El Norte de Castilla

Un gobierno de pesos pesados, con sorpresas

A la vista del nuevo gabinete, es patente que Rajoy es inescrutable. Las previsiones y especulaciones han fallado casi todas, y el nuevo gobierno es, en esencia, continuista, está formado por pesos pesados con experiencia, y sin embargo exhala un innegable aroma a renovación.

Las claves esenciales son dos: en primer lugar, la estructura gubernamental no varía en lo esencial y se mantiene por tanto una única vicepresidencia –la institución se denomina Vicepresidencia, Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Públicas– que sigue ostentando Soraya Sáenz de Santamaría (1971), quien deja sin embargo de ser portavoz (el desgaste de un cargo de esta naturaleza es grande y no parece prudente prolongarlo más de una legislatura). En consecuencia, no se crea la vicepresidencia económica, como algunos habían pronosticado.

En segundo lugar, no cambia sustancialmente el núcleo del equipo económico: Luis de Guindos sigue siendo ministro de Economía y Competitividad aunque acumula Industria, y Cristóbal Montoro se mantiene al frente de Hacienda, aunque pierde Administraciones Públicas y adquiere la incumbencia en la Función Pública. La equiparación de ambos ministros, ya en equilibrio durante la legislatura pasada, ha impedido seguramente que De Guindos alcance una vicepresidencia (habrá que ver quién preside la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, hasta ahora encabezada por el propio Rajoy). La ministra de Empleo, Fátima Báñez, con fama de competente y acreditada capacidad de negociación con los interlocutores sociales, se mantiene al frente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

La incorporación desde el Partido Popular al gobierno de mayor importancia es la de Dolores de Cospedal al Ministerio de Defensa, un Departamento singular en el que serán inevitables las comparaciones entre la nueva ministra y Carme Chacón, primera mujer que alcanzó el cargo. Cospedal, abogada del Estado, experimentada en la gestión, imprimirá más carácter político a un Ministerio que necesita ser vitalizado y dotado de recursos tras una crisis que lo ha dejado exhausto

La joven generación de cuadros del Partido Popular no ha dado en esta ocasión el salto al gobierno, y del entorno presidencial tan sólo Álvaro Nadal (1970), graduado en el ICADE, muy cercano a Sáenz de Santamaría, se incorpora a un recién creado Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Rafael Catalá, en Justicia; Íñigo Méndez de Vigo en Educación, Cultura y Deporte e Isabel García Tejerina en Agricultura, Pesca y Alimentación y Medio Ambiente mantienen sus carteras, con la particularidad de que el segundo, diplomático, acumula la portavocía del Gobierno. Y las sorpresas son tres: Juan Ignacio Zoido, exalcalde de Sevilla va a Interior; el diplomático, representante de España ante la UE por mucho tiempo, Alfonso Dastis va a Exteriores y una catalana, diputada, experta en Derecho Urbanístico, Dolors Montserrat, es la nueva ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Íñigo de la Serna ingeniero de Caminos y alcalde de Santander –donde ha realizado una magnífica labor- es el nuevo ministro de Fomento.

Tras las tres vacantes del anterior gobierno, sólo tres ministros abandonarán el gobierno: los de Exteriores (García Margallo), Interior (Fernández Díaz) y Pedro Morenés (Defensa).

Puede decirse, en fin, sobre las mismas cuadernas maestras del gobierno anterior se ha construido un buque nuevo, pilotando como antes por Sáenz de Santamaría y que no desagradará a los socios más directos del PP (a Ciudadanos), que incorpora a personalidades de innegable valía (de la Serna, Cospedal, Dastis, Nadal), que mantiene a personas eficaces que han demostrado manifiesta capacidad de diálogo y negociación, y que, en general, está constituido por pesos pesados que no necesitan periodo de rodaje y pueden ponerse pronto a la necesaria velocidad de crucero.