El Norte de Castilla

María Dolores de Cospedal, una mujer de armas tomar

Rajoy y Cospedal se saludan en el Congreso.
Rajoy y Cospedal se saludan en el Congreso. / Afp
  • La secretaria generaldel PP entra en el Gobierno con más galones que peso político pero Rajoy sigue queriéndola cerca

Quienes conocen a María Dolores de Cospedal la definen como «ambiciosa y dura». La secretaria general del PP y nueva ministra de Defensa (Madrid, 1965) ha demostrado en sus treinta años de carrera política una gran determinación para lograr lo que se propone y una indudable habilidad para sobrevivir a sus superiores. Nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que llevó a Mariano Rajoy a situarla al frente del partido en 2008, cuando dobló el brazo a Esperanza Aguirre (a la que ella era cercana) en el convulso congreso que siguió a su segunda derrota electoral frente José Luis Rodríguez Zapatero. El caso es que, desde entonces, el presidente del Gobierno ha mantenido en ella una confianza a prueba de bombas.

Ahora, después de haber perdido el poder autonómico, ocupará un cargo acorde con su carácter recio. Será la segunda mujer en la democracia, después de la socialista Carme Chacón, en dirigir un departamento considerado hasta hace poco parcela masculina. De nuevo, resiste, aunque esta vez sea con más galones que peso político.

Fueron muchos los que en 2015 creyeron que el siempre parsimonioso Rajoy la relevaría del cargo orgánico que se había empeñado en compatibilizar con la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha, desde 2011, y con el liderazgo del partido en la región. Los barones se quejaban de que estaba tan ocupada en sus obligaciones gubernamentales que tenía desatendidos los territorios. Y, además, después de ese polémico episodio en el que trató de disfrazar el contrato que permitía seguir cobrando un sueldo al supuestamente destituido extesorero Luis Bárcenas (aquello que vendió como una «indemnización en diferido»), desapareció del primer plano.

Para regocijo del entorno de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, su eterna rival, durante meses, la luz de Cospedal parecía apagarse. Algunos dirigentes se quejaban de que Génova estaba vacía. El 'runrún' sobre su destitución empezó a ser tan fuerte en mayo que dos cargos de su confianza salieron a frenarlo con unas declaraciones que hicieron aflorar su tensa relación con otro hombre cercano a Rajoy, Javier Arenas.

Tres ministerios

El expresidente del PP de Andalucía fue el primer jefe político de la hoy poderosa secretaria general en el ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en el que la joven funcionaria, hija de un excandidato del Partido Reformista, había entrado aún en época socialista, en 1994, como Abogada del Estado Jefe. Arenas la hizo subsecretaria. En el Partido Popular explican que su relación fue «muy estrecha» pero acabó mal.

Lo cierto es que si de verdad el exministro y ex secretario general del PP intentó mover los hilos para que su expupila cayera, como decían sus fieles, no tuvo éxito. Cuando, en junio de 2015, Rajoy renovó la dirección del partido hubo quien pensó que sólo la había mantenido «por compasión» (acababa de perder las elecciones autonómicas). Creían que quedaría eclipsada entre el nuevo secretario de Organización, Fernando Martínez- Maíllo, y el jefe de gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, al que se hizo responsable de campaña para las generales del 20 de diciembre. Sin embargo, volvió a hacerse fuerte.

A lo largo de su vida, esta mujer determinada -que, con 40 años, entre un matrimonio y otro, se atrevió a tener un hijo en solitario- ha pasado por tres ministerios, una consejería y una presidencia autonómica. Fue Ángel Acebes, su jefe en el Ministerio del Interior, y amigo personal, quien la llevó a liderar el fracturado PP en Castilla-La Mancha después de que José Manuel Molina diera la espantada en 2006 a un año de los comicios. E Ignacio González, vicepresidente de Esperanza Aguirre, quien la llevó en 2005 al Gobierno de Madrid. Ambos caerían posteriormente en desgracia. Ella sigue en pie.