El Norte de Castilla

La defensa del asesino de la peregrina pide la nulidad de la causa

La defensa del asesino de la peregrina pide la nulidad de la causa

  • El letrado cuestiona la actuación de la Guardia Civil e incorpora un informe psiquiátrico para justificar la imputabilidad de su cliente

Primera toma de contacto del ‘caso Denise Pikka’ en la Audiencia Provincial de León. Fiscalía, acusación y defensa se han dado cita este jueves en la vista oral en la que se han planteado las cuestiones previas al juicio por jurado popular.

Presidida por el magistrado Carlos Álvarez, el letrado de la defensa de Miguel Ángel Múñoz, el asesino confeso de la peregrina estadounidense, ha incidido en la vulneración de los derechos fundamentales de su cliente, solicitando incluso la nulidad de la causa.

En primer lugar, el letrado Vicente Prieto ha advertido que la detención de su cliente fue “ilegal” y fruto de la presión mediática dado que, según remarcó, no existía ningún indicio sobre su presunta culpabilidad. Petición a la que se han opuesto fiscal y acusación que preguntaron a la defensa por qué nunca recurrió el auto de prisión si entendía que no existían los indicios para su detención.

Los ataques previos sufridos por otras peregrinas en el entorno de la vivienda del acusado, el cambio de los dólares y, posteriormente, su propia confesión “detallada y minuciosa” que sirvió para descubrir dónde estaba el cadáver son algunos de los indicios que refuerzan la culpabilidad de Miguel Ángel Múñoz.

En segundo lugar, la defensa cuestionó la actuación de la Guardia Civil cuando, según remarcó la fiscal, María Tornadijo, el hallazgo del cadáver fue posible a las indicaciones del acusado, y además ha planteado la vulneración al derecho de asistencia letrada durante la realización de diversas diligencias.

En este punto, Fernando Santocildes, letrado de la acusación, recordó que conforme a la ley la presencia del letrado no es perceptiva en determinadas diligencias, como por ejemplo en la diligencia en torno al hallazgo de una uña en la pareja en el que apareció el cuerpo sin vida de la peregrina.

Asimismo, ha solicitado que se coteje el informe psiquiátrico emitido por el Instituto Anatómico Forense que remarca la imputabilidad de Miguel Ángel Múñoz tras la incorporación de un informe psiquiátrico de parte que busca la imputabilidad del acusado.

Por último, según han relatado a esta diario tanto Fiscalía como la defensa, ambas partes se han opuesto a que se excluya a petición de la defensa las acusas abiertas contra el asesino confeso por las otras dos agresiones que sufrieron sendas peregrinas en el entorno de su vivienda al entender que es un dato que el jurado “debe tener en cuenta aunque aquí no se enjuician estas dos causas”.

Miguel Ángel Múñoz se enfrenta a una pena de cárcel de 25 años por dos delitos de asesinato y de robo mientras su defensa mantiene su inocencia y solicita su libre absolución.

El brutal crimen

Fue el 4 de abril de 2015 cuando Denise Pikka Thiem, de origen chino-americano y de 41 años, envió un correo electrónico a familia en el que relataba su intención de acudir a misa en Astorga antes de reanudar su ruta hacia El Ganso un día más tarde, nadie volvió a saber nada de ella.

Denise estaba en paro y decidió emplear sus ahorros para viajar por medio mundo. A mediados de diciembre dejó su casa de Phoenix (Arizona) y comenzó un largo periplo. Visitó diferentes lugares como Manila, Camboya, Singapur y Francia.

París fue su último destino antes de viajar a España con la única idea de hacer el Camino de Santiago, que inició sola en Pamplona el 6 de marzo, hasta que tuvo la mala fortuna de cruzarse en el camino con Miguel Ángel Muñoz, un conocido de la Policía fichado por hostigar a las peregrinas y por robar mochilas al descuido.

Finalmente, el día 11 de septiembre, y tras un despliegue policial sin precedentes en la zona de Castrillo de los Polvazares, la Policía Nacional detuvo a Miguel Ángel Muñoz, que en principio fue descartado por los investigadores por no encajar con el perfil de un posible asesino. Sin embargo, la Policía fue reuniendo pruebas concluyentes, especialmente las aportadas por las cámaras de seguridad de una entidad bancaria en la que el asesino intentó cambiar mil dólares a los pocos meses días de la desaparición de la peregrina.