El Norte de Castilla

Por el campo al volante del Renault Kadjar 1.6 dCi 130 4x4

  • Como buen crossover, mezcla elementos de monovolumen, berlina y todo camino

Como buen crossover, el Kadjar mezcla elementos de monovolumen, berlina y todo camino. La trasera muy vertical ofrece una excelente distancia libre al techo que, junto a una buena distancia entre ejes, proporciona un buen espacio en las plazas traseras. Y el maletero con 472 litros ofrece uno de los volúmenes mayores de su segmento y con formas regulares lo hacen muy aprovechable. Bajo el piso hay un doble fondo.

La presentación y los materiales del interior son buenos, con plásticos de buen tacto en la parte superior del salpicadero y paneles de las puertas.

El salpicadero lleva en el centro la pantalla TFT de 7 pulgadas del nuevo sistema de infoentretenimiento R-Link 2 y los mandos de climatización, el Kadjar apuesta por la simplicidad y la ergonomía, sin por ello olvidar el toque SUV del puño de mantenimiento para el pasajero y el toque tecnológico de la instrumentación totalmente digital. Incorpora las últimas tecnologías en cuanto a seguridad, ayudas a la conducción como frenado automático de urgencia , reconocimiento de señales o avisador de cambio involuntario de carril. También puede llevar cámara de marcha atrás y el citado R-Link 2 que ofrece menús manejables desde su pantalla táctil. Opcionalmente dispone de alumbrado full Led.

En cuanto a motores, hay un gasolina 1,2 litros turbo de 131 CV y dos diésel de 1,6 litros, con 110 y 131 CV respectivamente. El cambio automático es exclusivo del 110 CV y la tracción 4x4 del diésel de 131. El resto de versiones son manuales y de tracción delantera. La versión probada era el 1.6 dCi de 131 CV 4x4.

En asfalto muestra una correcta gestión de los ruidos de rodadura y una suspensión en la que prima el confort a cambio de permitir un ligero balanceo en curva de la carrocería si vamos deprisa (hablamos en tramos tipo montaña) bien controlado. Vivo y preciso, con un tren delantero que guía perfectamente, la conducción resulta fácil y agradable.

El conjunto motor dCi 130 CV y el cambio manual de seis relaciones es algo justo en cuanto a respuesta a bajo régimen: parece sufrir con la trasmisión integral y un peso en torno a 1,5 toneladas. Los desarrollos del cambio son largos y si queremos prestaciones elevadas hay que subir a regímenes altos. Pero el Kadjar es un vehículo familiar y sus usuarios más que prestaciones lo que valorarán es su extraordinaria polivalencia y un consumo medio que no ha pasado de los 6,2 litros durante la prueba.

En utilización como todocamino en modo Lock 4WD, superamos con facilidad zonas con ciertas complicaciones siempre dentro de límites razonables pues no se trataba de compararlo con 4x4 destinado a terrenos accidentados. La distancia libre al suelo de 20 centímetros basta para movernos fuera del habitual asfalto y es esta polivalencia la que le pedirán sus usuarios. En cualquier caso a la mayoría de estos les bastará con la versión de tracción delantera (100 kilos menos) y en caso de ser aficionados a la nieve con equipamiento X-Mod que cuenta con el Extended Grip, un control de tracción con tres programas (Carretera, Terrenos blandos y Experto) combinado con neumáticos de tipo M+S.

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