Julio López ofreció 300.000 euros al acusado de matar a Larralde «por comerse el marrón»

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Miriam Caballero, durante el juicio, este jueves.

  • La mujer del presunto autor material, José Ramón Vega, asegura que su marido le confesó que «los cinco» estaban implicados en la muerte del exboxeador

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El testimonio de la mujer de José Ramón Vega, acusado de ser el autor material del crimen de Roberto Larralde, ha servido este jueves para incidir en la culpabilidad de los cinco principales acusados en el caso.

Durante su declaración la testigo ha asegurado que fue su marido quien le dijo que los cinco principales acusados (José Ramón Vega, Julio López, Miriam Caballero, Froilán Álvarez y Carlos Heli) estaban «metidos» en el asesinato y que fue él quien llevó a la víctima al descampado siguiendo las órdenes de Julio López, amante de la mujer del fallecido.

Utilizar a José Ramón como 'cebo' para atraer a Roberto Larralde hasta el lugar del crimen fue, según la testigo, una decisión del citado Julio López ya que éste no tenía relación suficiente como establecer una cita de este tipo con la víctima.

Una llamada que José Ramón realizó ya desde prisión y en la que le dijo los nombres de los cinco implicados entre los que no estaban ni Adrián Martín ni Antonio Gabarra, los dos acusados implicados en el caso por la compra y venta del arma.

300.000 euros

Además, y según se ha advertido en la sala durante una declaración en la que ha roto a llorar en varias ocasiones, el presunto autor material del crimen confesó a su mujer haber recibido una oferta de 300.000 euros para asumir el crimen y, textualmente, «comerse el marrón».

La testigo ha incidido en que José Ramón le había negado «mil veces» que él fuera el responsable de la muerte, ha remarcado que «Ramón consumiendo cocaína era muy calmado» y se ha mostrado convencida de que su aún marido no fue capaz de acabar con la vida de Roberto.

“Ramón y Roberto era muy amigos y no creo que participase en su muerte. Ramón es amigo de sus amigos y no aceptaría nunca causar mal a un amigo”, remarcó la mujer del presunto autor material del asesinato, que reconoció que no volvió a ver la camiseta amarilla que vestía su pareja el día del asesinato.

«Fueron los cinco»

La implicación de los cinco principales acusados en este caso también ha sido refrendada por un nuevo testigo presente en la conversación mantenida por la mujer de José Ramón Vega y éste. Se trata del pedáneo de Santa Ojala de la Ribera, lugar donde apareció el cuerpo de Roberto, que remarcó que Ramón le dijo a su mujer “no que estuvieran metidos sino que habían sido los cincos”.

En su testimonio ha indicado que «al preguntarle a su marido que si había sido él, (José Ramón) respondió que sí, que habían sido los cinco», remarcó el testigo, que además aseguró que no hubo posible alteración del escenario del crimen “dado que estaba acordonada y bajo vigilancia policial durante 10 o 12 días”.

«El amor de su vida»

Durante el resto de la jornada el resto de los testigos han reconocido la relación existente entre la mujer de Roberto Larralde y el empresario Julio López, que ambos incluso estaban planificando el irse a vivir juntos porque según se ha relatado la hoy viuda era «el amor de su vida».

Así lo señaló la que fuese esposa del empresario entre los 1997 y el 2011 cuando éste abandonó el hogar. Durante el interrogatorio en el que se hizo inciso en la condena por malos tratos a la que fue condenado el presunto cabecilla del crimen, la exmujer reconoció que Julio había estado con otras mujeres durante su matrimonio pero, si bien, creía que Miriam «era puro amor».

Durante su relato además cargó con dureza contra Froilán Álvarez, el detective implicado en el crimen, al que acusó de traición. “Le contraté para el divorcio y sin embargo me estafó, se aprovechó por mi estado de salud mental. Me hizo firmar con algo con lo que no estaba de acuerdo”. Luego fue consciente de que mantenía una relación previa con su marido.

“Maldita la hora en la que me pasaron su teléfono”, remarcó la exmujer, que además recordó que la intención de Julio era irse a vivir junto a Miriam a un piso de La Lastra de reciente compra.

Los testigos de la jornada

Jornada que arrancó con la declaración de un vecino de Roderos que guardaba dos máquinas retroexcavadoras propiedad de Ramón Vega, una de ellas que presuntamente sirvió para enterrar a Roberto según Fiscalía y acusación.

El testigo reconoció que Ramón acudió a su domicilio horas después del crimen a recoger la máquina a la que cambió la pinza por un cazo, desconociendo, si bien, su uso y si el barro que presentaba la maquinaría era reciente o anterior.

Posteriormente paso a declarar el hermano de Carlos Heli que apuntó directamente a su jefe, a Julio López, como el único culpable de que estuviese sentado en el banquillo de los acusados. “Se siente engañado por Julio. Por eso está ahí sentado”, remarcó el testigo, que no dudó en lanzar un reproche al empresario al abandonar la sala.

«Miriam creía que la seguían»

La administradora de la empresa de Julio tras una cesión fechada días después del crimen, «operación que realizó por temor a los Larralde tras sufrir una agresión», centró buen parte de este nueva jornada, en una declaración que tan sólo vino a confirmar la relación que mantenían los dos acusados y que el motivo del viaje a Madrid no fue otro que el de llevar a una amiga de Miriam.

Durante su declaración, la joven, que advirtió que Julio la trataba «como su hija» después de que su pareja, trabajador del empresario, falleciese recientemente en un accidente de tráfico, reconoció que la única acusada se mostró temerosa durante el viaje tras una llamada que le realizó su marido Roberto.

«Le dijo que estaba en un bar pero no escuchó ruido de fondo. Tenía miedo que la siguieron tanto a la ida como a la vuelta por eso Julio llamó a Froilán para que trajera un segundo vehículo en nuestro regreso de la capital». Una teoría que podría confirmar la tesis de que Miriam no sabía nada del crimen.