Castilla y León es la región con más viviendas no principales por persona, con una cada 3,5

Viviendas en una de las calles de la localidad segoviana de Puebla de Pedraza./ELENA RUBIO
Viviendas en una de las calles de la localidad segoviana de Puebla de Pedraza. / ELENA RUBIO

Con 684.400, la comunidad se sitúa en cifras absolutas solo por detrás de las del arco mediterráneo

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Despoblada, pero no desurbanizada. Así aparece la comunidad autónoma cuando se echa un vistazo a su parque de viviendas. Después del boom inmobiliario que condujo a la crisis, España ha pasado de arrojar una estadística de 1,44 viviendas por hogar (en 2006) a las 1,36 del año 2016. En un análisis de lo que sucede con los inmuebles no principales, encontramos que estos han ido disminuyendo progresivamente en los últimos tiempos.

De manera que la proporción de viviendas principales ha aumentado en la última década del 67 y 72%. En el último año conocido, 2015, el porcentaje ha subido hasta el 74,3%. Es decir que solo una de cada cuatro viviendas que hay en España son ‘no principales’. Sin embargo, mientas las 684.400 viviendas no principales que hay en Castilla y León suponen el 1,3% más de las que había en 2008, en el conjunto de España se ha producido una reducción del 8,5%.

El número de ‘viviendas no principales’, explica el estudio del Ministerio de Fomento, se calcula a partir del número de hogares existentes en el cuarto trimestre del ejercicio, cifra que se resta del número total de viviendas. Es decir, que se definen como «aquellas donde no hay una unidad de convivencia censada, bien porque es secundaria, bien porque está vacía».

Por otro lado, mientras se considera que una vivienda es secundaria «cuando se utiliza solo una parte del año, de forma estacional, periódica o esporádica y no constituye residencia habitual de una o varias personas», las viviendas vacías pueden estarlo por diversos motivos. Algunas están desocupadas porque el propietario la ha adquirido como forma de ahorro o inversión, o también pensando en las futuras necesidades de sus hijos. Otras viviendas permanecen vacías debido a que sus deficiencias de habitabilidad las dejan fuera de la ley de la oferta y la demanda.

Gusto por la propiedad

No son extraños los casos de viviendas vacías como consecuencia de situaciones litigiosas derivadas de herencias con varios propietarios;además, claro está, de las casas que se encuentran desocupadas porque están a la venta o se ofrecen en alquiler pero no encuentran interesados.

Además, una vivienda puede permanecer sin moradores por diferentes vicisitudes de la vida, como los desplazamientos prolongados en el tiempo que pueda verse obligado a hacer su propietario por cuestiones laborales. También son cada vez más frecuentes los ejemplos de pisos vacíos debido al traslado de personas mayores (de forma temporal o definitiva) a residencias de ancianos o al hogar de algún familiar.

En los casos de comunidades de marcado carácter rural, como es el caso de Castilla y León, el éxodo sin fin que se produce tanto de los pueblos a las ciudades como de su territorio a otras regiones o países son otros factores que influyen a la hora de hacer crecer el parque de viviendas tanto secundarios como vacías, es decir, ‘no principales’. De hecho, las mayores tasas de este tipo de viviendas por habitante no se dan en las comunidades más rurales y en las de interior. Con sus 684.400 viviendas no principales, solo las tres regiones más turísticas superan a Castilla y León en cifras absolutas (1.137.683 en la Comunidad Valenciana; 1.113.278 en Andalucía; y 790.417 en Cataluña).

La absorción de los pisos nuevos sin vender pierde fuelle

Las 33.195 viviendas nuevas de Castilla y León que no encuentran comprador, según datos del Ministerio de Fomento al cierre de 2016, suponen el 2,43% menos que las 34.021 que había un año antes. Es decir, que el ‘stock’ acumulado se ha reducido en 826 unidades. En tasa, se trata del ritmo más bajo de los últimos años, frente al 7,34% que se redujo en 2012, incluso que el 2,45% en 2013 o el 4,24% y 3,23% de los ejercicios siguientes.

También es un porcentaje de disminución muy moderado si se compara con el registrado en el conjunto de España, donde la media fue del 4,31% (hasta quedar la cifra absoluta en 491.693 viviendas vacías sin vender). Solo Madrid (0,28%), Asturias (1,84%) y La Rioja (2,03%) presentaron tasas de absorción del ‘stock’ menores.

En un avance de su Informe trimestral de la economía española del tercer trimestre de 2017, el Banco de España señala que «el proceso de absorción del abultado ‘stock’ de viviendas sin vender está siendo lento, en un contexto en el que el volumen de compras de vivienda nueva resulta todavía relativamente reducido, lo que actúa como un factor limitativo del grado de recuperación de la construcción residencial». Además, explica, «el mercado presenta un elevado grado de heterogeneidad por zonas geográficas, de modo que la demanda se está concentrando en áreas que no coinciden necesariamente con aquellas en las que están localizadas las viviendas sin vender, lo que está dando lugar a una evolución muy dispar de los precios».

El supervisor advierte, asimismo, que «a medio y largo plazo, la evolución del mercado de la vivienda viene determinada, entre otros factores, por los de índole demográfica (...), cabe esperar que los crecimientos de la demanda residencial sean más modestos que durante el anterior ciclo expansivo». Este factor, no obstante, podría mitigarse «en la medida en que la crisis pudo retrasar la decisión de formación de un hogar por parte de los individuos más jóvenes, elemento que ahora estaría revirtiendo como consecuencia de la mejora del empleo».

‘Gracias’ a su menguante cifra de población, Castilla y León se erige –con una tasa de una vivienda no principal por cada 3,59 habitantes– como la que encabeza esta lista, seguida de la C. Valenciana (4,34);Castilla-La Mancha (4,62); La Rioja (4,87) y Extremadura (5,07). En Madrid ‘tocan’ a una vivienda no principal por cada 20 habitantes, en el País Vasco cada 17 y en Navarra, cada diez.

Por otro lado Castilla y León, con el 83% de viviendas en propiedad, ocupa también uno de los puestos más relevantes en este apartado, que encabeza La Rioja con el máximo, 84,7%, frente a una media nacional del 77,1%. En alquiler a precio de mercado viven apenas el 9,2% en la región, frente al 13,8% en España (datos de 2016). Nada que ver con lo que sucede en los países del entorno. Un año antes, en Alemania vivían de alquiler el 48% y en Austria, el 44% de la población con viviendas en alquiler o cesión. La media de los países de la UE-18 es del 33,8% y el conjunto de la UE-28, del 30,5%. España tenía el 21,8% de la población en viviendas alquiladas o cedidas (en 2015) y Castilla y León solo el 17% (en 2016).

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