Rajoy, sobre el referéndum: «Estén tranquilos, el Gobierno sabe qué hacer y no va a contribuir a subidas de tono»

Rajoy en su llegada al Congreso./Efe
Rajoy en su llegada al Congreso. / Efe

Sáenz de Santamaría asegura que la consulta «va a acabar» con el ejecutivo de la 'Generalitat'

P. DE LAS H.Madrid

Mariano Rajoy ha lanzado hoy un mensaje de tranquilidad respecto a la tensión creciente provocada por la convocatoria del referéndum ilegal en Cataluña. El presidente del Gobierno ha asegurado en los pasillos del Congreso que está "muy tranquilo" y que no permitirá que la Generalitat lleve a cabo la consulta sobre la independencia prevista para el próximo 1 de octubre. "Es radicalmente contraria a la ley, no tiene ningún sentido y pretende que los demás no podamos opinar de lo que queremos que sea nuestro país", ha dicho.

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Un día después de que los representantes de los funcionarios advirtieran al ejecutivo autonómico de que ellos no se enfrentarán a la Constitución ni asumirán las consecuencias de participar en actos que vayan en contra de la legalidad, Rajoy se ha mostrado pues confiado. "Esténse tranquilos -ha insistido- el Gobierno sabe perfectamente lo que tiene que hacer y no va a contribuir a esa subida de tono de las declaraciones que están haciendo algunos". "Nosotros -ha enfatizado-, no".

En La Moncloa se niegan a adelantar acontecimientos y no especifican qué harán si, pese a todo, la Generalitat pone las urnas para que los catalanes respondan a la pregunta planteada por Carles Puigdemont: si desean que su comunidad "sea un Estado independiente en forma de República". De momento, el Ejecutivo esperará a que el Parlamento autonómico apruebe la ley con la que Junts pel Sí pretende dar cobertura legal a la operación. En cuanto lo haga, será recurrida ante el Tribunal Constitucional, lo que provocaría su suspensión inmediata y previsiblemente su anulación en un breve plazo.

El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, aseguró ayer que no espera que sea necesaria, en última instancia, la intervención de la policía. "Es un extremo -dijo en la SER- al que no se tendría que llegar". Aún así, recordó a los políticos independentistas las implicaciones que puede tener el incumplimiento de la legalidad vigente. Ahí está el ejemplo del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, y de los consejeros Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs, inhabilitados para el ejercicio de su cargo por su participación en el 9-N y multados con entre 36.5000 y 24.0000 euros.

También el ministro del Interior, José Ignacio Zoido, ha asegurado esta mañana en la Cámara Baja que espera que sean los tribunales los que frenen el referéndum declarándolo "ilegal" y ha dado a entender que no se plantea la aplicación de la ley de Seguridad Nacional, a la que se ha apelado desde algunos ámbitos como alternativa al polémico artículo 155 de la Constitución. Un artículo que el Ejecutivo se resiste a blandir por el momento precisamente para evitar crispación, porque los independentistas equiparan el precepto con una suspensión de la autonomía.

Grietas en el proceso

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, por su parte, se ha mostrado convencida de que será en Cataluña donde encalle el proceso independentista. Y no sólo por la advertencia de los funcionarios sino también por las grietas que ya han empezado a abrirse en Junts pel Sí, como evidenció la semana pasada la destitución fulminante del consejero de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget, por asegurar en público que el referéndum no se podrá hacer y que habría que ir pensando en poner en marcha otro 9-N.

"Ese refeféndum ilegal y divisivo con lo primero que va a acabar es con el Gobierno de la Generalitat", ha afirmado la número dos del Gobierno y responsable de la administración territorial. " Van a la búsqueda de valientes para no asumir su responsabilidad pero uno no puede excusarse toda la vida detrás de los medios de comunicación, de los funcionarios, del resto de partidos; esto no da más de sí y el empecinamiento en mantener esta situación va a hacer mucho daño -ha insistido- empezando por el Gobierno de la Generalitat. Es su problema pero yo creo que la sociedad catalana y los catalanes merecen sosiego y si no tienen consenso ni entre ellos mismos que dejen de dividirla".

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