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Elecciones EEUU

Trump elige al polémico Sessions como Fiscal General y a un crítico de Clinton en la CIA

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Jeff Sessions. / Efe I Atlas

  • Sessions es conocido por su franca oposición a la inmigración ilegal, por su apoyo a la reducción de gastos y por su postura dura para enfrentar el crimen

  • Mike Pompeo es coautor del informe que descalificó el manejo que hizo Hillary Clinton del ataque de 2012 en Bengasi, Libia, en el que murieron el embajador y otros tres estadounidenses

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sigue incorporando a conservadores a su futura administración al designar al senador por Alabama Jeff Sessions como fiscal general, al general retirado Michael Flynn como asesor de seguridad nacional y al congresista Mike Pompeo como director de la CIA: un crítico de la inmigración legal, un ex militar acusado de islamofobia y uno de los miembros instrumentales en la acusación contra Hillary Clinton por negligencia en el asalto a la Embajada de EEUU en Bengazi.

Sessions es el nombramiento más destacado. Fue uno de los primeros congresistas en prestar su apoyo a Trump, y ha sido presidente de su comité de seguridad nacional duante la campaña. El senador es uno de los más prominentes enemigos de la inmigración legal en Estados Unidos -- "la principal fuente de la depreciación del trabajo en el país", escribió el año pasado en una columna de opinión en el 'Washington Post' --, y uno cuya carrera como fiscal de Alabama ha estado plagada de acusaciones de racismo que Sessions siempre ha negado.

Acusaciones que, sin embargo, acabaron costándole sus esfuerzos para ocupar un cargo como juez federal. Allegados testificaron que Sessions empleaba habitualmente la palabra "negraco" y había expresado su simpatía por el Ku Klux Klan "hasta que descubrió que fumaban porros", según fuentes consultadas por el 'New York Times'.

Al igual que Pompeo, Sessions ha demostrado afinidad por el movimiento antigubernamental Tea Party -gracias muy en parte a su radical postura contra la inmigración-, sin embargo se ha mostrado en ocasiones partidario de la colaboracón con los demócratas, como en una apuesta para restringir límites de gasto.

Sessions, de 70 años y nacido en la emblemática localidad de Selma, ha sido también un férreo partidario de la invasión de Irak y contrario a las medidas de estímulo económico impulsadas por la administración Obama en sus ocho años. Una punta de lanza en la oposición legislativa contra el presidente de los últimos años, merced en buena parte a su gran experiencia en los entresijos de Washington como integrante de hasta cuatro comités (el Presupuestario, el Judicial, el de Servicios Armados y el de Obras Púbicas) y llegó a ser incluso considerado por Trump para acompañarle como nominado a la Vicepresidencia en su carrera a la Casa Blanca.

"Sessions es una mente legal de clase mundial, enormemente admirado por los eruditos del Derecho", ha manifestado Trump a través del comunicado remitido por su equipo de transición. Sessions, por su parte, se ha declarado "honrado por la nominación" y ha manifestado su deseo de "poner todas sus fuerzas en el desempeño de su trabajo" y abrazar "con entusiasmo" la visión de Trump para "una única América, con justicia e imparcialidad".

Flynn, bajo la lupa de las ONG

El general retirado Michael Flynn, por su parte, recibe la nominación horas después de que la ONG Human Rights Watch denunciara su enorme desprecio hacia la Convención de Ginebra y otras leyes que prohíben la tortura.

"Al ofrecer este cargo a Flynn, el presidente electo Trump está debilitando el compromiso de Estados Unidos sobre las leyes internacionales", ha asegurado la directora de HRW en Washington, Sarah Margon.

Flynn se ha negado varias veces a descartar la propuesta de Trump para usar la tortura y otros crímenes de guerra. "Apoyo la idea de que la mejor manera es dejar el mayor número de opciones sobre la mesa hasta el último momento", aseguró Flynn en mayo.

Aunque se da la circunstancia de que Flynn es un demócrata registrado, en realidad se le considera un independiente con una ideología marcadamente reaccionaria, que ocasionalmente saca a relucir en su cuenta de Twitter, donde llegó a escribir que "el miedo a los musulmanes es algo completamente racional" y ha colaborado como contertulio en la cadena rusa Russia Today, asociada al Kremlin.

Flynn, de 57 años, nacido en Rhode Island e hijo de un veterano de las guerras de Corea y Vietnam ha permanecido durante 33 años en el Ejército, una larga etapa centrada en el oscuro ámbito de la Inteligencia Militar y las misiones de Operaciones Especiales. Allí se granjeó el respeto de sus subordinados, que destacan de él su talento en la lucha contra el terrorismo, si bien lamentaron en ocasiones su perspectiva, demasiado agresiva a su entender, en las operaciones iniciales contra Al Qaeda.

Por la parte que corresponde a Flynn, el presidente electo ha garantizado que la experiencia del general retirado le proporcionará una gran ayuda a la hora de derrotar al "terrorismo islámico radical". Elogios que el general retirado ha respondido con la promesa de servir "al país y a la nación a las órdenes del presidente".

Pompeo, abanderado del Tea Party

Por último, y una vez reciba la aprobación del Senado, el congresista republicano Mike Pompeo será el nuevo director de la CIA. Nacido en California hace 52 años y miembro declarado del movimiento antigubernamental Tea Party, ha servido al estado de Kansas en la Cámara de Representantes desde 2011, tras una larga experiencia militar como graduado de la Academia de West Point.

El congresista es además miembro vitalicio de la Asociación Nacional del Rifle, opositor al cierre de la prisión de Guantánamo y ha acusado a los líderes musulmanes estadounidenses de ser "potenciales cómplices con su silencio" en los actos de terrorismo contra Estados Unidos.

Pero, por encima de todo, Pompeo destaca por su rol como miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que auditó a la entonces secretaria de Estado - y a la postre rival de Trump-, Hillary Clinton, por su presunta negligencia a la hora de defender las vidas de los residentes de la Embajada de EE UU en Benghazi, Libia, del ataque que costó la vida al máximo responsable diplomático en el país, Christopher Stevens.

Pompeo se ha erigido además como uno de los grandes críticos al acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y las potencias internacionales, con Estados Unidos a la cabeza. "Es un acuerdo del que deberíamos largarnos", escribió en un editorial de julio de este año para Fox News.

Por último, Pompeo está vinculado con los conservadores hermanos Koch, una pareja de multimillonarios descrita como "uno de los grandes mecenas de las operaciones financieras del partido republicano" y a cuya compañía, Koch Industries, Pompeo ha llegado incluso a defender en público contra "el acoso demócrata", según otra pieza de opinión de su puño y letra, esta vez para la web Politico.

Trump ha pronosticado que Pompeo será un "líder brillante e incansable" al frente de la CIA, cargo que ocupará en cuanto reciba confirmación del futuro Senado, controlado por los republicanos, mientras que el nominado ha expresado su deseo de trabajar lo antes posible con "los guerreros de los servicios de Inteligencia" del país.