El misterio del túnel nº20 de Torre del Bierzo

El misterio del túnel nº20 de Torre del Bierzo tren correo-expreso 421 colisionó contra una máquina de maniobras; minutos después un tren carbonero colisionaba con el convoy | 74 años después, el número de fallecidos aún es un misterio

Documental El Túnel nº20. /Ramón de Fontecha
Documental El Túnel nº20. / Ramón de Fontecha
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Un día tal como hoy, el 3 de enero de 1944, el tiempo se detuvo en Torre del bierzo. Pasaban 20 minutos de las 13:00 horas cuando el tren correo-expreso 421, con una docena de vagones, nunca llego a ver la luz al final del túnel número 20 de la línea Madrid-La Coruña.

Los frenos le fallaron al descender el puerto del Manzanal y colisionó en la oscuridad contra una máquina de maniobras a la que no dio tiempo a retirarse. Además, la imposibilidad de detenerse de un tren carbonero con casi una treintena de vagones y casi 750 toneladas de carga que llegaba en sentido contrario propició otro choque certero. Acabó de violentar el accidente ferroviario más importante de la historia de España.

74 años después aún no se sabe con certeza cuántas personas perdieron la vida en el trágico accidente ferroviario que, a lo largo de los años, ha dejado un halo de incertidumbre, teorías más o menos acertadas, conjeturas y un sin fin de preguntas que probablemente tengan una respuesta más sencilla de lo que en principio parece.

Algunos documentos oficiales del franquismo colocan el límite de fallecidos en el siniestro en las 84 personas. Algunos hablan de 83, como el que emitió al respecto el juzgado de Ponferrada, aunque el juez en aquel momento levantó 58 cadáveres. Renfe, días después de aquel 3 de enero de 1944 en el que se produjo el choque entre tres trenes dentro de un túnel de Torre del Bierzo, aseguró que fueron 78.

El silencio de Franco

Sin embargo, el silencio de la dictadura de Francisco Franco, las incógnitas al respecto del siniestro o las dificultades para conocer el verdadero alcance del accidente han sido cuestiones que han ido alimentando el ‘mito’ a lo largo de los años.

A pesar de que el 'Libro Guinnes de los Records' contempla al accidente de Torre del Bierzo como uno de los más trágicos de la historia del ferrocarril en Europa, ya que considera que la cifra de fallecidos se encuentra entre los 500 y los 800, otros trabajos como el que realizaron dos miembros de la Asociación Leonesa de Amigos del Ferrocarril (Alaf), desmienten las cifras.

Los periódicos regionales y nacionales de la época taponaron la información sobre el accidente y priorizaron las batallas de la II Guerra Mundial, que por aquella fecha se centraba en zonas soviéticas y en el centro de Italia, así como la esperada llegada de los Reyes Magos, que también ocupó aquel día las portadas de los diarios.

Despacharon el suceso con algunos breves y algún párrafo el 4 de enero. Pero olvidaron para siempre, de forma dictada y suspicaz, citarlo en días posteriores, a pesar de que en él pudieron perecer entre 500 y 800 personas, según el libro Guinness, una cifra aún por determinar 70 años después, y que el régimen redujo por debajo del centenar de forma oficial.

Estudios recientes los cifran en unos 250. España enmudeció por orden de un régimen neonato que no quería mostrar señales de debilidad y producir un impacto negativo en la sociedad ni de cara al exterior. Para ello, vetó la presencia de periodistas en la zona y negó las publicaciones sobre la catástrofe en los diarios en los días siguientes. Con ello, se obvió a los cientos de pasajeros atrapados y fallecidos, a los que sólo les quedó el imborrable recuerdo de los vecinos de Torre del Bierzo y la ayuda de los habitantes de la zona.

Los periódicos regionales y nacionales de la época taponaron la información sobre el accidente y priorizaron las batallas de la II Guerra Mundial

Ninguno de los periódicos de la época profundizó en el origen del suceso debido a los diversos intereses. ABC señaló que podría deberse a “una extraordinaria coincidencia de causas, entre las cuales debe considerarse en su justo valor el largo uso del material móvil”. Un problema de frenos se unió a una infraestructura vial con numerosos fallos sin reparar, afectada tras la Guerra Civil. A ello se sumó que Renfe aún se estaba configurando (se había creado tres años antes). Un cúmulo de circunstancias que la censura optó por esconder.

El accidente

El 3 de enero de 1944, el correo-expreso 421 que realizaba la línea Madrid-La Coruña llega sobre las 12 de la mañana a la estación de Astorga con dos horas de retraso y con problemas mecánicos en los frenos. El convoy estaba compuesto por dos locomotoras (una ‘Americana’ 141-2032 y una ‘Mastodonte’ 240-2444) y 12 vagones. A la primera de las tractoras ya se le detectó en León complicaciones en el sistema de frenado. Sin embargo, el retraso obliga a que Luis Razquín, jefe de la Circunscripción de Tracción de León ordene que el tren prosiga su ruta.

Un problema de frenos se unió a una infraestructura vial con numerosos fallos sin reparar, afectada tras la Guerra Civil

Tras la parada en la estación de Astorga, el Puerto del Manzanal agudiza los problemas mecánicos del correo-expreso 421. Los maquinistas deshacen la doble composición de locomotoras. La que presentaba los problemas de freno, la ‘Americana’, no puede contener la velocidad que alcanza el convoy cuesta abajo. Incluso, la parada prevista en Albares no se produjo porque el tren ya no pudo parar. Eran las 13.10 horas.

El jefe estación de esta localidad dio aviso a Torre del Bierzo a través de una llamada telefónica alertando de que el correo-expreso había atravesado Albares a gran velocidad y no efectuó su parada. Todos los intentos de detener la máquina fueron inútiles. Las señales acústicas de alarma no cesaban en su silbido, anunciando la tragedia que estaba a punto de suceder.

El tren se precipitaba sin control hacia el denominado túnel número 20. En ese mismo lugar, se encontraba otro convoy realizando una maniobra. Una máquina del tipo 400 con una plataforma y dos vagones de carbón. Se comunicó lo que estaba sucediendo. Trató de abandonar el túnel en sentido contrario, pero no dio tiempo. Los vagones del carbón junto con la plataforma y la máquina salen despedidos por el virulento choque por el otro lado del túnel, hasta que los maquinistas consiguen detener el convoy 250 metros más allá.

La catástrofe se acababa de fraguar. Pero no quedó ahí la cosa. En vista del retraso del correo-expreso que perdió los frenos, en sentido contrario a su marcha, dirección La Coruña, en la estación de Bembibre se permitió el acceso a un tren de mercancías compuesto por 27 vagones remolcados por una máquina ‘Santa Fe’ 151-5001, que tenía previsto cruzarse con el tren que causó el accidente en Torre del Bierzo. Tras cruzar el túnel 21, el maquinista y el fogonero del convoy que se encontraba de maniobras dentro del túnel salió al encuentro del mercancías para tratar de que detuviera la marcha. Pero tampoco fue posible.

Los vagones descarrilaron y el maquinista que trató de evitar que la tragedia fuera mayor, murió arrollado. El fogonero logró alzarse a lo alto de una trinchera y salvar su vida para dar testimonio de lo que sucedió en ese lugar hace ahora 74 años. Por su parte, el maquinista y el fogonero del correo-expreso salieron ilesos y por su propio pie del interior del túnel. De León y de Monforte de Lemos acudieron varios trenes de socorro y, sobre las 20 horas, los primeros heridos son evacuados en algunos de los coches que no habían resultado dañados tras la colisión.

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