El Norte de Castilla

Cruce de acusaciones entre Irán y Arabia Saudí a unos días de la peregrinación a La Meca

En 2015 una estampida en La Meca provocó la muerte de 2.300 personas.
En 2015 una estampida en La Meca provocó la muerte de 2.300 personas. / Efe
  • Por primera vez en casi tres décadas, los iraníes no participarán en el Hajj

La guerra verbal entre Irán y Arabia Saudí ha alcanzado su máximo nivel con las agresivas acusaciones mutuas que ambos países se profirieron unos días antes de la peregrinación musulmana a La Meca, de la que los iraníes quedaron excluidos este año.

Este miércoles, en un último ataque virulento, el ayatolá iraní Alí Jamenei maldijo a la familia real saudí que "no merece gestionar" los lugares más sagrados del islam. El ataque estuvo secundado por otro del presidente iraní, Hasan Rohani, que, en una llamada sin precedentes, pide a los países musulmanes se coordinen para "castigar" a Riad por sus crímenes.

La crisis está exacerbada por la incapacidad de los dos países rivales de Oriente Próximo de hallar un acuerdo para la participación de los iraníes en la peregrinación. En 2015 una estampida gigantesca en La Meca provocó la muerte de 2.300 personas, de las cuales 450 eran iraníes.

Teherán acusó en mayo a Riad de "sabotaje" y el reino saudí consideró inaceptables las exigencias iraníes -en particular la de organizar manifestaciones- para la participación de sus ciudadanos en el peregrinaje, uno de los cinco pilares del islam.

Más allá de la disputa por la peregrinación, la República Islámica (chiita) y el reino saudí (sunita) están inmersos en una lucha de influencia en la región, en Siria como en Yemen.

Relaciones diplomáticas rotas

Desde enero rompieron sus relaciones diplomáticas. La decisión la tomó Riad tras el ataque a su embajada en Teherán por manifestantes que protestaban contra la ejecución en Arabia Saudita de un dignatario religioso chiita. "Los países de la región y el mundo islámico deben coordinar sus acciones para solucionar los problemas y castigar al gobierno saudí", declaró Rohani en un consejo de ministros.

"Si el problema con el gobierno saudí se limitara al hajj, quizá habríamos hallado una solución. Pero desgraciadamente este gobierno, con los crímenes que comete en la región y su apoyo al terrorismo, derrama la sangre de musulmanes en Irak, en Siria, en Yemen y bombardea a diario salvajemente a mujeres y niños yemeníes", añadió.

Rohani aboga por una coordinación entre los Estados musulmanes para que "el hajj se desarrolle" normalmente y "los países de la región se libren del apoyo de este régimen al terrorismo y el pueblo yemení pueda vivir en paz y en seguridad". Irán "no perdonará nunca la sangre derramada por estos mártires", advirtió Rohani. Teherán acusó a Riad de "incompetencia" en la organización del hajj luego del drama.

Es la primera vez en casi tres décadas que los iraníes no participan en el hajj. Poco antes el jefe de la diplomacia iranía, Mohamad Javad Zarif, acusó a las autoridades sauditas de "fanatismo" en respuesta al gran muftí de Arabia Saudita que había declarado la víspera que los iraníes no son musulmanes.