El Norte de Castilla

Votar a ciegas

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Un matrimonio entra al colegio electoral acompañado de su perro guía. / Óscar del Pozo

  • El kit de sufragio accesible en braille permite a casi 73.000 invidentes votar de forma autónoma y secreta en España

A las nueve en punto de la mañana de este domingo de elecciones del 26-J, el colegio electoral Joaquín Costa de Madrid ya tenía todo preparado para abrir sus puertas a los votantes madrileños. Las papeletas de los respectivos partidos esperaban impacientes a ser elegidas; y en las mesas electorales, el presidente y los vocales tenían dispuestas las urnas que se irían llenando a lo largo del día.

Poco más tarde de esta hora han empezado a llegar jóvenes, parejas, padres con sus hijos y ancianos que este domingo 26 de junio han 'vuelto al cole' para participar en la 'fiesta de la democracia'. La mayoría de ellos han procedido de una forma similar, han buscado sus nombres en las listas, han escogido las papeletas para el Congreso y el Senado, y han recorrido los pasillos para depositar sus votos. La mayoría, pero no todos.

A las doce, un matrimonio acompañado de un perro guía se dispone a subir las escaleras de entrada al colegio. Forman parte del casi millón de personas que padecen discapacidad visual en España. Ellos son Javier y Pilar y llevan sin ver toda su vida, una condición que les dificulta realizar algunas actividades como lo hace el resto de la población. Votar es una de ellas. Las elecciones generales de 2008 fueron las primeras en las que el acceso al voto secreto para los electores ciegos fue utilizado. Hasta entonces, necesitaban ir acompañados de alguien de confianza o pedir la papeleta del partido deseado a algún apoderado, por lo que su voto era 'visto'.

El kit de votación accesible se puso en regla hace nueve años, y desde entonces, el voto secreto para personas ciegas se ha convertido en una realidad. "De lo que se trata es de que los ciegos tengan autonomía, que no tengan que ir acompañados a votar y que su voto sea secreto", dice Javier. Este kit o maletín está pensado para aquellas personas que tengan reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33%, que sepan utilizar el sistema braille, y estén inscritos en el censo electoral y/o sean afiliados a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). En su interior contiene una guía explicativa y sobres con pegatinas en braille que identifican los listados de candidatos al Senado y al Congreso, además de papeletas y sobres de votación normalizados -idénticos a los que utilizan el resto de electores- para que el voto tenga el mismo formato que los demás y nadie sepa que el votante es invidente. Todo esto permite al elector identificar la opción de voto deseada de forma autónoma y secreta.

Los textos en braille incluidos en el kit son supervisados por la Comisión Braille Española, y el correcto funcionamiento del procedimiento de voto accesible es supervisado por la Administración Electoral (Juntas Electorales y Mesas Electorales). Estos últimos son quienes entregan el kit de votación accesible y facilitan un espacio especial para que la persona en cuestión pueda organizar la documentación y escoger tranquilamente. "Nuestros votos son idénticos a los del resto, lo que cambia es el procedimiento de preparación", dice Javier.

Tras una votación efectuada a través de este medio, se recomienda al votante llevarse el maletín y el material sobrante para que se garantice plenamente el sufragio secreto. "Normalmente no hay ningún problema", añade Javier mientras sale del colegio electoral acompañado de su esposa y su perro guía. Lleva consigo el maletín que le han dado y se muestra agradecido por todo el esfuerzo que ha hecho la ONCE para integrar a los ciegos en el sufragio autónomo y secreto.