El joven que mató a su hermana en Madrid estaba drogado

Vivienda en Guadarrama donde ocurrieron los hechos. / EP

Los sanitarios apuntan a que el agresor pudo sufrir una «alteración de comportamiento» fruto de los estupefacientes

MELCHOR SÁIZ-PARDO / AGENCIASMadrid

El joven que en la madrugada de ayer acuchilló mortalmente a su hermana, de 21 años, e hirió al novio de ésta y a su madre en Guadarrama (Madrid), ha admitido que consumió diferentes drogas, aunque será el informe médico el que determine si el efecto de los estupefacientes motivó las agresiones.

Fuentes de la investigación han indicado que el joven, de 25 años, nacionalidad búlgara y que continúa ingresado en observación en Urgencias del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda ha reconocido que consumió distintas sustancias estupefacientes, aunque se desconoce en qué cantidad y si era adicto desde hace tiempo a alguna droga.

Será el resultado del informe toxicológico el que determinará si, como apuntan las primeras hipótesis, ese consumo está detrás de la alteración en su comportamiento que le llevó a ensañarse con golpes y a cuchilladas, fundamentalmente, contra su hermana, su madre y el novio de su hermana antes de las tres de la madrugada del miércoles.

Las fuentes consultadas han señalado que el joven detenido -permanece custodiado por agentes de la Guardia Civil en el hospital- permanecerá ingresado entre 24 y 48 horas más hasta que los médicos decidan si está en disposición de prestar declaración ante el juez, que ha declarado secreta la causa.

Mientras, el novio de la chica asesinada evoluciona favorablemente de sus graves heridas en la Unidad de Cuidados Intensivos del mismo centro, según han informado fuentes del hospital.

Por otra parte, fuentes municipales han informado de que el padre y la madre se encuentran ya juntos y "están destrozados" tras esta "situación increíble". La familia está arreglando los papeles y decidirán dónde y cuándo quieren enterrar a la joven asesinada por su hermano.

La noche de los hechos

Una supuesta "discusión familiar" acabó la madrugada de este miércoles en una sangría. Según el análisis de los paramédicos que asistieron al lugar de los hechos, el agresor sufrió una "alteración de comportamiento" que podría ser compatible con un brote psicótico.

El asesino, apuntaron los especialistas que le trataron en un primer momento, presentaba un "cuadro de descompensación psiquiátrica" y "fuerte nerviosismo junto con convulsiones". Unos síntomas que, en apariencia, estarían provocados por el consumo "masivo" de sustancias estupefacientes.

Fuentes del caso explicaron a COLPISA, que el agresor fue trasladado en una UVI móvil, dotada de medidas autolesión, a un centro médico para evitar que el asesino se suicidara o intentara nuevas agresiones.

Todo comenzó minutos antes de las tres de la madrugada de este miércoles, en el número 39 de la calle Nuevo Guadarrama de la localidad madrileña. A esa hora, según los testigos se entabló en el domicilio familiar una gran discusión. Los efectivos médicos que acudieron al lugar se encontraron con las tres víctimas desagrándose.

La más grave, sin duda, era la hermana. La mujer presentaba numerosas heridas de arma blanca en el pecho y el cuello por lo que fue trasladada por una unidad del SUMMA al hospital Puerta de Hierro, en Majadahonda. La joven sufrió una parada cardiorespiratoria durante el traslado, de la que fue recuperada e ingresó con pulso en el centro sanitario, donde no pudo superar otra segunda parada, que le causó la muerte.

Su novio, de 26 años, recibió heridas de arma blanca en el abdomen "con afectación al bazo y la cara -que requieren cirugía maxilofacial- y cortes defensivos en brazos y manos", según fuentes sanitarias. Fue trasladado al mismo hospital Puerta de Hierro con pronóstico grave, pero su vida no corre peligro. El novio, apuntaron los investigadores, sufrió, en síntesis, varias heridas defensivas.

La madre del agresor, de 48 años, sufrió una herida leve en la cabeza, y fue trasladada al mismo centro médico, con pronóstico leve. El único ileso de la familia, asentada desde hace años en Guadarrama, fue el padre del agresor y las víctimas, que necesitó de tratamiento psicológico.

Fuentes del consistorio explicaron que esta familia nunca antes había provocado problemas en el pueblo y que se encontraba perfectamente integrada.

El asesino, explicaron fuentes de la investigación, no intentó en ningún momento darse a la fuga. El agresor, tras el aviso de los vecinos, esperó en un estadio de euforia la llegada de las asistencias médicas de los efectivos de la Guardia Civil, que procedieron a su detención. Los agentes de que le arrestaron insistieron en que el supuesto homicida, que no tenía antecedentes psicóticos similares, estaba especialmente alterado y no parecía consciente del crimen que acaba de cometer contra su propia familia.

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