Una recreación histórica clausura la excavación del yacimiento La Ercina

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Recreación histórica del asedio a la peña del Castro, en La Ercina. / CAMPILLO
  • Este año se ha confirmado una ocupación romana localizada el año pasado y «más moderna» de lo que se pensaba inicialmente

Un grupo de ciudadanos castreños asalta el campamento romano ubicado en la peña ‘El Castro’ en las proximidades de La Ercina y una dura lucha comienza entre ellos hasta que son los primeros los que consiguen la victoria final. Ese ha sido el resultado de la recreación histórica que hoy ha podido verse en este enclave al norte de la provincia de León con el que se ha puesto el punto y final a la campaña de excavaciones de este año en el yacimiento arqueológico de La Ercina, una campaña más corta de lo habitual pero que ha resultado «muy fructífera».

Pese al mal tiempo y a la amenaza de lluvia, decenas de personas han accedido a este paraje para comprobar la recreación de un momento de las Guerras Cántabras, en torno a los años 29 y 19 a.C. cuando el emperador Augusto, al mando de las tropas romanas, conquista el norte de la Península Ibérica. «Hemos elegido ese momento porque en el castro, además de documentar un momento bastante amplio de los habitantes castreños, hemos visto indicios de esas guerras y del fin de la ocupación del castro», explicó Eduardo González, uno de los integrantes del equipo técnico de la excavación.

La filosofía de estas campañas es «una filosofía abierta» en las que participe la gente y se puedan recuperar espacios arqueológicos. Con la recreación histórica de este domingo se ha querido «que la gente aprecie de manera visual cómo era aquel mundo» y pueda participar de él. Sobre todo después de que este año, como consecuencia de la reducción presupuestaria, la duración del trabajo se haya limitado a dos semanas frente a los caso dos meses de años anteriores, lo que también ha limitado la posibilidad de que la gente pudiera acceder a este enclave para conocer el trabajo que se está llevando a cabo.

Pese a que se ha dispuesto de menos tiempo, Eduardo González insistió en que el resultado ha sido «muy fructífero» porque se ha conocido mucha información que ha permitido confirmar una ocupación romana que ya se había documentado el año pasado e incluso a confirmar una ocupación en el siglo VIII a.C. de este monte, que son «más modernas» de lo que se pensaba inicialmente. Será ahora con los estudios que se realicen a partir de este momento cuando se pueda encontrar «alguna sorpresa más».

Desde el equipo técnico se resaltó también que este castro es «importante» a la hora de conocer los usos y costumbres de sus ciudadanos porque fue «colapsado» por la guerra lo que hizo que quedara «intacto» ante la huida de sus habitantes, lo que está ofreciendo mucha información de su forma de vida. Así se ha conocido que se trataba de un asentamiento castreño fortificado en alto y que contaba con fuertes murallas como elemento defensivo pero también como marca de un territorio y para aparentar fortaleza y cohesión social.

En el interior se ha localizado un edificio social «bastante importante» elaborado con una piedra de un color determinado presente a más de un kilómetro del yacimiento, donde han aparecido restos de los elementos que fabricaban sus vecinos con aperos agrícolas, restos de ganadería y herramientas desde cinceles para trabajar la madera o el metal a talados o pesas destinadas al mundo textil.

A partir de ahora, el objetivo del equipo técnico de esta excavación es seguir descubriendo «esta trama urbanística del castro» y profundizar en este nivel de ocupación «muy interesante» porque en la Montaña Oriental de León «no hay nada excavado». Además de la importancia técnica y científica de su conocimiento, tiene también un gran atractivo turístico, como se demuestra cada año, que podría suponer un respaldo económico para la zona.