El 70% del empresariado catalán apuesta por el diálogo ante el debate soberanista

  • Dan por acabada la crisis pero auguran una recuperación lenta del empleo

La mayoría de grandes empresarios catalanes consultados por PWC para el informe 'Temas candentes de la economía catalana: visión de los empresarios ' han detectado ya un efecto negativo (47,8%) o muy negativo (19,6%) en las relaciones económicas y empresariales entre Cataluña y el resto de España por efecto del debate soberanista, aunque todavía sin impacto en sus actividades o cuentas de resultados ni en las inversiones externas en esta comunidad.

Así lo expone el informe presentado este lunes en Barcelona por la consultora con la asistencia del presidente de la Generalitat, Artur Mas, y empresarios y directivos de las empresas catalanas que han participado en el estudio.

El documento expone que alguno admite, como experiencia aislada: "En algunas zonas y en algunas ocasiones, no nos reciben precisamente con los brazos abiertos por ser catalanes , al contrario de lo que sucedía hace unos años".

El informe recoge las principales preocupaciones del empresariado catalán en nueve áreas clave como son el crecimiento, el sector financiero, la formación, el turismo, la fiscalidad, las infraestructuras, la internacionalización, la innovación y tecnología y el futuro político.

Respecto a este último punto, el 31,1% de los consultados pide diálogo entre los gobiernos de España y Cataluña para llegar a un acuerdo entre ambas posturas, y el 26,7% cree que el desenlace del proceso soberanista debería ser la consulta del 9 de noviembre.

El 22,2% aboga por reformar la financiación autonómica y otras cuestiones que plantea el Govern, y el 15,6% por reformar la Constitución, mientras que un 4,4% ve en la independencia el final del proceso soberanista.

Hay opiniones enfrentadas sobre el impacto del proceso soberanista en la economía catalana y las futuras inversiones empresariales, con un 47,8% de los consultados que no ve impacto, mientras que el 45,6% prevén un impacto negativo (30,4%) o muy negativo (15,2%), y solo un 6,5% prevé un impacto positivo.

Por el momento, no incluyen la posibilidad de independencia en sus análisis económicos -excepto alguna idea minoritaria que contempla el traslado de actividades fuera de Cataluña si se consuma la separación de España-, y tildan una eventual salida de la UE de desastre, drama o catástrofe: "No me lo puedo ni imaginar", respondió uno de los entrevistados.

Por todo ello, piden diálogo y negociación a los gobiernos, y advierten de que la prolongación del problema no está contribuyendo a acercarse a la solución o a reducir la distancia que separa las distintas posturas de las fuerzas políticas.

También reclaman más información sobre la situación del proceso y sobre las consecuencias que podrían suponer los hipotéticos escenarios institucionales de Cataluña en el futuro.

Sobre el papel del empresariado en este debate, algunos defienden que este colectivo no debe participar aún o tener postura pública, si bien afirman que en un futuro próximo la opinión del mundo económico catalán tendrá que ocupar "el lugar que le corresponde" dado su relevancia.

Recuperación

Los grandes empresarios catalanes son optimistas sobre el futuro de la economía, pero el 83% prevé creación de empleo a ritmo lento vinculada a la fortaleza de la demanda y a las reformas que se acometan en el futuro.

Piden profundizar en la reforma laboral, simplificar las modalidades de contratación, impulsar el trabajo a tiempo parcial, reducir las cotizaciones sociales y recuperar los flujos de financiación tras una reestructuración bancaria que ven positiva.

También reclaman a los políticos estabilidad en el sistema educativo y en los incentivos a la innovación, y revisar el sistema de becas y la distribución geográfica de las universidades, para responder a las necesidades del sistema productivo.

En materia fiscal, proponen reducir la imposición personal de las rentas medias y empresariales, unas rebajas que se podrían ver compensadas por elevaciones de algunos impuestos indirectos, y manifiestan su preocupación por el "freno adicional" que suponen los impuestos propios, locales y autonómicos para la actividad empresarial, con mayor presión fiscal en Cataluña que en otras comunidades.

Respecto al turismo, abogan por la apertura de nuevas rutas aéreas con países emergentes, una mayor diversificación de la oferta turística y la elevación del poder adquisitivo de los visitantes.

Asimismo, insisten en la petición del Corredor Mediterráneo, más conexiones logísticas intermodales, y mayor inversión en infraestructuras energéticas para reducir los altos costes, especialmente en la industria, además de un sistema de pago por uso de infraestructuras de transporte armónico en todo el Estado.

El estudio se ha realizado a partir de tres tipos de fuentes: las reflexiones de un grupo de trabajo integrado por presidentes y consejeros delegados de algunas de las principales compañías catalanas; a partir de entrevistas en profundidad con una serie de primeros ejecutivos, y con una encuesta realizada a una muestra de presidentes y consejeros delegados.