'Paracas' al rescate

La zona de instrucción conocida como la Mavida, en León, ha servido como escenario de entrenamiento de la Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra ante un supuesto NEO, es decir, de evacuación de civiles en un territorio hostil

A. CUBILLAS-LEONOTICIASLeón

Se lanzan al vacío. En un territorio hostil. Con más de 50 kilos sobre sus espaldas. Mirando al miedo de frente. Con la tensión marcando el ritmo de cada movimiento. Su única obsesión, tocar tierra para evacuar civiles españoles en una zona de conflicto. Una maniobra que precisa de una coordinación milimétrica. En la que los errores no tienen cabida.

La Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra española ha participado este miércoles en León el ejercicio multinacional conocido como 'Listed Paratrooper', una proyección de fuerzas para proceder a realizar un supuesto NEO, es decir, la evacuación de no combatientes.

En total 815 efectivos que han puesto en escena unos de los ejercicios con mayor complejidad de la BRIPAC que se ha desarrollado en diferentes zonas de acción, en este caso en León y Segovia, en las zonas de instrucción conocidas como Ayllón y Mavida, ambas separadas por cientos de kilómetros y que ha obligado a coordinar el despliegue con el fin de alcanzar los objetivos señalados.

Concretamente, la práctica se inició en la base Príncipe en Madrid, donde se desarrolló la fase de planificación, en la que se programa el ejercicio al detalle, concretando qué medios materiales y humanos se van a desplazar.

Posteriormente, se desarrolla la fase de concentración de fuerzas y aislamiento, que en esta ocasión se ha tenido lugar en el Aeropuerto de Villanubla, que ha sido la base operativa donde se concentra y se aísla a todo el personal que va a participar en el operativo, impidiéndose cualquier contacto con el exterior para evitar filtraciones de seguridad. Allí, los efectivos han recibido sus instrucciones.

Posteriormente, se desarrolla la tercera fase de despliegue, en la que las fuerzas ocupan el país de conflicto, en este caso León y Segovia. Una fase que, si bien, se inició en la noche del martes, con el lanzamiento de los soldados escalón avanzado, a más de 4.000 metros de altura, que se infiltran en el territorio hostil para su reconocimiento y señalización.

Al día siguiente –este miércoles-, le ha tocado al turno del escalón de asalto, es decir, al despliegue efectivo de la fuerza que, posteriormente, procederán al rescate y posterior rescate de los grupos de ciudadanos - civil español, de la Unión Europea o países amigos, previamente listado de personal.

Riesgos

Al mando, el general jefe de la Brigada Paracaidista Alfredo Pérez de Aguado Martínez, que ha remarcado la importancia del desarrollo de prácticas de operaciones NEO “dado que no siempre podemos pensar que todo va a ser una invitación para desalojar a los nacionales de los países”.

Es más, recuerda que hasta la fecha no ha sido necesaria la puesta en práctica de este plan de evacuación en un escenario bélico, como sí han tenido que poner en práctica los ejércitos belga y francés, en el Congo y Malí.

Fases

Planificación. El objetivo es programar y planificar el desarrollo del ejercicio, concretando el número de efectivos y medios materiales que se van a requerir así como la fecha y la hora exacta del desarrollo de la operación.

Concentración de fueras y aislamiento. En esa fase se traslada a todo el personal que va a participar en la operación a una base operativa en el país extranjero. Allí se les impide establecer contactos con sus familias para evitar filtraciones y garantizar la seguridad y se les trasladan las órdenes.

Despliegue. Es el momento de desplegar la fuerza en el país hostil. Primer lanzamos el escalón avanzado, una serie de soldados que se infiltran de noche en la zona para reconocer, señalizar y asegurar la zona. Al día siguiente, se procede al lanzamiento del escalón de asalto.

Evacuación y repliegue de las fuerzas. Se evacua al personal civil y a los militares.

El general jefe de la BRIPAC ha señalado la climatología y la disponibilidad aérea como los principales enemigos para cualquier paracaidista, aunque ha asegurado que son muchos los riesgos que implica el salto. Muestra de ello es la lesión que ha sufrido un sargento primero durante la práctica de este miércoles.

“Cualquier impacto o golpe que tenga el personal durante el salgo conlleva un riesgo, las rachas de viento o cualquier problema técnico. Pero debemos ser flexibles y adaptarnos a las circunstancias”, señala De Aguado, que entiende positivos que se sucedan contratiempos durante las prácticas “para plantear supuestos reales”.

Coordinación internacional

Un supuesto táctico en el que ha participado el Ejército Francés con 30 soldados y que ha permitido la puesta en práctica la coordinación entre países de la Unión Europea, permitiendo crear un ambiente de interoperabilidad habitual en las misiones internacionales.

El capitán Hakim, al frente del ejército galo, remarca la importancia de ejercicios conjuntos entre España y Francia en el marco de la EUTM –European Union Trainning Mission-, una misión multinacional de entrenamiento. “Es necesario que ambos ejércitos sepan trabajar conjuntamente”, señala el capitán, que remarca que la principal dificultad en este tipo de ejercicio es el idioma que, si bien, se está puliendo en los últimos años en uno y otro lado.

Un ejercicio en el que se ha puesto en práctica la planificación, preparación y despliegue de un Grupo Táctico en una Base Operativa Avanzada, la coordinación de vuelos y despliegues de las unidades implicadas y el despliegue por medio de operaciones aerotransportadas por desembarco paracaidista.

Asimismo, se han realizado ejercicio de reagrupamiento, control y seguridad de las cabezas de desembarco; el despliegue de la unidad para el establecimiento y control de rutas de evacuación; el contacto con autoridades consulares para la coordinación de la evacuación, la identificación y traslado de los ciudadanos españoles a los aeropuertos para su repatriación y finalmente el repliegue de los paracaidistas.

Origen

El origen de la unidad se remonta al año 1954, cuando el 23 de febrero se realiza el primer salto en paracaídas del Ejército de Tierra, desde aviones Junker y Savoia y se utilizan paracaídas modelo T-6. Sin embargo, no fue hasta años más tarde, en 1966, cuando se constituyó como Brigada.

Fue el 28 de abril de 1955 sufre su primera baja en acción paracaidista, durante un lanzamiento de instrucción en la zona del Zulema, en Alcalá de Henares, cuando el CLP Antonio Ortiz Pérez, queda enganchado en el patín de cola del avión de transporte, resultando muerto al precipitarse al vacío con el paracaídas destrozado.

Disciplina personal

Maniobras de gran complicación, que requiere una estricta preparación física, técnica y psicología. Sólo el paracaídas, con más de 70 metros cuadrados, pesa 15 kilos, a lo que se le añade el peso del paracaídas de emergencia y la mochila que, en ocasiones, obliga al soldado a soportar cargas similares a su peso.

De ahí la necesidad de una estricta preparación física pero, sobre todo, de una estricta disciplina, “no solo para acatar las órdenes, se requiere de una disciplina personal que permita a uno seguir avanzando, cuando uno cree que está cansado debe pensar que le queda mucho por exprimir. Es necesario esa capacidad de superación, de esfuerzo, de enfrentarse a condiciones adversas”, asegura De Aguado.

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Una brigada, la BRIPAC, que actualmente permanece en España tras su última misión en el Líbano y cuyo próximo destino será Malí o Irak. Hasta la fecha, seguirán comportándose como auténticos héroes en supuestos tácticos como el vivido este miércoles en León para, un día, convertirse en auténticos héroes de carne y hueso.

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