
Los chicos de Valero Rivera celebran el triunfo ante Corea del Sur. / Efe
Ficha técnica
33 - España: Sterbik; Rocas (3), Gurbindo (-), Sarmiento (5), Cañellas (2, 1p), Ugalde (6) y Aginagalde (4) -equipo inicial- Hombrados (ps), Maqueda (4), Víctor Tomás (3), Raúl Entrerríos (2), Aguirrezabalaga (1), Morros (1) y Guardiola (2)
29 - Corea del Sur: Chanyoung Park; Jae Woo Lee (8, 4p), Yu (-), Junggeu Park (3), Lim (-), Han Jeong (4) y Paek (1) -equipo inicial- Changwoo Lee (ps), Yi Kyeong Jeong (4), Kyungsuk Park (-), Jung (-), Ko (-), Eom (7) y Yoon (2)
Marcador cada cinco minutos: 3-2, 5-3, 9-5, 11-10, 14-11 y 16-14 (Descanso) 19-15, 22-18, 25-20, 29-22, 30-25 y 33-29 (Final)
Árbitros: Lazaar y Reveret (FRA). Excluyeron por dos minutos a Gurbindo, Ugalde, Cañellas y Maqueda por España; y a Junggeu Park, Lim (2), Yoon, Jae Woo Lee, Paek y Jung por Corea del Sur.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la tercera jornada del grupo B del torneo masculino de balonmano de los Juegos Olímpicos de Londres disputado en la "Caja de Cobre" ante unos 6.000 espectadores.
El presidente del Comité Olímpico Internacional, el belga Jacques Rogge, asistió en directo a la primera parte del encuentro.
El combinado nacional es ya matemáticamente cuartofinalista y el primer paso hacia el podio, el ansaido podio, se habrá dado. Pero para alcanzar una medalla será necesario jugar ante Hungría y Croacia con más intensidad defensiva de la mostrada ante los surcoreanos, porque de lo contrario el rival que toque en cuartos -Francia, Islandia o Suecia que acabar primeros de grupo sería una carambola difícil de ver-, complicaría mucho el pase a semifinales.
Porque España, en los primeros 30 minutos, elaboró una oda de lo que le supone para cualquier equipo perder su identidad. Si España ganó a Serbia y se las tuvo tiesas con Dinamarca desde la fortaleza defensiva, contra Corea encontró los problemas y la angustia desde la carencia de ese arma. El muro español fue más bin un murete. Y ni siquiera de cemento armado. De adobe viejo, como mucho. Hasta un 0-2 en inferioridad lograron los asiáticos, un conjunto con poco lanzamiento exterior y que necesita encontrar huecos para lanzar. En teoría, con un defensor más esos huecos deben desaparecer, pero no fue así.
La suerte, entre comillas porque no es la idea, es que la poca altura de los rivales facilitaba los lanzamientos exteriores de Cañellas, Maqueda y el inédito Agirrezabalaba. Facilitaba, lo que no implica que eso fuera la solución a nada, porque en cuanto los hombres de los ojos rasgados comenzaban a ganar metros, a los lanzadores se les volvía todo más oscuro y buscaban desesperados a Aginagalde o en el pivote o a Sarmiento para que rompiera la defensa con sus penetraciones. A todo esto, en el extremo izquierdo Ugalde fallaba más de la cuenta tras un buen inicio, y Rocas y Víctor Tomás apenas recibían balones en el otro lado del área.
Hubo 'valerina' en el entreacto, y España regresó más concentrada y, sobre todo, con muchas más ayudas defensivas. Y la consecuencia inmediata fue el despegue en el marcador. El ataque hispano, cada vez es más evidente, crece desde atrás. El brazo de los lanzadores, el hueco de la segunda línea, aparece siempre con más claridad cuando se sabe que atrás hay respuestas a los problemas.
Elefecto de la bronca de Valero Rivera, empero, solo duro 20 minutos. Cuando España se vio con holgada ventaja empezó a cometer los errores del principio del encuentro, y Corea castiga duramente la relajación. El partido no peligró, ciertamente, pero el ansiolítico que se presumía podía ser el encuentro tras la depresión de la derrota ante Dinamarca, acabó convertido en un placebo de efecto difuso.