El poder de los terroristas

El poder de los terroristas
  • No sería lógico que la defensa contra los enemigos de la libertad fuera la renuncia a la libertad misma y el acatamiento del dictado autoritario que se nos quiere imponer

Lluis Orriols, profesor de ciencia política en la Carlos III, ha explicado estos días en los medios que según el psicólogo americano Abraham Maslow, las preferencias o necesidades de las personas están ordenadas de una manera jerárquica. Las necesidades más básicas son las fisiológicas (como comer o descansar) y la seguridad física. Sólo cuando estas prioridades se encuentran suficientemente cubiertas, los individuos empiezan a preocuparse por la consecución de otros valores como la amistad, la tolerancia o la libertad.

Los atentados terroristas acentúan el temor a que se vea atacada la integridad física, con lo que muchos ciudadanos dejan a un lado, al menos de forma provisional, su preferencia por la libertad. También ha recordado que, después de los atentados del 11S de las Torres Gemelas, las encuestas mostraron que se duplicó el porcentaje de americanos favorables a la afirmación siguiente: «es necesario que la gente corriente renuncie a algunas libertades civiles con el fin de luchar contra el terrorismo».

En otras palabras, cuanto mayor sea la presión de los terroristas, cuando más arrojo demuestren en la comisión de sus atentados, más dispuesta estará la gente corriente de nuestra democracia a renuncias a sus espacios de autonomía personal. Jonhn Rawls, en su influyente libro 'Una Teoría de la Justicia' de 1971, explicaba que «la limitación de la libertad sólo se justifica cuando es necesaria para la libertad misma", y en este aspecto se resume la gran paradoja: tenemos que consentir restricciones a la libertad para que el terrorismo islamista, que por fortuna ya es en España el único que tenemos que temer, no se salga con la suya. Pero este criterio tiene que tener unos límites, ya que no sería lógico que la defensa contra los enemigos de la libertad fuera la renuncia a la libertad misma y el acatamiento del dictado autoritario que se nos quiere imponer.