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Donald Trump.
Unos 1.000 diplomáticos de EE UU protestan contra el veto migratorio de Trump

Unos 1.000 diplomáticos de EE UU protestan contra el veto migratorio de Trump

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, criticó duramente a los firmantes del documento, al asegurar que "deberían o bien ajustarse al programa o irse" de sus puestos en el Gobierno

EFE

Miércoles, 1 de febrero 2017, 15:54

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Alrededor de 1.000 diplomáticos estadounidenses, un número inusualmente alto, han firmado un documento presentado hoy en el Departamento de Estado para protestar contra el veto temporal impuesto por el presidente Donald Trump a la entrada al país de personas de siete naciones de mayoría musulmana.

"El Departamento de Estado puede confirmar que hemos recibido este 31 de enero el cable que expresa la disconformidad" de los diplomáticos, dijo una fuente de esa misma agencia estadounidense, aunque pidiendo el anonimato.

La fuente no quiso especificar el número de firmantes "para poder respetar el proceso que permite" a los funcionarios de la agencia "expresar sus preocupaciones" en el llamado "canal de discrepancias" del Departamento de Estado, establecido para registrar las opiniones disconformes sobre ciertas políticas.

Sin embargo, según varios medios estadounidenses, entre ellos el diario The New York Times, el documento ha reunido alrededor de 1.000 firmas de diplomáticos estadounidenses en todo el mundo, una cifra muy superior a la del resto de cables publicados en el "canal de discrepancias" en los últimos años.

El Vaticano expresa su «preocupación»

  • El Vaticano expresó su nerviosismo por los decretos de Trump. "Naturalmente hay preocupación", declaró el número tres del Gobierno vaticano, el monseñor Angelo Becciu, a la emisora católica TV2000. "Somos constructores de puentes, y no de muros, y todos los cristianos deberían reafirmar con fuerza ese mensaje", agregó un Becciu que recordó que el papa Francisco ha hecho repetidamente hincapié en la necesidad de "integrar a los que llegan, a quienes vienen a nuestra sociedad, a nuestra cultura".

  • Por otra parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a Trump que retirase su decreto sobre migración "Esas medidas deberían ser retiradas lo antes posible. Por cierto esas medidas violan nuestros principios básicos y creo que no son efectivas si el objetivo es realmente impedir que terroristas entren a Estados Unidos".

  • "El reasentamiento es indispensable desde el punto de vista de la protección de los refugiados", afirmó Guterres, quien estuvo durante 10 años al frente del Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) antes de ser elegido secretario general. "Espero intensamente que Estados Unidos restablezca su sólida política de protección de reasentamiento de refugiados y espero que los sirios no sean excluidos de ese proceso", agregó.

Dicho canal se mantiene desde la guerra de Vietnam (1955-1975) para que los empleados puedan expresar su disconformidad a las altas esferas de la diplomacia estadounidense sin temor a represalias, y los documentos allí archivados deben recibir una respuesta oficial en un plazo de entre 30 y 60 días.

Pese a esa larga tradición, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, criticó duramente este lunes a los firmantes del documento, al asegurar que "deberían o bien ajustarse al programa (de veto migratorio temporal) o irse" de sus puestos en el Gobierno.

El propio Trump ha demostrado también su impaciencia con la disidencia interna ante sus políticas, al despedir este lunes a la fiscal general interina, Sally Yates, quien había ordenado a sus subordinados en el Departamento de Justicia no defender el veto, porque no estaba segura de que dicha medida fuera "legal".

Spicer justificó este mismo miércoles el despido de Yates y advirtió contra futuros disensos dentro del gabinete, cuya misión principal debe ser "cumplir" la agenda del mandatario. En cuanto al documento recién archivado en el "canal de discrepancias" del Departamento de Estado, sus firmantes alertan de que el veto migratorio "amargará inmediatamente las relaciones" con los siete países afectados "y buena parte del mundo musulmán, que considera que la prohibición ha estado motivada por la religión".

"Al alienarlos, perdemos acceso a la inteligencia y los recursos que necesitamos para combatir las causas que están en la raíz del terrorismo en el extranjero, antes que haya un ataque en nuestro país", denuncian los diplomáticos, preocupados además por un aumento en el "sentimiento antiestadounidense" en el mundo.

También advierten de que el requisito impuesto a los países para que el veto se levante -garantizar que cada individuo que pide visado es quien dice ser y no una amenaza- es demasiado "vago y nebuloso" para que esos Gobiernos puedan o quieran cumplirlo.

Esa opinión, compartida por un millar de los casi 19.000 empleados del Departamento de Estado, presenta un reto para el nominado por Trump para dirigir la agencia, Rex Tillerson, quien se espera que sea confirmado esta semana por el Senado como nuevo jefe de la diplomacia estadounidense.

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