historia y éxito. Y como juguete es lo más básico del mundo: ladrillos». Apoyan la teoría las conclusiones recogidas por la agencia Since del profesor Jeffrey Trawick-Smith, experto en el juego de los niños en el Centro de Educación Infantil de la Eastern Connecticut State University (EE UU): «Lo que hace que los juguetes promuevan de forma efectiva las habilidades científicas no es la determinación del género o los diseños complicados, sino la simplicidad y el hecho de no tener una sola utilidad predefinida. Esto permite a niños y niñas experimentar y explorar».

Un niño juega con bloques de madera.
Un niño juega con bloques de madera. / Daniel Fuhr

¿Cuál es el juguete idóneo?

En un panorama de pocas certezas surge, como en cada juguetería, la pregunta más difícil: ¿Cuál es el juguete idóneo? «Los niños tienen una amplia variedad de gustos e intereses, tanto como los adultos. Definir estas características básicas resultaría muy complicado. Ahora y siempre los niños buscan la interacción. Pero si hay alguna que pudiéramos destacar es que sean capaces de divertirse jugando con ellos», contestan desde el departamento de Marketing y Robotrónica (área educacional) de Juguetrónica. «Idóneo es el que se adapte a la edad del niño, que sirva de apoyo de aprendizaje en su periodo evolutivo y sobre todo, que le divierta y formente su curiosidad porqué es el mejor modo de aprender», avanza Martínez.

«Depende mucho de la edad. A partir de los 8 o 9 años yo busco algo donde puedan desarrollar la imaginación. Por ejemplo, un libro, porque es lo más manipulativo que hay y desarrolla una imaginación. O un juego de mesa. Yo no regalaría una película o un videojuego porque me parece lo más pasivo: te sientas y las cosas suceden», recomienda Valero. «Son los juguetes con los que el niño tiene que hacer algo, no sólo en los que recibe información sino en los que tiene que crear. Hay una viñeta muy famosa en que le regalan a un niño una caja llena de cosas, la vacía y se pone a jugar con esa caja porque en el fondo es lo que él quiere que sea. Lo que decimos a los padres es que busquen esos juguetes con los que el niño decida lo que sea, que no sea muy definido», recomienda el responsable de comunicación de BQ. «Serían los juegos en los que el niño debe usar su imaginación para jugar, donde él es un sujeto activo y no pasivo, donde asume un papel protagonista y no es un mero espectador», recalca Martínez desde Eurekakids.

Un estudio reciente de la revista JAMA Pediatrics asegura que los juguetes electrónicos con luces y sonidos no potencian la comunicación oral entre los más pequeños y sus familias tanto como los clásicos. «El éxito de las muñecas era poder vestirlas, peinarlas, etc. Las más modernas decían 'hola' cuando les tocaban la barriga y punto, tenían poco recorrido. Serían los juguetes en los que el niño es imprescindible, que es lo más básico y lo más divertido, comprobamos que es lo que más les divierte. El éxito es que dure más que el día de Reyes y para que dure más de un día tiene que ser que el juguete aporte algo: que la muñeca un día lleva un vestido largo y otro corto, al día siguiente le cambias le peinado, etc.», insiste Valero.

Los juguetes más recomendables, según Eurekakids

-Creatividad en forma de manualidades: Dibujar, pintar, recortar, modelar con plastilina u otros materiales, etc.,

-Juguetes de tipo simbólico: Son los juegos estrella, donde los niños disfrutan más en la franja de 3 a 7 años. Cocinas, teatros infantiles y marionetas, muñecos, castillos y casas con personajes, construcciones, circuitos, oficios… Con todos estos juguetes, los niños inventan historias, ocurren cosas que ellos inventan y dirigen el juego: Son los protagonistas y están creando.

-Juegos de mesa donde se precise estrategia: Crear estrategias para tratar de vencer a los adversarios en el juego también es una manera de potenciar la creatividad.

Con una orientación más o menos clara, las oportunidades aparecen el mundo de la tecnología. «Empieza a ponerse de moda ese aprendizaje como cuando los padres llevaban a a las academias de inglés casi cuando empezabas a leer», recuerda Valero por su experiencia los talleres y actividades que organiza BQ. «Se suele decir de los niños que son como esponjas y esta afirmación también se aplica a la tecnología. Desde muy pequeños crecen rodeados de tecnología y aprenden a utilizarla aunque sea por imitación», añaden desde Juguetrónica.

«Tiene mucho recorrido, por ejemplo, la impresora 3D, que no deja de ser ladrillos para construir»

No obstante, la robótica surge como la opción idónea si los padres cuentan con la paciencia de esperar a que el niño esté preparado para aprender y poder manejar los instrumentos. «Recomiendo en robótica todo aquello que te permite hacer muchas cosas distintas, que hoy puede ser una cosa y mañana otra. Tiene mucho recorrido, por ejemplo, la impresora 3D, que no deja de ser ladrillos para poder hacer otra cosa como los Lego, y que va a ser materia obligatoria en los institutos de casi toda España. Tiene una ventaja fabulosa», ilustra Valero.

Dos niños juegan juntos.
Dos niños juegan juntos. / Matka Wariatka

Los juguetes que más gustan a los niños, según Eurekakids

Hasta los 6 meses: los juguetes con mucho contraste, que tengan sonido y texturas diferentes.

Hasta los 3 años: juguetes de causa-efecto, juguetes con animales, apilables, correpasillos, juguetes con sonido y luz.

A partir de 3 años: los juguetes de simulación o imitación.

A partir de 7 años: sobre todo los juegos de acción, los que precisen movimiento: bicicletas, monopatines, balones, etc.

El mejor juguete

El último consejo es la compañía. Según un estudio publicado en JAMA Pediatrics, cuando colaboran para construir un rompecabezas padres e hijos «hablan más y con un lenguaje más rico, lo que fomenta el desarrollo cognitivo del bebé». Para conjugar todo lo descubierto Varea da una receta final: «Lo que yo le regalaría a mis hijos sería a mí, porque es lo que necesitan. No dejan de ser niños y sí necesitan ese acompañamiento de los padres. El mejor juguete es cualquier cosa en que ellos puedan crear y, dependiendo del tiempo que pueda dedicarles, para el que que me necesiten más o me necesiten menos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos