La muerte de Roberto fue «violenta y homicida» causada por un proyectil que le llevó «al coma instantáneo»

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Se retoma el juicio del Caso Larralde.

  • La prueba pericial del estudio forense de la víctima determina que «no fue un disparo a corta distancia», le generó una hemorragia cerebral interna, y que el cuerpo no presentaba arrastres ni rozaduras de suelo

La decimoquinta sesión del juicio por el crimen de Roberto Larraldeha contado con la presencia de los médicos forenses que practicaron la autopsia al fallecido.

Las dos funcionarias del Instituto de Medicina Legal estuvieron presentes en el levantamiento del cadáver, que se produjo en un montículo de un metro de alto por dos metros de ancho con tierra removida. Una de ellas custodió el cuerpo hasta el centro anatómico, donde se le realizó un análisis radiográfico para determinar heridas internas.

El cadáver no presentaba síntomas de arrastre ni rozaduras de suelo y además, «de forma llamativa», se encontraba perfectamente vestido.

Nueve lesiones

Las lesiones que sufría fueron un total de nueve, destacando un hematoma en la mano, lesión en codo, hombro derecho y lesiones postmortem en el labio y cavidades inferiores. Además, la herida del esternón era «poco sangrante» lo que denota que fue producida en el periodo agónico (minutos posteriores al disparo mortal de necesidad).

La sangre hallada bajo las uñas de Roberto Larralde pertenecía a la propia víctima, según el análisis de ADN realizado.

El proyectil fue de carácter mortal. «No fue un disparo a corta distancia porque no se encuentra restos de quemaduras ni metales en la piel». Por ello, las forenses determinaron una distancia de más de 60 centímetros entre el cañón y el cuerpo. La herida se produce en la parte posterior del cráneo y la bala quedó alojada en la parte delantera del mismo, lo que evidencia que el disparo fue por la espalda y no se reconocieron símbolos de defensa propia en el cadáver.

Áreas vitales

«La muerte fue violenta y homicida» y Roberto Larralde entró en coma instantáneo una vez que este alcanzó áreas vitales básicas de la masa cerebral.

Las larvas encontradas en el cuerpo determinan que éste tuvo que estar al aire libre durante un periodo de tiempo para que las moscas pudieran depositar sus huevos en los orificios y heridas del cadáver. El periodo de incubación determina que Roberto llevaba entre 5 y 7 días fallecido.

La jornada tendrá, además, la prueba pericial de balística con cuatro policías nacionales y el inspector jefe de la sección de balística forense.