El Norte de Castilla

«Me pareció que era un trueno y se me vino la casa encima»

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Vista del edificio tras la explosión. / Alberto Estévez (Efe)

  • Uno de los vecinos afectados por el fuego ha logrado escapar enrollando una cortina a la barandilla del balcón

"Me pareció que era un trueno y enseguida se me vino la casa encima". María José, una de las vecinas de los tres edificios afectados por la explosión de Premià de Mar (Barcelona), se ha levantado hoy con el mayor susto de su vida. No es para menos puesto que una deflagración, registrada a las 8:25 horas en la segunda planta del número 194-198 de la Gran Vía de Premià, la ha despertado de un sobresalto, con todos los cristales de las puertas y ventanas de su casa rotos, incluso los marcos arrancados de cuajo. "Parecía Sarajevo", apunta gráficamente.

Ella es una del cerca de centenar de familias afectadas por la explosión en una segunda planta, en la que ha muerto una persona y otras 15 han resultado heridas, dos de ellas de carácter grave. Un piso ha quedado destruido y dos colindantes abrasados por la deflagración. Pero decenas de pisos han sufrido desperfectos en marcos y cristales por la onda expansiva.

Diversos testigos han relatado que uno de los afectados por el incendio posterior a la explosión ha estado a punto de saltar desde un tercer piso, desde el balcón, para no quemarse por las llamas. Pero los vecinos -la casa da a una zona interior de edificios y una piscina comunitaria- le han animado a aguantar y no saltar. Al final, con una cortina que ha logrado enrollar a la barandilla del balcón, ha conseguido deslizarse, saltar y escapar de las llamas.

"La primera dotación de bomberos no ha tardado ni cinco minutos en llegar", ha relatado David Borrell, jefe de la región metropolitana norte de emergencias de los Bomberos de la Generalitat; una respuesta muy rápida debido a que justo en ese momento una dotación estaban atendiendo un accidente de tráfico a pocos kilómetros de distancia.

En pocos minutos, la Gran Via de Premià, la arteria más céntrica y poblada de este municipio de El Maresme, se ha llenado de personas despavoridas, algunas en pijama o envueltas en mantas, muchas con pequeños cortes en las manos o en los pies a causa de los cristales rotos de sus casas. Un total de 16 dotaciones de los Bomberos, ocho ambulancias y un helicóptero medicalizado se han dirigido al lugar del siniestro, acordonado por la policía local y los mossos d'esquadra.

Todo el consistorio se ha volcado en la atención de los afectados. El alcalde de Premià de Mar, Miquel Buch, y sus concejales Toni Subirà y Jordi Tomas, entre otros, se han puesto manos a la obra y han preparado el polideportivo municipal como punto de atención a las familias. También se ha podido ver a los concejales de la oposición, como José María Cano (Ciudadanos), echando una mano a las familias afectadas.

Acogida

Muchos vecinos han acogido en sus casas a los afectados, aunque los servicios sociales ha puesto en marcha un operativo para realojar a los afectados. Según los bomberos, se desconocen las causas del siniestro, mientras técnicos del gas están en la zona analizando la situación. El bombero David Borrell ha relatado que las familias del edificio más afectado pueden tardar días hasta volver a casa -hay que analizar la estructura del edificio- mientras que las de los otros dos edificios se cree que podrán entrar en las próximas horas.

Ahora el objetivo es atender a los heridos, pero entre las muchas familias afectadas cunde la preocupación porque sin ventanas ni marcos va a ser difícil volver a vivir en sus pisos durante semanas. El Ayuntamiento ha ofrecido ayuda a las familias para coordinar la información con las compañías de seguros e intentar que todo vuelva a la normalidad lo antes posible. "Ahora sólo pensamos en volver a casa lo antes posible", admite María José.