Italia sigue enferma de corrupción tras 25 años de 'Manos Limpias'

El juez anticorrupción y político italiano Antonio Di Pietro.
El juez anticorrupción y político italiano Antonio Di Pietro. / Tony Gentile (Reuters)
  • Los escándalos de corrupción siguen salpicando la vida política italiana un cuarto de siglo después de que la operación judicial 'Mani Pulite' destapara una red de sobornos entre importantes políticos y empresarios

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Un cuarto de siglo después de la operación judicial Manos Limpias, que arrasó con una generación de políticos corruptos, Italia sigue luchando contra sus viejos demonios. Manos Limpias ('Mani Pulite') comenzó el 17 de febrero de 1992, cuando un anónimo fiscal de Milán, Antonio Di Pietro, ordenó la detención del empresario socialista Mario Chiesa.

Luego se produjo una larga cadena de detenciones de importantes líderes y empresarios de todas las tendencias y colores, en particular de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, acusados de formar parte de una sofisticada red de sobornos y corrupción. "Durante Manos Limpias la opinión pública estaba convencida de que se trataba de una guerra entre policías y ladrones. Hoy en día la gente tiene la sensación de estar frente a una guerra entre bandas de ladrones", resumió en una charla con la AFP el célebre juez anticorrupción Di Pietro.

De 'Mani Pulite', como se conoce, se han escrito artículos, ensayos, tesis. La operación ha inspirado también a jueces y fiscales de todo el mundo, en particular de América Latina, tras haber estremecido el sistema político y destapado uno de los mayores escándalos de la historia reciente de Italia, conocido como 'Tangentopoli', a través del cual se descubrió el complejo sistema de pago de millonarias coimas por parte de empresarios a políticos.

Italia, el tercer país más corrupto de Europa

"Era un sistema de corrupción que garantizaba a una determinada lista de empresas participar en las licitaciones de obras públicas. Si no aparecías en ellas estabas por fuera", explicó Di Pietro, quien llegó a marcar todos los billetes involucrados en una falsa negociación. Decapitada toda una clase política, forzado al exilio al exprimer ministro socialista Bettino Craxi, la otrora Primera República se derrumbó, lo que allanó el camino en 1994 a la llegada al poder del magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi.

A pesar de la enorme repercusión que tuvo 'Mani Pulite' hace 25 años, Italia sigue sacudida por los escándalos por corrupción, como el que salpicó recientemente a empresarios y funcionarios de Roma (Mafia Capitale), pasando por las coimas para grandes obras, entre ellas para la construcción de los diques del proyecto Moisés de Venecia o de las infraestructuras para la Exposición Universal del 2015 en Milán. Según un reciente informe de la Dirección Nacional Antimafia, el fenómeno aumentó con respecto a la década de los noventa y en total 904 personas han sido denunciadas o detenidas por soborno o extorsión en el primer semestre del 2016, frente a las 841 del semestre anterior.

"La situación no es brillante, aunque ha mejorado desde hace unos años", sostiene Virginio Carnevali, presidente de Transparencia Internacional, una ONG que lucha contra la corrupción. "Ha habido un cambio de tendencia, pero aún queda mucho por hacer. La corrupción es hoy en día el arma preferida del crimen organizado, que mata menos porque es más fácil sobornar que disparar", recalcó. El informe para el 2016 de Transparencia Internacional ubica a Italia en el renglón 60, con 47 puntos, en una lista de 176 países; un renglón mejor que en 2015, pero entre los peores de Europa, por delante sólo de Grecia y Bulgaria.

"Si todo el mundo hace trampa, yo también"

Para hacer frente a ese fenómeno, hace cuatro años se creó la Autoridad Nacional contra la Corrupción (ANAC). Dirigida por el magistrado Raffaele Cantone, la entidad cree más en las virtudes de un sistema que garantiza "la transparencia" que en los procesos penales. "Los países que ocupan los primeros lugares en la lista que elabora Transparencia Internacional (Dinamarca y Nueva Zelanda con 90 puntos) no son países que utilizan métodos represivos draconianos, sino que fomentan la colaboración de los individuos", explicó el magistrado a la AFP. Italia además paga el precio de una legislación reformada por Berlusconi, quien debido a los numerosos procesos contra él suavizó las leyes contra el falso balance y los sobornos y limitó los delitos financieros.

La corrupción termina por pesar en la economía de Italia, se anida en la administración pública, en el sistema de licitaciones y cuenta con la complicidad de una maquinaria estatal engarbullada e ineficiente. Según algunas organizaciones cuesta unos 60 millones de euros, cifra que según Cantone "es probablemente mucho más alta". La corrupción como sistema de vida se alimenta entre otras de la desigualdad social, sostiene Transparencia Internacional, que trabaja también por un cambio de mentalidad y contra el desencanto. Contra el principio generalizado de que "si todo el mundo hace trampa, yo también hago trampa", resume Di Pietro, quien de fiscal pasó a ser parlamentario y ahora ejerce como abogado.