El Norte de Castilla

El gofrero zamorano abandona 'GH17' tras un ataque de pánico

El gofrero zamorano abandona 'GH17' tras un ataque de pánico

  • El concursante, expulsado por el público, renunció a seguir en el concurso conviviendo en una nueva casa junto a tres exgrandes hermanas

La tercera gala de 'Gran Hermano 17' vivió la primera expulsión oficial del programa entre los cuatro nominados por sus compañeros: Pablo, Miguel, Candelas y Meritxell.

El programa arrancó en sus primeros minutos con la expulsión disciplinaria de Álvaro por sus polémicos comentarios. Después Jorge Javier reunió a los expulsados en la sala de expulsión para llevar a cabo la tradicional liturgia. «La audiencia... ha decidido... que debe abandonar la casa... ¡Pablo!».

Al conocer la noticia, Pablo, el gofrero zamorano, comentó: «Yo lo sabía, que no me iban a entender». Tras su eliminación, el exconcursante pasó a estrenar el Contraclub, una nueva casa donde debería convivir con las exgranhermanas Maite Galdeano, Amor Romeira y María José Galera. El joven zamorano alucinó con sus compañeras.

Maite ('GH16') regañó al concursante por haber entregado la caja con una posible nueva vida en el juego. Por su parte, María José animó al joven a vivir esto «con tranquilidad y paz», mientras Amor le decía: «No te agobies con Maite, podrás desconectar con nosotras dos, que también estamos en la casa».

Pero Pablo no pudo evitarlo y le entró un ataque de ansiedad que no pudo superar. Tras hablar con 'el súper' en el confesionario tiró la toalla: «Yo aquí no puedo seguir. Esto es todo muy artificial, enseñándome el culo y diciéndome si tiene pito. Me marcho, no aguanto. Pero no puedo pagar nada, espero que no estéis emitiendo esto», decía el joven a punto de llorar.

Al entrar en plató, Pablo apuntó que «solo quería vivir 'Gran Hermano' y aquello no lo era» y añadió: «Además, si la gente no me quiere no quiero continuar en esto». Al conocer su decisión de abandonar el concurso, Jorge Javier le preguntó si Maite era la causa de su agobio, a lo que él respondió: «Sí, sin ella igual me hubiera quedado. Me ha agobiado verlas discutiendo todo el tiempo. Yo sabía que allí no podía estar».