Dos castellanos y leoneses han sido seleccionados entre los 91 finalistas de la octava edición del Jameson Notodofilmfest. Según anunció la organización, los vallisoletanos Sergio Merino (afincado en Salamanca) y David Tordable pasaron el corte entre cerca de mil trabajos presentados a concurso, con los cortometrajes ‘Vivencias’ y ‘La vida eterna’, respectivamente.
Un jurado integrado por los cineastas Daniel Sánchez Arévalo, Javier Fesser, Isabel Coixet, David Serrano, Isaki Lacuesta, Borja Cobeaga y Lucrecia Martel será el encargado de dilucidar en abril quiénes son los ganadores, mientras que el público tiene hasta el 3 de marzo para votar a su favorito en la web del certamen (www.notodofilmfest.com). Hasta el momento, más de dos millones y medio de espectadores han visto los cortos participantes en esta edición.
‘Vivencias’, presentado con el subtítulo ‘un corto documental sobre largas vidas’, resume en tres minutos y medio las vidas de cuatro residentes del Hogar de la Tercera Edad San Juan de Mata, en Salamanca: Fructuoso Fraile (65 años), Diego Losada (75 años), Vicenta García (64 años) y María Pierna (76 años).
La película está codirigida por Sergio Merino (profesor de música y guitarrista de grupos como La Puerta Abierta y Wendy) y por el brasileño Danilo Baracho (músico y profesional del audiovisual que actualmente reside en Canadá), que se conocieron en Salamanca, estudiando el segundo ciclo de Comunicación Audiovisual en la universidad charra. “Nos conocimos en clase, yo me embarqué como director, productor y guionista en un cortometraje llamado ‘De blanco’ y Danilo se encargó del sonido directo. Un año después hemos grabado ‘Vivencias’”, explica Merino a Ical.
En torno a cuatro conceptos (infancia, juventud, soledad y muerte), el film recorre las vidas de sus protagonistas mediante testimonios emocionados y directos. “Me pareció una buena idea hablar con gente mayor acerca de su vida y de cómo han cambiado las cosas. Lo comenté con Danilo y, con la ayuda de un compañero italiano, nos embarcamos en este corto”, explica Merino, que hace especial hincapié en que “todo lo que se ve en el corto lo vivimos allí en directo y fue una experiencia maravillosa”.
Para escoger a sus protagonistas, los cineastas se entrevistaron con la directora del centro, y poco después comenzaron la grabación. “Las entrevistas que hicimos daban para al menos 45 minutos de corto, pero no quisimos alargar más el film, porque lo habíamos concebido para internet. Hicimos dos montajes, uno más breve y otro de unos 15 minutos, pero definitivamente nos hemos quedado con el primero”, recuerda.
Para Merino, “uno de los grandes problemas del cine es saber cortar. No es fácil renunciar a planos que has grabado y que te ha costado iluminar y preparar, pero es imprescindible no ‘enamorarse de los planos’ y cortar a tiempo. A veces los directores noveles queremos usar todo lo que hemos grabado, cada plano, y por eso es buena una tercera opinión en el montaje”.
‘Vivencias’ opta al Gran Premio del Jurado, dotado con 15.000 euros y una beca de cuatro semanas en la New York Film Academy, y al galardón a la Mejor Película Documental, dotado con 3.000 euros, además del premio del público.
La humanidad, al límite
Por su parte, ‘La vida eterna’, de David Tordable, compite en la categoría Starlight, un nuevo apartado creado en esta edición, cuyo premio incluye una dotación en metálico de 2.000 euros y un viaje para dos personas a la isla de La Palma, con una noche incluida en la Residencia de Astrónomos del Observatorio del Roque de los Muchachos, y una visita guiada a las instalaciones telescópicas y al Gran Telescopio Canarias (GTC).
Según explica el cántabro Pablo Gutiérrez, guionista habitual de Tordable desde sus inicios, al comprobar que este año el certamen contaba con una categoría especial dedicada a la ciencia ficción, no dudaron en participar. “Es un género en el que ya hemos trabajado y nos encanta, así que estuvimos repasando viejos guiones y relatos hasta encontrar uno que fuera lo suficientemente atractivo, y al mismo tiempo sencillo de rodar”, comenta.
Tras colaborar en películas como ‘Las raíces de la utopía’, ‘AMMIT’, ‘La ley de la botella’ o ‘VSA’, en ‘La noche eterna’ el auténtico protagonista en un “universo agonizante”. La idea, según recuerda Gutiérrez, fue un viejo relato garabateado en un cuaderno diez años atrás, que decidieron retocar para adecuarlo a su capacidad de producción. “Lo bueno de la ciencia ficción es que puedes escribir lo que se te ocurra para hablar de temas reales y cercanos. Puedes escribir algo sobre extraterrestres en universos lejanos para hablar de los problemas que tiene tu vecino de arriba o de la señora que te vende el pan cada mañana”, reflexiona.
Por su parte, Tordable explica que crearon todos los escenarios utilizados en su corto mediante efectos especiales, sobre los cuales luego insertaron a los actores, rodados en croma. “Pese a que la calidad del resultado final en cuanto a efectos dista mucho de lo que podemos ver hoy en día en cualquier sala de cine, un festival ‘on line’ permite que éstos puedan pasar a un segundo plano, dejando que prime el contenido sobre la técnica”, explica.
‘La noche eterna’, en palabras de su realizador, “relata una situación límite en la que la esperanza es una mera ilusión. No hay una escapatoria para la humanidad del corto, pero aún así su esperanza pervive hasta el final”.
Cuestionado sobre el supuesto nihilismo del cortometraje, su director descarta esta posibilidad: “Sí que ofrece un sentido a la vida humana, que no es otro que el de intentar superarse, intentar sobrevivir, intentar siempre cualquier cosa para alcanzar nuestros objetivos por remotas que sean las posibilidades. Desde ese punto de vista creemos que la humanidad de ‘La noche eterna’ es, en cierto modo, admirable, ya que a pesar de las circunstancias no se rinde, no baja los brazos y mantiene viva la esperanza hasta el último momento”.