Las niñas relataron el mismo 'modus operandi' del pederasta de Ciudad Lineal

Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal.
Antonio Ortiz, el presunto pederasta de Ciudad Lineal. / Efe
  • Las psicólogas que han declarado en la sesión de hoy aseguran que pese a la situación de estrés agudo que sufrieron, trazaron el mismo relato de los hechos

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Dos psicólogas han declarado hoy en el juicio que el relato que hicieron las víctimas del 'modus operandi' del presunto pederasta de Ciudad Lineal (Madrid) coincidía y que sus testimonios son congruentes y compatibles con haber sufrido una agresión sexual, algo de lo que evitaban dar detalles explícitos.

Lo han dicho en la primera sesión de la fase pericial del juicio que se celebra en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, encargada de juzgar a Antonio Ángel Ortiz, de 44 años, para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión por secuestrar y agredir sexualmente a cuatro niñas.

Pese a la situación de estrés agudo y postraumático que sufrieron la mayoría de ellas, las doctoras dieron credibilidad a sus testimonios en los que trazaron el mismo relato sobre el modo en que Ortiz presuntamente las abordaba y las excusas con las que conseguía que se fuesen con él. Normalmente les decía que era amigo de sus padres y que le acompañase para hacer regalos a sus familiares o para comprar ropa.

Solo una de las menores, una niña de 7 años y de origen dominicano que fue presuntamente agredida en agosto de 2014, fue capaz de detallar la supuesta agresión sexual que sufrió y ofrecer un "testimonio con estructura lógica, amplio y con muchos detalles relevantes en cuanto a su credibilidad".

"Resultó altamente creíble en criterios de contenido y de validez", ha aseverado una de las peritos. La niña reveló que a su agresor le caían gotas de sudor y que fue capaz de describir el trayecto en coche que realizaron hasta un descampado del distrito madrileño de San Blas donde presuntamente abusó de ella.

Mecanismo de defensa

Excepto esta menor, el resto eludían hablar del momento de la agresión y únicamente daban datos periféricos y contextuales con mayor o menor rigor dependiendo de cada una. "Las situaciones que conllevaban más coste emocional, las evitaban. Es producto de un mecanismo defensivo de las niñas", han explicado las doctoras.

Han destacado la situación de la tercera víctima, una niña de seis años y de origen oriental que fue presuntamente agredida en junio de 2014, y que sufrió un "clarísimo daño psicológico" y físico, ya que estuvo ingresada diez días en el hospital de La Paz de Madrid como consecuencia de las lesiones que sufrió.

A raíz de los hechos, la niña presentó un comportamiento "susceptible y hostil", con alteraciones de sueño y un gran rechazo a rememorar lo que ocurrió: "No quiero contar", llegó a decir.

También tenía una "actitud reticente" la primera víctima, una niña de 5 años que fue presuntamente agredida en septiembre de 2013, que evitaba hablar sobre el tema y que no quiso salir a la calle ni jugar con ningún amigo durante un período de tiempo.

Otra de las menores, la pequeña de 9 años que fue agredida en abril de 2014 y que también ofreció un testimonio "muy rico", presentó "síntomas muy acusados de estigmatización" derivado a que su entorno la reconociese a raíz de las informaciones de los medios de comunicación. "No me gusta que sepan que soy la niña de lo que pasó", llegó a decir en algún momento a su madre.