El Rey y Rajoy reciben a Correa en su gira internacional de despedida

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Mariano Rajoy (izq.) y Rafael Correa (dcha.). / EFE

  • El presidente del Gobierno ecuatoriano ha defendido el legado de su década en el poder

El presidente del Gobierno ecuatoriano, Rafael Correa, se despidió este lunes de España defendiendo el legado de su década en el poder y ratificándose en su enfrentamiento contra un sector de la prensa de su país, asegurando que "ahora actuaría con mano más dura". Asimismo, aprovechó tal visita a España, donde cerró la que probablemente sea su última gira internacional antes de dejar la presidencia, para respaldar a su candidato, Lenín Moreno, en las elecciones ecuatorianas de febrero.

"Ha sido una década de sueños cumplidos, de logros extraordinarios en materia económica, social y política", afirmó el mandatario socialista de 53 años, al defender su gestión en una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid. "Ecuador es hoy un país en marcha, con democracia plena, con soberanía, con más capacidades y en franco desarrollo", subrayó Correa, recibiendo aplausos y gritos de "Gracias, presidente" del público.

Entre los avances, Correa citó la duplicación del porcentaje del PIB dedicado a gasto social, al 9,7%, y el descenso del coeficiente de Gini (que mide la desigualdad social y donde 0 es plena igualdad y 1 máxima desigualdad) a 0,46, por debajo de la media latinoamericana. "Algunos llaman a esto populismo", ironizó, pero la protección social "fortalece el mercado, no lo contradice, (...) así la gente puede arriesgar más porque sabe que si fracasa no va a quedar en la calle, su familia va a tener educación, salud".

Asegurando que el país ya se recupera tras sufrir en 2016 un año negro de caída del 1,6% de la economía por el descenso de los precios del petróleo, la apreciación del dólar y un devastador terremoto, Correa rechazó las denuncias de los candidatos opositores de que el país "está hipotecado". "El manejo adecuado de los recursos públicos nos ha permitido pagar la deuda fundamental: la deuda social", aseveró.

Y ante los lamentos del público cuando reiteró que al entregar la presidencia en mayo se retirará de la vida política, "ojalá definitivamente", Correa dijo que "si gana Lenín, les aseguro que lo va a hacer mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo". Durante su visita a España, Correa impulsó a su candidato, con un mensaje claro: "prohibido olvidar" la crisis de 1999, mencionando que entonces era ministro de Economía Guillermo Lasso, ahora principal rival del oficialista Moreno.

«¿Dónde nos quejamos del acoso mediático?»

Correa tampoco rehuyó uno de los temas más polémicos de su mandato, su duro enfrentamiento con un sector de la prensa. Juicios por injurias a periodistas y medios, multas y una ley aprobada en 2013, tildada por sus opositores de 'ley mordaza', llevaron a diversos organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a denunciar el retroceso de la libertad de expresión en el país.

Pero Correa dijo que en retrospectiva no cambiaría nada. Actuaría "igualito, corrigiendo algunos errores y tal vez con mayor firmeza", afirmó. "Ellos se quejan del acoso político. ¿Dónde nos quejamos del acoso mediático, de las mentiras que publican, de la manipulación?", se preguntó. Poniendo fin a una gira que lo llevó también a Italia, República Dominicana y la ONU, Correa dedicó buena parte de su estadía en España a encuentros en Madrid, Barcelona y otras ciudades para despedirse de la nutrida comunidad ecuatoriana.

Cifrados en 430.000 -alrededor de la mitad con doble nacionalidad- por la embajada ecuatoriana, las remesas de los inmigrantes ecuatorianos fueron fundamentales para reactivar la economía del país, y todavía envían entre 600 y 700 millones de dólares anuales en remesas desde España. Este mismo lunes cumplió con la parte más institucional de su visita, con sendos encuentros con el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Con este último, pasó revista del "buen momento" de las relaciones bilaterales, según un comunicado del gobierno español, que destacó la amplia presencia de empresas españolas en Ecuador, como en el proyecto de construcción del metro de Quito. Cerró su visita con un encuentro con la alcaldesa de Madrid, la izquierdista Manuela Carmena, a quien agradeció, al igual que al gobierno español, la ayuda aportada tras el terremoto de abril de 2016 y por "haber acogido a nuestros migrantes" con "los brazos abiertos".