El Norte de Castilla

La dualidad del voto catalán favorece ahora a Podemos

El número dos de Unidos Podemos, Íñigo Errejón; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2d), y el cabeza de lista en las elecciones generales por En Comú Podem, Xavier Domènench.
El número dos de Unidos Podemos, Íñigo Errejón; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2d), y el cabeza de lista en las elecciones generales por En Comú Podem, Xavier Domènench. / Efe
  • La marca catalana de la formación morada puede reeditar la victoria que cosechó el 20-D, en parte favorecida porque convergentes y republicanos no han sido capaces de sellar la alianza que formaron para el 27-S

 En Cataluña es un clásico, el voto en las generales no tiene nada que ver con el de las autonómicas y el votante cambia de gorra según la cita electoral. Esta dualidad ha provocado que, durante años, CiU ganara en las elecciones al Parlamento de Cataluña y el PSC fuera la primera fuerza en los comicios generaes. Pero el ascenso de CiU en 2011 truncó el ciclo histórico que relegaba a los nacionalistas a un papel secundario en los resultados de las generales y apuntó un posible cambio en el comportamiento de los catalanes ante las urnas.

Sin embargo, el esquema dual vuelve a mantenerse en la actualidad, aunque no de una manera tan clara. Así, Junts pel Sí (la suma de Covergència, Esquerra e independientes) fue la fuerza mayoritaria en la Cámara catalana en las autonómicas del 27-S, y En Comú Podem, la marca catalana de Podemos que integra a Iniciativa y al partido de Ada Colau, se impuso en el 20-D y demostró que el escenario de 2011 fue un paréntesis. Esta dualidad se explica porque en las catalanas se vota en clave nacionalista y en las generales, según la dialéctica derecha-izquierda.

Por tanto, la marca catalana de Podemos puede reeditar la victoria que cosechó el pasado 20-D, en parte favorecida porque convergentes y republicanos no han sido capaces de sellar la alianza que formaron para las plebiscitarias del 27-S. La confluencia de izquierdas se ha hecho fuerte en el área metropolitana de Barcelona, el cinturón rojo, que ahora es morado, allá donde el PSC tenía sus feudos inexpugnables.

En el 20-D, En Comú Podem pescó votos de todas las fuerzas, sobre todo de Junts pel Sí, el PSC y la CUP; y de hecho, de los más de 927.000 sufragios que obtuvo, solo el 39% había votado a Catalunya Sí que es Pot tres meses antes. Hay encuestas que le dan hasta 13 escaños, por ocho a Esquerra y PSC, siete a Ciudadanos y seis a Convergència.