Trump incorregible, zafio y... vivo

  • El último debate entre aspirantes a la Casa Blanca fue relativamente sosegado, evitando cometer un error fatal

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡La moda que más te gusta al mejor precio!

Hasta 80%

¡Viaja con estilo!

Hasta 80%

Deportivas, botas y zapatos para hombre

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera al mejor precio

Hasta 80%

Marca española de moda para hombre

Hasta 70%

Accesorios y gadgets electrónicos

Hasta 90%

¡Moda y complementos con diseños originales!

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda urbana para hombre y mujer

Hasta 80%

Accesorios imprescindibles para tu día a día

Hasta 70%

Viste tu cama con la Denim más reconocida

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Zapatos y botines de piel para hombre

Hasta 70%

¡Moda para hombre y mujer a precios inmejorables!

Hasta 90%

La marca Denim italiana de moda

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda infantil con sus personajes favoritos

Hasta 70%

Grandes descuentos en calzado

Hasta 80%

Selección de joyas exclusivas para hombre y mujer

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Porque el descanso es salud

Hasta 80%

¡Joyas de tus marcas favoritas!

Hasta 80%

La mejor selección de productos para mantener tu hogar organizado

Hasta 70%

Joyería y relojería de tus marcas favoritas

Hasta 70%

Relojes y brazaletes inteligentes

Hasta 80%

Cosmética de calidad al mejor precio

Hasta 90%

¡El calzado de moda a tus pies!

Hasta 70%

El último de los debates entre los aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos, el miércoles en Las Vegas, fue relativamente sosegado, como si Hillary Clinton o Donald Trump temieran cometer un error fatal… pero, como esperaban sus fans, el aspirante republicano no pudo, o no quiso, pasar sin hacerse notar a lo grande: no aclaró si aceptará el resultado de la elección del 8 de noviembre porque no está seguro de que no esté adulterado a favor de los demócratas.

El escándalo provocado por sus palabras, que rezuman desdén hacia el acreditado y veterano sistema electoral norteamericano, fue el colofón de la línea grosera, rupturista y zafia elegida por el candidato.

Más allá de este compartido diagnóstico, es útil valorar hasta qué punto el tono insólito adoptado personalmente por Trump, claramente relacionable con su temperamento y lo conocido de su conducta personal privada, no está siendo avalado por sus asesores de imagen, escritores de discursos y expertos en campaña, reclutados a peso de oro entre los mejores del país y relevados parcialmente en su día, cuando se confirmó su deriva chusca, inmoderada y grosera.

Si así fuera, confirmaría el extendido pronóstico de que ya ha perdido la elección, una afirmación que sería casi indiscutible vistos los sondeos si no persistiera una incógnita de peso: la posibilidad de que la participación, tradicionalmente baja, sea escasa en un momento en que los votantes de Trump parecen resueltos, en cambio, a apoyarle sean cuales fueran sus excesos.

La posibilidad está amparada en el peligro de que la holgada ventaja de que goza Clinton hoy (cerca de un diez por ciento en una media de todos los sondeos) pudiera desmotivar al campo demócrata, indebidamente confiado. Eso explicarí, entre otras cosas, la juiciosa decisión de llamar en ayuda de su campaña a su exrival demócrata, el senador Bernie Sanders y a la propia Michelle Obama, muy activa en público en los últimos días.

Es cierto, por lo demás, que Hillary Clinton, que venció por muy poco a Sanders en las primarias, no es una gran candidata, aunque sí solvente, experimentada, prudente y digna de la función. Sobra decir que el campo demócrata no baja la guardia y tiene bien presente el recuerdo del referéndum británico de junio, demasiado reciente como para descartar sorpresas. Falta amarrar definitivamente una victoria que debe librar al país, y a sus aliados de medio mundo, de la ominosa posibilidad de que individuo de la catadura moral de Trump, un candidato aún vivo, pueda ser presidente.