Aitor Trigos cuenta en 'Sábado Deluxe' su experiencia en la prostitución

El presentador vallisoletano explicó su ruina y cómo está consiguiendo recuperarse de la peor etapa de su vida

EL NORTE

El presentador Aitor Trigos, muy popular a principio de los años 2000 cuando copresentó 'Las Mañanas de Cuatro', ha contado en Sábado Deluxe todos los detalles de su baja a los infiernos particular. Trigos ya había declarado que había tenido que ejercer la prostitución para poder salir adelante pero ayer fue más alla y dio detalles de la que fue su vida durante años: tarifas y qué tipo de hombres eran sus clientes.

"La proposición vino porque vivía en una casa en la que se prostituían. Yo sabía como se hacía y como funcionaba por él". "Yo vivía en el piso en el que me prostituía y acabé en una casa en la que trabajaban transexuales".

TAmbién contó a María Patiño como fue su primer encuentro como hombre de compañía: "Lo cinco primeros minutos del primer encuentro fueron horribles. Aunque el chaval era un chico joven, lo pasé muy mal. Nunca te acostumbras que te toque alguien que no quieres o te encuentres con una persona horrorosa".

"La primera vez no fue solo ni en Madrid. Un chico me dijo que nos fuéramos a Barcelona y lo intentáramos allí. Lo pagó él porque no podía comer", contó. Además, explicó como subía a Internet fotos de su cuerpo pero no de su cara porque le daba miedo que le pudieran reconocer. De hecho, en persona no podía evitarlo: "En algunas ocasiones me han reconocido y a mucha gente le daba más morbo. Tenía miedo de que lo contaran y se descubriera todo". Además, también ha reconocido que ha estado con otros presentadores que se dedicaban a la prostitución.

También reveló alguno de los detalles de sus clientes aunque sin dar nombres. Desde jeques a directores de bancos. Fue precisamente la 'fiesta' de un jeque donde más dinero ha conseguido ganar: 5.000 euros. "En una casa de un jeque en París, con drogas y otros chicos, en 4 ó 5 horas puedes llegar a cobrar ese dinero".

Pero no siempre su profesión fue tan rentable. Sus servicios más baratos fueron de 50 euros por "alguna cosilla rápida de 20 minutos". En París, confesó, podía cobrar 200 euros por un servicio. Con el dinero que iba ganando pagaba sus deudas.

Fotos

Vídeos