Condenado a 45 años de cárcel el parricida de Ubrique

Juan Márquez Fabero, el parricida de Ubrique.
Juan Márquez Fabero, el parricida de Ubrique. / Román Ríos (Efe)
  • Tras seis horas de deliberación, el jurado ha declarado por una unanimidad culpable a Juan Márquez Fabero de los delitos de asesinato con alevosía, uno de ellos con ensañamiento, y abandono familiar

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La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado a 45 años y seis meses de cárcel a Juan Márquez Fabero, conocido como "el parricida de Ubrique", por matar a sus dos hijos de cuarenta cuchilladas en el domicilio familiar de la localidad gaditana.

Tras seis horas de deliberación, el jurado ha declarado por una unanimidad culpable a Juan Márquez Fabero de todos los delitos que se le imputan -dos delitos de asesinato con alevosía, uno de ellos con ensañamiento en el caso de Laura, la hija mayor, y un delito de abandono familiar- y ha pedido al tribunal que se reconozca que la que era su novia mintió durante el juicio.

Algunos miembros del jurado y de la familia de las víctimas no han podido romper a llorar tras la lectura del veredicto, mientras el acusado ha permanecido impasible todo el proceso..

Márquez ha insistido en su último turno de palabra en que fueron sus hijos los que "se mataron entre ellos".

Juan Márquez Fabero había sido acusado de asesinar a sus dos hijos, de 19 y 16 años, de 40 cuchilladas en su domicilio de Ubrique, en la madrugada del 6 de octubre de 2014.

Tanto el fiscal como las acusaciones particular y la popular solicitaron hoy que el acusado fuese condenado a 25 años por el asesinato de su hija Laura, a 20 años por el asesinato de su hijo Juan Pablo y a seis meses de prisión por el abandono de este hijo, menor de edad.

Los hechos se produjeron unos diez meses después de que muriera de cáncer la esposa del parricida y madre de las víctimas.

Tras el fallecimiento de la mujer, Juan Márquez comenzó una relación sentimental con una joven marroquí vecina de Ubrique.

La negativa de los hijos a que esta mujer se instalara en la vivienda familiar desató el enfado del parricida, que, según han relatado las acusaciones, desatendió por completo las necesidades más básicas de los hijos mientras a su novia le alquilaba un piso y le pagaba una cirugía estética en las mamas.

La desatención de sus hijos fue tal que Laura, de 19 años, tuvo que dejar sus estudios universitarios en Sevilla para regresar a Ubrique, y ocuparse de su hermano, de 16 años.

El crimen se produjo días después de que Juan Márquez recibiera una carta en la que los servicios sociales del Ayuntamiento de Ubrique le citaban para intentar una conciliación familiar, un proceso que inició su hija Laura en un intento de conseguir ayuda ante su desesperación por la imposibilidad de hacer entrar en razón a su padre.

El parricida cogió el cuchillo con el que despedazaba cerdos en las matanzas cuando sus hijos, les atacó con él reiteradamente, cerró la puerta de la casa con llave y huyó al monte, a unos seis kilómetros del pueblo, después de arrojar el cuchillo.

Allí fue capturado horas después de cometer el crimen por agentes de la Guardia Civil, a los que confesó que había matado a sus hijos porque le tenían "harto".

Una confesión que después ha variado con una nueva versión que las acusaciones han tachado de "delirante" y el fiscal de "vil cobardía".