El Norte de Castilla

La boda gitana de Rociíto

La boda gitana de Rociíto

  • Tres días de juerga, veto a los niños y ausencias sonadas de sus hijos, tíos y hermanos en el que será el fiestón de la temporada

A Rocío Carrasco y Fidel Albiac les ha costado nada menos que 16 años pasar por el altar, así que piensan tirar la casa por la ventana esta semana para su ‘sí, quiero’. Y más porque nadie apostaba por su relación cuando el currículum del sevillano de 43 años apenas contaba que era un opositor a policía nacional. Pero la pareja ha seguido unida contra viento y marea pese a todas las críticas y altibajos que ha sufrido el clan Jurado. Sin olvidar los dimes y diretes contra Fidel, que lo más suave que escuchó de una de sus ex fue que era un «vendedor de sueños». Ahora, por fin, se convertirán en marido y mujer en medio de tres días de juerga, pese a que siempre han asegurado que no necesitaban un papel para sellar su amor. La segunda boda de la hija de ‘la más grande’ distará mucho de la que tuvo con apenas 18 años en 1996. Entonces, embarazada de Antonio David Flores, se vistió de blanco de la mano de Toni Ardón, pelo cardado de Rupert con un postizo de un metro de largo de las indias de las tribus peruanas y lentillas azules. Dio el ‘sí, quiero’ enamoradísima al guardia civil en la capilla de la finca Yerbabuena con los sones rocieros de Los Marismeños de fondo. Ahora tampoco faltará el toque andaluz y guiños a Rocío Jurado –se cumple una década de su muerte–, pero la ceremonia será totalmente distinta. Quizás la presentadora sí se vuelva a poner, dos décadas después, la cruz de platino y diamantes que lució en su primer enlace como también hizo su madre en su boda con Ortega Cano, una pieza que perteneció a su abuela materna. Le vale como algo antiguo, aunque no ha adelantado nada ni a su revista de cabecera.

El secreto mejor guardado llevará la firma de Hannibal Laguna. «No es un vestido de verano ni de invierno; es atemporal», detalla el diseñador. Poco tendrá que ver con el modelo que se enfundó el Domingo de Ramos de 1996 de 21 metros de tela y siete metros de velo.

‘Solo’ 230 invitados acudirán a la boda gitana de Rocío. De ellos repiten el clan Campos al completo y Rosa Benito y su hija Chayo Mohedano. A las que se suman sus compañeras en ‘Hable con ellas’. Aún así, una cifra a años luz de los más de 800 que acudieron a su primer enlace. Y nada de los 150 periodistas que se acreditaron para seguir el minuto a minuto del enlace en Yerbabuena. Solo la revista ‘Hola’ se colará en los tres días de celebraciones en la finca Valdepalacios en Toledo, el único hotel en el campo con cinco estrellas gran lujo en España. Y en él habrá ausencias. Rocío Carrasco y Fidel Albiac han aconsejado a sus invitados que no acudan con niños. Algunos han visto así la manera de que pase desapercibida la ausencia de los hijos de la presentadora: Rocío y David. Tampoco estarán los hermanos de la más grande, Amador y Gloria Mohedano, ni sus hermanos adoptivos, Gloria Camila y José Fernando, ni Ortega Cano.