El consumo de regaliz durante el embarazo puede afectar al desarrollo cerebral del feto

Palos de regaliz.
Palos de regaliz. / Creative Commons
  • Los expuestos a esta sustancia desde el útero presentan un mayor riesgo de problemas cognitivos y de conducta en la niñez

Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han observado que el consumo elevado de regaliz durante el embarazo puede afectar al desarrollo cerebral del feto y traducirse en un mayor riesgo de problemas cognitivos y de conducta en la niñez.

En concreto, según los resultados publicados en la revista 'American Journal of Epidemiology', han observado que realizaban peor que sus pares determinadas pruebas de deterioro cognitivo, con diferencias de hasta 7 puntos de coeficiente intelectual.

Además, los expuestos a regaliz desde el útero también completaron peor diferentes tareas para medir la capacidad de memoria y tenían más riesgo de desarrollar trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y, en el caso de las niñas, de que se adelantara la pubertad.

El estudio comparó los datos de un total de 378 chicos de unos 13 años cuyas madres habían consumido desde "grandes cantidades" a "poco o nada" de regaliz durante el embarazo. Los autores consideraron que una gran cantidad eran 500 miligramos por semana de glicirrizina, el edulcorante natural del regaliz, y poco unos 249 miligramos o menos, teniendo en cuenta que 500 miligramos equivalen a unos 250 gramos de regaliz.

Los investigadores sugieren que las mujeres embarazadas y las mujeres que planean hacerlo deben ser informadas de los efectos perjudiciales que este compuesto, presente en el regaliz, puede tener sobre el feto.

De hecho, el Instituto Nacional de la Salud y Bienestar Social publicó en enero de 2016 sus recomendaciones alimentarias en las que ya incluían al regaliz como alimento "no recomendado" en el embarazo, aclarando que el consumo ocasional de pequeñas cantidades como una porción de helado o algunos dulces no serían peligrosos.

Resultados de experimentos con animales han descubierto como la glicirrizina intensifica los efectos de la hormona del estrés cortisol mediante la inhibición de la enzima que la inactiva. Aunque el cortisol es esencial para el desarrollo del feto, en grandes cantidades puede ser perjudicial.

Además, desde hace tiempo se asocia a presión arterial alta y embarazos más cortos, aunque estos efectos duraderos sobre el feto no se habían demostrado antes.