Detenida al sustraer a su hijo de un centro de Bélgica para huir a España

La madre biológica del pequeño se escapó de un centro psiquiátrico belga e ideó este plan junto a la abuela del menor, según ha informado la Jefatura Superior en un comunicado

EUROPA PRESS Jueves, 5 octubre 2017, 14:36

La Policía Nacional ha detenido en Alicante a una mujer y a su madre por presuntamente sustraer a un niño de cuatro años de un centro de menores de Bélgica para huir a España. La madre biológica del pequeño se escapó de un centro psiquiátrico belga e ideó este plan junto a la abuela del menor, según ha informado la Jefatura Superior en un comunicado. Ambas fueron arrestadas este pasado miércoles en la localidad alicantina de Catral, en virtud de una Orden Europea de Detención y Entrega por haber huido de su país y robar a su hijo y nieto, respectivamente, en incumplimiento de un mandato judicial.

El niño de cuatro años estaba bajo la supervisión de un tribunal de menores de Bélgica, pues su madre se encontraba ingresada en un centro psiquiátrico del país. Las dos detenidas idearon un plan para escapar de su país en compañía del niño, dado que la abuela tenía permiso para recogerlo de la escuela y así pudieron aprovechar la coyuntura para escapar. Una vez la abuela estaba en compañía de su nieto, la madre escapó del centro psiquiátrico y los tres huyeron en dirección España, donde han permanecido durante cuatro meses hasta su detención. El grupo de Delincuencia Violenta de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante se hizo cargo del asunto e investigó en torno a las posibles ubicaciones que le facilitaban desde la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEF) central. Finalmente, los agentes localizaron a las dos fugitivas en la localidad de Catral, en compañía del menor.

Tras su detención, el niño ha sido traslado al Hogar Provincial de Alicante a expensas de su traslado a Bélgica, mientras las arrestadas han pasado a disposición de la Audiencia Nacional para llevar al cabo el proceso de extradición. Se enfrentan a una pena que, según el código penal belga, puede alcanzar los cinco años de prisión.

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