Putin limpia sus huellas

Putin, durante una reunión con empresarios. / Michael Klimentyev (Efe)

Los protagonistas rusos de los correos publicados por el hijo de Trump niegan haber ofrecido nada para perjudicar a Hillary Clinton

RAFAEL M. MAÑUECOMoscú (Rusia)

Para muchos observadores y expertos rusos cercanos a la oposición al régimen de Vladímir Putin es muy plausible e incluso evidente que el Kremlin haya influido en las pasadas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Otra cosa va a ser obtener pruebas fehacientes de ello. Como buen exagente del KGB, Putin sabe borrar las huellas que le vinculan a una determinada trama o utiliza líneas tan quebradas que es fácil perder la pista.

Los correos electrónicos publicados el pasado martes por Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente norteamericano, aportan más nombres a la lista de implicados en la trama de contactos entre Moscú y el equipo de campaña del actual inquilino de la Casa Blanca con el presunto objetivo de perjudicar lo más posible a la adversaria en los comicios, la candidata demócrata Hillary Clinton .

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Trump Jr. intercambió aquellos mensajes con un único interlocutor, Rob Goldstone, un publicista británico vinculado al cantante y empresario ruso de origen azerbaiyano, Emín Agalárov, y al padre de éste, el magnate Emín Araz Agalárov. El objetivo de la conversación epistolar entre el primogénito de Trump y Goldstone era preparar la reunión que se celebró el 9 junio de 2016 en la Trump Tower y a la que, además de ellos dos, acudieron la abogada rusa Natalia Veselnítskaya, otro ruso de nombre Rinat Ajmetshín, el yerno del presidente, Jared Kushner y el entonces jefe de campaña de Trump, Paul Manafort.

El encuentro, en el que la parte americana debería haber recibido de la parte rusa explosivas revelaciones para hundir a Clinton, tuvo lugar a instancias de los Agalárov. En el primer correo electrónico recibido por Trump Jr., Goldstone le dice que acababa de recibir una llamada de Emín proponiéndole información de Moscú capaz de hacer daño a Clinton. El hijo de Trump respondió: "si es lo que dices me encanta". Ahora asegura que la reunión no sirvió para nada porque no recibió ningún material comprometedor.

Todos los oligarcas rusos que sobrevivieron a la purga que lanzó Putin nada más llegar al poder contra una parte del gran capital tienen lazos más o menos estrechos con el Kremlin y el Gobierno ruso y pueden actuar en cualquier momento y lugar en defensa de los "intereses" de Rusia.

Eso tiene que ver también con Araz Agalárov, dueño del imperio Crocus Group, que incluye un inmenso complejo para exposiciones y la famosa sala de conciertos Crocus de Moscú. Ahí fue donde tuvo lugar la edición del concurso Miss Universo de 2013, evento que organizó Trump y que le obligó contactar con los Agalárov, gracias a la mediación de Goldstone. Emín, prominente estrella del pop en Rusia, incluyó a Trump en uno de sus vídeos.

Es muy probable que, sabiendo de la amistad existente entre los Agalárov y el todavía entonces candidato republicano, Putin intentase utilizar al magnate ruso para ofrecer a Trump ayuda para derrotar a Clinton. El problema es que seguramente no exista un indicio tangible.

Al parecer, Veselnítskaya, una letrada con escaso predicamento en Rusia, era la encargada de entregar a Trump Jr. un documento con información financiera de un fondo de inversión con conexiones con el Partido Demócrata. Sin embargo, en declaraciones a medios rusos, la abogada lo niega. Lo que sí es un hecho es que Veselnítskaya, junto con Rinat Ajmetshín, un 'conseguidor' que la prensa americana considera un agente de los servicios secretos rusos, son lobistas del Kremlin en Estados Unidos para multitud de asuntos. Uno de ellos lograr que sean levantadas las sanciones impuestas por Washington a Moscú por el asesinato en la cárcel de Serguéi Magnitski, abogado de la firma Hermitage Capital. Ella niega tener nada que ver con el Gobierno ruso, pero ciertas informaciones la relacionan con el fiscal general de Rusia, Yuri Chaika, uno de los hombres del entorno de Putin.

En cuanto a Rinat Ajmetshín, que tiene doble nacionalidad rusa y estadounidense, rechaza ser espía ruso. Sostiene que acudió junto con Veselnítskaya a la reunión con Trump Jr., Kushner y Manafort "por casualidad". Asegura que su único servicio al Estado fue cuando hizo la mili.

En el Kremlin, según su portavoz, Dmitri Peskov, dicen no conocer a Ajmetshín ni saber nada de la actividad de Veselnítskaya. "No tenemos ninguna relación con esa abogada", dijo Peskov esta semana. Para el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, toda la polémica surgida en EEUU por la reunión del hijo de Trump con Veselnítskaya es un "disparate" porque, según él, no hay razones para tal revuelo.

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