El Norte de Castilla

La mediación del papa Francisco permite recuperar el diálogo en Venezuela

vídeo

El papa Francisco le hace la señal de la cruz en la frente a Maduro. / Ernesto Villegas

  • Tras el encuentro del Pontífice con Nicolás Maduro y de su enviado con la oposición ambas partes han acordado iniciar un proceso de negociaciones

La intervención del papa Francisco, que se reunió este lunes en el Vaticano con el presidente Nicolás Maduro, ha dado un nuevo giro a la crisis política de Venezuela y ha posibilitado que chavismo y oposición hayan acordado iniciar un proceso de diálogo desde el próximo domingo en isla Margarita.

En un encuentro por sorpresa tras finalizar una gira por Oriente Próximo, Maduro ha sido recibido por el Papa en el marco de la "preocupante situación de crisis política, social y económica que atraviesa el país petrolero", según ha informado la Santa Sede en un comunicado.

Durante la audiencia privada, Francisco, que ha enviado a un representante a Caracas, ha instado "al diálogo sincero y constructivo" entre el gobierno y la oposición a fin de "aliviar el sufrimiento" de la gente, precisa la nota.

El presidente del Parlamento venezolano de mayoría opositora, Henry Ramos Allup, ha informado de que el domingo varios portavoces de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se reunieron con el emisario del Papa, el nuncio apostólico y expresidentes de una misión mediadora de Unasur. "O vemos cómo arreglamos las cosas o vamos a terminar matándonos", aseguró Ramos Allup en una tensa sesión en la que la Asamblea Nacional declaró el domingo que la suspensión del referendo consumó un "golpe de Estado".

El Parlamento debatirá este martes "la situación constitucional del presidente", a quien culpan de la "ruptura de la democracia", mientras la MUD organiza una protesta nacional que convocó para el miércoles, llamada la "Toma de Venezuela". El jefe de la bancada opositora, Julio Borges, planteó un posible "juicio político" contra Maduro, a quien la oposición también acusa de tener doble nacionalidad, venezolana y colombiana, que lo inhabilitaría para el cargo.

Delegados del gobierno y la oposición se reunieron, por primera vez en dos años y medio de crisis, a fin de "establecer las condiciones para convocar una reunión plenaria" en Margarita (norte), dijo el enviado del papa Francisco, Emil Paul Tscherrig, nuncio apostólico en Argentina.

En una imprevista rueda de prensa, Tscherrig manifestó que el encuentro, efectuado bajo los auspicios de Unasur, transcurrió "en un clima de respeto, cordialidad y voluntad política para hacer avanzar este proceso".

En la reunión, gobierno y oposición propusieron temas, metodología y cronograma del diálogo, y acordaron "trabajar en conjunto para garantizar la seguridad y el desarrollo pacífico" de manifestaciones convocadas por ambas partes.

El sorpresivo anuncio se produjo en momentos en que Maduro fue recibido por el Papa en el Vaticano, sin previo aviso y tras el cierre de una gira por Medio Oriente.

Durante la audiencia privada, Francisco instó "al diálogo sincero y constructivo" entre el gobierno y la oposición a fin de "aliviar el sufrimiento" de la gente, precisó la nota.

La suspensión del referendo, con el cual la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) buscaba sacar a Maduro del poder, caldeó aún más el ambiente político, en un país que sufre una severa crisis económica, con grave escasez de productos básicos y una inflación que el FMI calcula en 475% para este año.

La oposición sostiene que la solución a la crisis es la salida del poder de Maduro, cuya impopularidad llega a 76,5% y a quien más de un 60% quiere revocar, según la firma Datanálisis.

Dominada por la oposición, la Asamblea Nacional, declaró el domingo que la paralización del referendo consumó un "golpe de Estado" y anunció acciones para "restituir el orden constitucional".

El parlamento debatirá el martes "la situación constitucional del presidente", a quien culpa de la "ruptura de la democracia", mientras la MUD organiza una protesta nacional que convocó para el miércoles, llamada la "Toma de Venezuela".

El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, destacó que el diálogo llega "en momentos muy duros para el país" por la "operación de secuestro judicial" del revocatorio.

"Para nosotros es fundamental que este diálogo aborde los temas que más le importan a los venezolanos, de los cuales el económico y social es de singular importancia", indicó por su parte el portavoz presidencial Jorge Rodríguez.

El jefe de la bancada opositora, Julio Borges, planteó un posible "juicio político" contra Maduro, a quien la oposición también acusa de tener doble nacionalidad, venezolana y colombiana, que lo inhabilitaría para el cargo.

El constitucionalista José Ignacio Hernández señaló que un juicio político no está expresamente contemplado en la Constitución, pero implica una sanción política y moral.

El conflicto entró en una nueva fase luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aplazara el jueves, indefinidamente, la recolección de cuatro millones de firmas necesarias para llamar al referendo, que estaba prevista para esta semana.

El poder electoral, acusado por la MUD de estar controlado por el gobierno al igual que la justicia, argumentó el acatamiento a sentencias que anularon por "fraude" un primer recaudo de rúbricas que abrió el proceso.

"La batalla institucional está perdida, por tanto la Asamblea estableció los lineamientos de su futura batalla política: la protesta popular, la demostración de mayoría, el llamado a la presión internacional", declaró a la AFP el analista Luis Vicente León.

Pero los expertos advierten que el gran desafío de la MUD es movilizar masivamente a la población, lo que no ha ocurrido, con excepción del 1 de septiembre.

"Estamos en una gran encrucijada, grave. El término medio: la participación activa, pacífica, inteligente y permanente, es una línea muy complicada de conseguir, es un proceso largo que incluye la negociación", aseguró León.

Los oficialistas han amenazado ya con el levantamiento de la inmunidad parlamentaria y la ilegalización de la MUD como agrupación política.

Mientras, la MUD anunció que enviará una comisión para pedir a la Organización de Estados Americanos (OEA) que aplique la Carta Democrática, que prevé sanciones en casos de ruptura del hilo democrático.

Human Rights Watch (HRW) exhortó a la OEA a presionar al gobierno para que permita ayuda internacional frente a lo que considera una "crisis humanitaria".

Impopularidad del 76,5%

"Los próximos pasos dependerán de lo que decida el martes", afirmó el constitucionalista José Ignacio Hernández, quien señaló que un juicio político no está explícitamente contemplado en la Constitución, pero implicaría una sanción política y moral. La suspensión del referendo caldeó aún más el ambiente político en un país que sufre una severa crisis económica, con una grave escasez de productos básicos y una inflación que el FMI calcula en 475% para este año. La oposición sostiene que la solución a la crisis es la salida del poder de Maduro, cuya impopularidad llega a 76,5% y a quien más de un 60% quiere revocar, según la firma Datanálisis.

El conflicto entró en una nueva fase luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aplazara el jueves, indefinidamente, la recolección de cuatro millones de firmas necesarias para llamar al referendo, antes prevista para esta semana. El poder electoral, acusado por la MUD de estar controlado por el gobierno al igual que la justicia, argumentó el acatamiento a sentencias que anularon por "fraude" un primer recaudo de rúbricas que abrió el proceso.

"La batalla institucional está perdida, por tanto la Asamblea estableció las líneas principales de su futura batalla política: la protesta popular, la demostración de mayoría y las llamadas a la presión internacional", declaró el analista Luis Vicente León. Pero los expertos advierten que el gran desafío de la MUD es movilizar masivamente a la población, lo que no ha ocurrido, con excepción del 1 de septiembre.

Crisis humanitaria

"El gobierno escogió el costo político menor. La recolección de firmas iba a mostrar la mayoría contundente que lo rechaza y a su vez despojó a la oposición del motor que moviliza a la gente, el voto. Ahora será más difícil sacarla a la calle", estimó León. En el frente internacional, la MUD enviará una comisión para pedir a la Organización de Estados Americanos (OEA) que aplique la Carta Democrática, que prevé sanciones en casos de ruptura del hilo democrático.

Por su parte, Human Rights Watch (HRW) exhortó a la OEA a presionar al gobierno para que permita ayuda internacional frente a lo que considera una "crisis humanitaria". Los analistas prevén una radicalización del conflicto. Los oficialistas han amenazado ya con el levantamiento de la inmunidad parlamentaria y la ilegalización de la MUD como agrupación política.

Para León, Venezuela entra en una "fase oscura" en la que puede haber "represión selectiva" de líderes políticos, sin descartar en la sociedad venezolana "los dos escenarios perversos: la violencia o la apatía".

El excandidato presidencial Henrique Capriles no descartó que la protesta del miércoles llegue al Palacio Presidencial de Miraflores, lo que podría degenerar en violencia. "Sin duda estamos en una gran encrucijada, grave. El término medio: la participación activa, pacífica, inteligente y permanente, es una línea muy complicada de conseguir, es un proceso largo que incluye la negociación", aseguró León.