Puigdemont descarta elecciones y deja la declaración de independencia en manos del Parlament

Señal en directo del pleno del Parlament.

El presidente catalán señala que «estaba dispuesto» a convocar elecciones anticipadas, pero que «no hay garantías» para que se celebren «con normalidad»

CRISTIAN REINO / AGENCIASBarcelona

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha dado esta tarde marcha atrás por segunda vez en un día. Después de sopesar la convocatoria de elecciones, el jefe del Ejecutivo catalán ha comparecido en el Palau de la Generalitat para anunciar que no disuelve el Parlamento catalán, que evita ir a elecciones y que deja en manos de la Cámara catalana la respuesta a la aplicación del artículo 155, es decir la eventual declaración unilateral de independencia.

Tras el enésimo quiebro y cambio de guion, Puigdemont ha señalado que ha considerado ejercer su responsabilidad para “convocar elecciones”, después de que “diversa gente me haya interpelado en estos días”. “Mi obligación es agotar todas las vías para buscar una solución dialogada y he estado dispuesto a convocar elecciones si se daban las garantías para que se celebraran en normalidad”, ha afirmado. Pero a su juicio, no se daba ninguna de estas garantías. “He intentado obtener estas garantías”, ha dicho, pero “no he obtenido ninguna respuesta responsable por parte del PP”, ha culpado al Gobierno.

En consecuencia, ha puesto en manos del Parlamento la respuesta contra el 155, que Junts pel Sí y la CUP quieren que sea una declaración unilateral de independencia. “Corresponde al Parlamento catalán proceder sobre la aplicación contra Cataluña del artículo 155”, ha señalado. “Nadie podrá reprochar a la parte catalana voluntad de diálogo y de hacer política”, ha apuntado. “Nadie podrá decir que no está dispuesto a sacrificios para garantizar que se pondrían todas las facilidades al diálogo”, según el dirigente nacionalista. Pero una vez más comprobamos, con mucha decepción, que la responsabilidad sólo nos es exigida y presionada a unos, ya otros se les permite su absoluta irresponsabilidad”, ha rematado. A su entender, “es la lógica de una política hecha a base de gritos como el ‘a por ellos’ en lugar de una basada en el ‘con ellos’”.

Puigdemont, en cualquier caso, se lo ha pensado un par de veces antes de comperecer, ya que su primera intervencion, en un discurso institucional desde el Palau de la Generalitat, estaba previsto para las 13.30 horas. Más tarde, la Presidencia de la Generalitat ha retrasado la comparecencia a las 14.30 y a esa hora lo ha “supendido”. Finalmente, y después de horas de duras negociaciones con la Moncloa, Puigdemont ha comparecido a las cinco de la tarde.

Sesión en el Parlament

Aunque estaba previsto para las 17.00 horas, finalmente se ha retrasado la sesión en el Parlament de Cataluña por la comparecencia del president Puigdemont a esa misma hora en el Palau de la Generalitat. A las 18 horas ha dado comienzo el pleno para responder a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Y ha comenzado con un homenaje de la parte soberanista del hemiciclo a los líderes de entidades independentistas, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, en prisión por sedición desde hace una semana.

La líder de la oposición, Inés Arrimadas, ha asegurado durante su intervenciñon que los catalanes han pasado hoy una enorme "vergüenza" después de las idas y venidas del presidente catalán. Asimismo, le ha reprochado que "no dé la cara" porque, según la diputada de Cs, es el presidente "al que menos le gusta dar la cara del mundo".

"Se va a tardar años en revertir los enfrentamientos entre familiares y amigos que han causado. Hay personas que no pueden conciliar el sueño. Ustedes seguirán en su negacionismo pero cada vez convencen a menos personas. ¿No han pensado que quizás se estén equivocando?", ha preguntado Arrimadas a Puigdemont.

Por su parte, la diputada de la CUP en el Parlament Anna Gabriel ha advertido que aplicar el artículo 155 de la Constitución supondría "un tsunami de detenciones y de suspensiones" y ha llamado a hacerle frente.

En su intervención en el pleno del Parlament, ha asegurado que la aplicación de ese artículo se hace "al margen de las leyes del Estado, sin límites ni control democrático y buscando la venganza y la humillación", no solo del independentismo, sino de todos los catalanes. Ha señalado que el Estado "abre la caja de Pandora de la recentralización" y de que eso podría afectar al resto del España, y que lo hace al amparo de la UE, que considera que pretende avalar un recorte de derechos.

Gabriel ha exigido no justificar la intervención de la autonomía con que se pretende "devolver el autogobierno" a Cataluña, cuando una de las medidas implica suspender funciones del Parlament. Por todo eso, ha pedido inteligencia para abordar la situación: "Pedimos que, pase lo que pase, intentemos que viva la inteligencia".

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Falta de consenso

Puigdemont reunía de nuevo esta mañana al ejecutivo catalán para acabar de perfilar la estrategia en el pleno del Parlament que arranca esta tarde y que debe articular una respuesta contra el 155. La enésima cumbre en el Palau de la Generalitat llegaba pocas horas después de la maratoniana reunión del estado mayor del proceso celebrada ayer hasta la madrugada. El Gobierno, los dirigentes de PDeCAT y ERC, los líderes de Junts pel Sí, algunos de los asesores del presidente de la Generalitat y los responsables de la ANC y Ómnium estuvieron ayer siete horas reunidos, pero no fueron capaces de cerrar una unidad de acción para hoy y mañana. La cumbre en el Palau de la Generalitat constató que no hay consenso en el independentismo en torno a los pasos a seguir y que la tensión es máxima. El momento es el más delicado de los últimos 40 años en Cataluña.

Hay amplios sectores que son partidarios de la declaración de independencia, que se podría consumar mañana en las votaciones de las propuestas de resolución del pleno parlamentario. Pero hay voces internas que pedían a Puigdemont que pise el freno y convoque elecciones para intentar bajar la tensión. El Ejecutivo catalán ha estado esta noche a punto de partirse. El consejero de Empresa, Santi Vila, amenazó con dimitir, hubo quien incluso lo dio por hecho, aunque luego lo desmintió su responsable de prensa. En caso de que el Gobierno y Junts pel Sí apuesten por la DUI, Vila podría salir del ejecutivo, incluso hoy mismo. También la consejera de Gobernación, Meritxell Borrás y hasta algún consejero de Esquerra.

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