Gago pasa sus primeros días en prisión con una «interna de apoyo» y solicita ver a familiares y abogado

Gago conversa con una funcionaria en el momento de entrar en prisión.
Gago conversa con una funcionaria en el momento de entrar en prisión. / Campillo
  • La aún agente de la Policía Local no tiene contacto con el resto de los internos y tampoco baja al comedor | Médico y psicólogo supervisan su 'progreso' en la prisión

14 largos años de condena, que en la 'vida real' se transforman en libertad con las tres cuartas parte de la pena cumplida y 'salidas programadas' cuando se supere la mitad del tiempo previsto, esperan a la aún agente de la Policía Local Raquel Gago.

Gago cumple sus primeras 72 horas en el interior de la cárcel de Villahiero. Allí permanece en el módulo de ingresos, donde permanecerá por tiempo indefinido. La actual legislación protege a los agentes de seguridad en este tipo de situaciones con el fin de evitar cualquier riesgo por un posible contacto directo con los presos comunes.

72 horas para amoldarse a unas estancias que ya le son conocidas. En ellas pasó 258 días hasta que se decretara su libertad condicional a la espera de juicio. De ahí que, según fuentes penitenciarias, «sea una persona conocida dentro de los funcionarios y con la que hay un buen trato general. Cuando estuvo nueve meses nunca planteó el más mínimo problema, todo lo contrario».

Compañera de celda

Hoy Gago se encuentra acompañada de forma permanente por una «compañera de celda», una medida que se toma en este tipo de casos y con la que se pretende velar por la estabilidad emocional de la interna. La 'compañera' de la agente es una presa de plena confianza de los funcionarios y dejará la celda que comparte con Gago en el mismo momento en el que el psicólogo de la prisión determine que ya puede hacer vida 'normal'. Médico y psicólogo acuden casi a diario a comprobar su situación.

Durante las primeras horas de su estancia en prisión Gago ha solicitado los permisos correspondientes para las visitas de familiares, pareja y letrado. La familia verá por primera vez a Raquel este fin de semana y su letrado, Fermín Guerrero, lo hará a lo largo de la próxima semana.

En el interior de la prisión la vida de Gago es la 'común' al resto de los internos, pero con diversas peculiaridades. A las ocho menos cuarto de las mañana los funcionarios de la prisión de Villahierro, en Mansilla de las Mulas, comienzan a 'mover' a los internos para el primer recuento de la mañana.

La jornada

La interna no baja al comedor como ocurre con el resto de presos. El Café con leche, zumo y tostadas, con mantequilla y mermelada le son llevadas al módulo de ingresos.

Su celda, de nueve metros cuadrados, cuenta con dos literas, dos escritorios, dos espacios para ropa y enseres, un lavabo, una ducha y un retrete. Todo abierto, sin puertas, sin intimidad ninguna.

En su módulo no hay recuentos. Tras el desayuno, cuatro horas 'libres' hasta la una de la tarde, comida en las mismas condiciones, tiempo libre que incluye paseo y cena. La puerta de su celda se cierra a las ocho y media de la tarde.

En la nueva vida de Raquel Gago queda, si acaso, la esperanza de que el Tribunal Constitucional pudiera ver algún derecho vulnerado y por extensión se permitiera reabrir la causa. En eso trabaja su letrado aún sabiendo que las opciones son mínimas.