Sale a la luz una biografía secreta de Mick Jagger

Mick Jagger.
Mick Jagger. / Reuters
  • El libro cuenta una serie de anécdotas como que se compró una mansión en el campo colocado de LSD

John Blake, periodista y editor inglés de 68 años de edad, ha desvelado que Mick Jagger escribió una autobiografía en los años ochenta que estuvo a punto de publicar. El suicido de su novia, la modelo L’Wren Scott, que se ahorcó en 2014 en su apartamento neoyorquino, y el trauma que causó en él, hizo que se echara para atrás.

Blake ha revelado en un artículo a la revista 'The Spectator' que hace tres años le llevaron las memorias del cantante de los Rolling Stones, 75.000 palabras mecanografiadas. Inmediatamente, se puso en contacto con Jagger para publicarlas, pero el cantante le dijo que él no recordaba haber escrito ese texto, según publica el diario ABC.

Blake ha contado algunas curiosidades de la obra en la que el autor mezcla anécdotas de rebeldía juvenil con la realidad de un competente profesional y hombre de negocios. Lo más morboso es que el cantante cuenta que en 1970 estaba bajo el efecto del LSD cuando cerró la compra de Stargroves, una imponente mansión en Hampshire, en el Sur de Inglaterra, por la que pagó 55.000 libras de la época. Años más tarde, el líder de Rolling Stones le vendió la casa al fundador de la escudería Williams de Fórmula 1 y, posteriormente, en 1998, la residencia pasó a manos del cantante Rod Steward.

Según cuenta el editor, sir Michael Jagger también intentó convertirse en un intrépido jinete, pero su osadía casi le cuesta un disgusto. Según cuenta Blake: «Se encabritó como un Ferrari» y los reflejos de Jagger, que le dio un golpe en la frente que lo serenó, «evitaron que la historia de los Stones haya sido otra».

La autobiografía también muestra a un Jagger calculador, muy trabajador y riguroso. Antes de actuar, «desayunaba temprano sus hidratos de carbono y luego bebía muchísima agua, tal vez ocho pintas, porque en el escenario perdía unas diez». Tampoco serían ciertas las caras excentricidades gastronómicas y alcohólicas. «Caviar, champán vintage, codornices rellenas… La verdad es que él no come nada de eso». Con lo que sí contaba era con un pequeño cuarto privado donde se aislaba del entorno festivo.

La anécdota más simpática que recoge el libro hace referencia a que, tras su primera gira, que lo mantuvo casi dos años fuera de casa, cuando se presentó en la puerta de la casa paterna, en los suburbios londinenses, su madre se quedó espantada por su aspecto: «Oh, Michael… ¡tu pelo!». Los Jagger eran de clase media y él llegó a estudiar en la London School of Economics antes de que el blues lo envenenase. Su padre era profesor de gimnasia, con un programa en la BBC, donde lo llegó a acompañar su hijo en alguna emisión.

En cuanto a su relación amor-odio con Keith Richards, pues así es, nada más que decir. Las memorias recogen el tedio de Jagger viendo «a un áspero Keith tocando fondo como un mono noche tras noche». A finales de los 70, su adicción a la heroína convirtió al guitarrista en un zombi y el cantante se hizo cargo de la banda. A pesar de ello, nunca le faltaron elogios hacia su socio:«Siempre tarde, siempre destrozado, pero un genio creativo».