El asesinato de Roberto fue «una ejecución» por la distancia cercana del disparo a la víctima

Sala de vistas de la Audiencia Provincial de León.
Sala de vistas de la Audiencia Provincial de León.
  • Las larvas encontradas en el cuerpo determinan que la muerte se pudo producir «entre las 23 y las 11 horas» y la Policía Científica asume que el paraje fue protegido sólo diez días

La Audiencia Provincial de León ha acogido la declaración del inspector jefe de la brigada especial de la policía científica para analizar el informe sobre el levantamiento y examen póstumo del cuerpo de Roberto Larralde.

El encargado de la sección ha asegurado que el levantamiento fue «minucioso» con la presencia de la forense y que el cuerpo se encontraba en posición sedente, bocabajo y con un ligero torcimiento. «Desde que se detecta la zapatilla unida a un pie iniciamos el procedimiento con el reportaje fotográfico», ha confirmado en la sala de vistas.

A preguntas del fiscal, el inspector ha reconocido que las pruebas de restos de pólvora realizadas a José Ramón Vega «dieron negativo», algo que él mismo ve como normal porque habían pasado siete días desde el asesinato, aunque cree que el acusado «quiso ponerse la venda antes de la herida» cuando explicó a los agentes que había estado días antes practicando tiros junto a Jesús López.

La zona estuvo protegida una semana

Sobre la forma en que Roberto Larralde fue asesinado se considera que «fue una ejecución por la distancia cercana de la vaina y el cadáver». Además, reconocen que la policía acudió varias veces a la búsqueda de pruebas y la vaina, aunque reconocen que «a los siete o diez días», la zona dejó de protegerse. Este hecho fue tenido en cuenta por las defensas que insisten en la posibilidad de que la vaina fuera colocada a posteriori.

La duda sobre la hora de la muerte también ha quedado en el aire en la sala de vistas de la Audiencia. El agente número 15.852 ha reconocido que el fatal desenlace pudo producirse «en un intervalo de 12 horas», según el análisis de las larvas halladas en el cuerpo de la víctima. Este supondría que entre las 23:00 horas del día 13 de septiembre de 2014 y las 11:00 horas del 14 del mismo mes pudo ser el asesinato de Larralde.

La máquina retroexcavadora y pruebas erróneas

La jornada en la que han tomado declaración los agentes de la Policía Científica sirvió para advertir de que por la anchura del rodado y la rotura de la arboleda en la escena del crimen se evidenciaba el paso de una máquina de grandes dimensiones, con el que previsiblemente se enterró el cuerpo.

En este sentido, recordaron que la yanta de la máquina de José Ramón tiene trozos de madera correspondiente a la zona próxima donde apareció el cuerpo, coincidiendo el tamaño de la rueda con la rodada marcad en el suelo. Algo que debatieron las defensas, explicando que la anchura de rodado hallada en el paraje era de 2,35 metros, mientras que las medidas de la máquina del presunto asesino tiene un ancho de 2,58 metros. Aquí el inspector jefe ha justificado que la diferencia de tamaño se puede deber a las condiciones meteorológicas que borraras parte de la huella.

La policía también investigo si había presencia de sangre en la pala y el resultado fue negativo. También fue negativa la coincidencia entre el gasóleo hallado en el camino y el de la máquina retroexcavadora.

Entre los errores del informe aportados por la defensa, se encuentra la presencia de un llavero con nueves llaves en el primer acta levantado por la Policía Científica en el lugar del crimen y el llavero con sólo una llave justificado tras el análisis del cuerpo.