Detenido en Granada un menor por simular ser yihadista y hacer falsos avisos de bomba

En julio de 2016, fue desalojado el centro comercial Alameda de Granada por una llamada realizada, presuntamente, por el ahora detenido.
En julio de 2016, fue desalojado el centro comercial Alameda de Granada por una llamada realizada, presuntamente, por el ahora detenido. / R.L. Pérez
  • Los avisos del chico, que imitaba el acento árabe, obligaron a desalojar grandes superficies comerciales y causaron gastos de más de 50.000 euros

La mañana del 27 de julio del año pasado, decenas de clientes del centro comercial Alameda de Pulianas, en Granada, fueron desalojados por las fuerzas de seguridad después de que un comunicante anónimo avisara de que había un coche-bomba estacionado en el aparcamiento. La persona que telefoneó dijo ser un yihadista y habló con acento árabe, un detalle que hizo saltar todas las alarmas. Teniendo en cuenta que el terrorismo internacional acababa de perpetrar una masacre en la ciudad francesa de Niza, nadie estaba dispuesto a correr riesgos. En estos casos, cualquier precaución es poca.

El despliegue de los miembros de los equipos de emergencias en las inmediaciones del centro comercial Alameda fue muy notorio: calles cortadas, coches-patrulla... Era imposible que el suceso pasara desapercibido. Incluso los medios de comunicación se hicieron eco del incidente, que luego se repitió en otra gran superficie de Almería.

Por fortuna, el aviso resultó ser falso. Pero no era la primera vez que ocurría ni tampoco sería la última. Las llamadas habían comenzado en diciembre de 2015, precisamente unas semanas después de los ataques yihadistas que convirtieron el centro de París en un sangriento campo de tiro, y terminaron a finales de 2016. Para entonces, el presunto autor de los anuncios ficticios ya estaba identificado y su detención era cuestión de días. Finalmente, el arresto se produjo el pasado mes de enero y el sospechoso era un adolescente, un chaval menor de edad. Aunque había utilizado tretas para evitar que las fuerzas de seguridad localizasen las llamadas, no le sirvió de nada. Los investigadores terminaron por dar con él y el caso ya está en manos de la Fiscalía de Menores de Granada, que, de forma todavía provisional, considera que el muchacho pudo incurrir en la presunta comisión de un delito de desórdenes públicos, otro de usurpación de identidad y un tercero de simulación de delito, según confirmaron a IDEAL fuentes del ministerio público.

Los medios consultados indicaron que el chico habría reconocido ante la Policía Nacional que, efectivamente, él era el responsable de una infinidad de llamadas telefónicas tan inquietantes como falsas. La media sería de una al día durante más de un año, aunque hubo jornadas que hizo hasta tres. De momento, ya hay más de 250 acreditadas, pero esa cifra es muy probable que sigan aumentando a medida que avancen las pesquisas.

Fascinación

Al parecer, el detenido habría confesado que el móvil de esa frenética actividad no era otro que la fascinación que sentía al tener el 'poder' de movilizar a los servicios de emergencias.

Lo malo del asunto es que los 'espectáculos' que montaba no son gratuitos. Tienen un precio. Y no es precisamente bajo. Según la Fiscalía de Menores, el joven, presuntamente, habría causado gastos -por el despliegue de la Guardia Civil, Protección Civil, etc- que rondarían los 50.000 euros, aunque, seguramente, esa cantidad seguirá creciendo... y, si es declarado culpable, tendrán que abonarla sus padres.

Aunque el chico es español, imitaba el acento árabe para realizar las amenazas, pero, a veces, se le olvidaba y acababa hablando en castellano sin deje. Además de los avisos de bomba, también alertaba de peleas inexistentes o de agresiones machista ficticias.