El Norte de Castilla

Elecciones EEUU

El alegato final de Clinton y Trump en dos minutos

  • Los dos candidatos a presidir Estados Unidos buscan los votos de los indecisos

En las últimas 72 horas de la campaña, Donald Trump volvió a romper con los usos y costumbres electorales al lanzar un anuncio de dos minutos. Más grande, más largo, más dramático. Tradicionalmente se asumía que la mejor forma de que el votante retenga el mensaje es enfrentarlo a un mensaje breve y con gancho, pero el millonario siempre busca apabullar y romper con los límites establecidos. Sus seguidores de la extrema derecha consideran que es el mejor anuncio de la historia, aunque los expertos arqueen las cejas preguntándose cuántos verán hasta el final estos dos minutos, en los tiempos en los que los mensajes de 140 caracteres han abreviado nuestra capacidad de atención.

Por si acaso, Hillary Clinton no ha querido quedarse atrás y ayer mismo lanzó, a la carrera, su propia versión de este alegato final de dos minutos. Frente al tremendismo de Trump, repleto de banderas ondeantes, imponentes rascacielos y un Capitolio casi apocalíptico, Clinton ha optado por una imagen intimista en el salón de su casa. El multimillonario promete utilizar el movimiento que ha creado para reemplazar «este sistema de políticos corruptos» e «intereses globales» en el que «el establishment tiene en juego billones de dólares». Cumbres internacionales que responsabiliza de fábricas vacías y oleadas de inmigrantes, muy en línea con su discurso de la campaña y de la convención en que se le coronó candidato. Solo que esta vez «el único que puede arreglar esto» no es él, sino «vosotros, el pueblo americano», al que promete devolver el poder.

A él se dirige también Clinton, mucho más conciliadora, mirando directamente a la cámara, sin la producción de su rival. «Todos podemos estar de acuerdo en que ha sido una campaña muy larga, pero mañana vosotros sois los que elegís al nuevo presidente». Lo que se juega no es su futuro o el de su oponente, sino el del país que quieran dejar a sus hijos. «¿Es EEUU un país oscuro y divisivo o esperanzado e inclusivo?», pregunta. “Nuestro valores están a prueba». Clinton está convencida de que el optimismo prevalecerá y que, frente al imperio en declive que muestra Trump, «nuestros mejores días están por venir». Convencida de que será la elegida para liderar el país, promete gobernar para todos los estadounidenses, no sólo para los que voten por ella. «No siempre lo haremos bien, pero podéis contar con que nunca me rindo. Me levantaré cada día decidida a hacer de EE UU un país fuerte y seguro y lograr que nuestra economía funcione para todos».