El Norte de Castilla

La recaudación del IBI en Castilla y León
crece el 52% desde 2008 y roza los 640 millones

Los valores catastrales crecen al mismo ritmo que caen los precios de la vivienda
  • El valor catastral de los inmuebles ha subido el 35%, lo mismo que han caído los precios de la vivienda

Dentro de la cesta de impuestos –incluidos los estatales, los autonómicos y los locales; los que gravan la renta, el consumo, el ahorro, las compraventas, los beneficios empresariales, el juego... todos–, el IBI es el tercero que más recaudación genera en Castilla y León y, a diferencia de todos los demás, el único cuyos ingresos no han dejado de crecer nunca jamás. El hecho de que grave la propiedad y no las actividades o hábitos y que la Administración no haya cesado de endurecerlo (por la vía del incremento de los valores catastrales) lo ha convertido en un baluarte para las arcas públicas, en este caso de los ayuntamientos, y en un imperativo inexorable para los ciudadanos.

Los 3,22 millones de viviendas, locales y demás construcciones; más las 1,8 millones de parcelas censadas en Castilla y León generaron una recaudación de 638,13 millones de euros en 2015 en concepto de Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), lo que supone el 3,2% más que un año antes y el 52,5% más que antes de la crisis, en 2008.

El IBI viene determinado por el valor catastral de los inmuebles, que a su vez lo fija la Administración. Tradicionalmente, el valor catastral rondaba el 50% del valor de mercado de las viviendas pero, más recientemente, mientras el último se ha desplomado el primero se ha incrementado prácticamente en la misma medida. El resultado es que la distancia entre uno y otro se ha estrechado y, en algunos casos, incluso revertido.

Los 3,10 millones de inmuebles urbanos que la Dirección General del Catastro tenía censados en Castilla y León en el año 2008 sumaban un valor catastral total de 81.252 millones de euros. Ocho años más tarde, en 2016, los 3,38 millones de inmuebles de la región estaban valorados por el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda en 120.126 millones. El incremento medio del valor catastral de los inmuebles de la comunidad autónoma se sitúa en el 35,6%, con una media de 26.176,65 euros por vivienda en el inicio de la crisis y de 35.513,74 el año pasado.

De manera simultánea, el valor tasado del metro cuadrado de la vivienda libre era en Castilla y León de 1.460 euros en 2008, según la estadística del Ministerio de Fomento. En el tercer trimestre del año pasado había caído hasta 1.048 euros / m2, lo que representa una bajada del 29%. El Índice de Precios de la Vivienda (nueva y de segunda mano) del INE eleva la corrección al cierre de 2015 hasta el 35%.

La comparación entre la factura del IBI de 2008 y de 2015 muestra un encarecimiento igualmente significativo, ya que los destinatarios de los 2,89 millones de recibos de IBI urbano emitidos en 2008 en la comunidad autónoma abonaron una media de 136 euros, mientras que los 3,22 millones de recibos de 2015 arrojaron un pago medio de 188 euros.

La recaudación del IBI en el conjunto de España ascendió el año pasado a 12.992,8 millones de euros, cantidad que supone dos tercios del total de los ingresos de que disponen los ayuntamientos. El presupuesto del Ayuntamiento de Valladolid correspondiente al año pasado, por ejemplo, pone de manifiesto que más de uno de cada cuatro euros de sus ingresos (70,7 millones de un total de 261,3) procede del impuesto sobre la propiedad de la vivienda.

Hace unos días, un informe de Oxfam Intermón ponía de manifiesto que el 84% de la recaudación fiscal del Estado en 2016 procedió de las familias, mientras que las empresas aportaron el 13%. En 2007, el esfuerzo fiscal de los hogares representaba el 75% del total y el de las empresas, el 22%. La responsable de la ONG Susana Ruiz explicó que en 2016, la recaudación de Sociedades cayó el 58% con respecto a antes de la crisis, mientras que la evolución del peso de los impuestos de las familias demuestra cómo el sistema incrementa la desigualdad.

La recaudación generada por el IBI en el conjunto de la comunidad autónoma ha pasado de 418,4 millones de euros de 2008 a los 638,13 millones de 2015. De forma simultánea a la escalada de la cuota líquida total del IBI, la economía regional ha experimentado un declive que ha hecho que la presión fiscal de este impuesto se haya incrementado sin cesar. En concreto, pasó de representar el 0,74% del PIB regional, en 2008, a suponer el 1,05%, en 2012, según los datos del Ministerio de Hacienda. A partir de ahí, con la información del INE, se habría incrementado todavía mas: hasta el 1,17% en los años 2013 y 2014 y el 1,19% en 2015.

Según el Ministerio de Hacienda, el Producto Interior Bruto de Castilla y León ascendía en el año 2008 a 56.491 millones de euros y cuatro años más tarde, en 2012, había menguado hasta 55.020 millones, es decir, el 2,6% menos. El INE cuantifica el PIB regional en 51.851 millones en 2013, año en el que tocó fondo y comenzó a remontar. 51.885 millones un año más tarde y 53.563 en 2015, último dato disponible. La riqueza económica de la región habría disminuido así en casi tres mil millones, el 5,2%, entre 2008 y 2015, un periodo durante el que el empobrecimiento generalizado de las familias no ha sido óbice para que la Administración elevase los valores catastrales hasta recaudar el 52% más en concepto de IBI.

Qué provincias recaudan más

La gestión, liquidación y recaudación del IBI corresponde a los ayuntamientos, si bien el valor catastral, fijado por Hacienda, constituye la base imponible de este tributo. Los municipios determinan los tipos impositivos y pueden establecer determinados beneficios fiscales, para familias numerosas por ejemplo, todo lo cual conforma la cuota del impuesto.

La base liquidable se calcula aplicando una reducción decreciente durante diez años. Esta es del 90% del incremento del valor catastral en el primer año de vigencia de la revisión, del 80% en el segundo y así sucesivamente hasta que en el décimo año se alcanza una base liquidable igual al valor catastral revisado. De modo que, con carácter general, la base liquidable por la que se tributará en el primer año de vigencia de la revisión es igual al valor anterior (sin revisar) más el 10% del incremento de valor experimentado por el inmueble, como consecuencia de la revisión.

Los ayuntamientos de la provincia de León son los que más recaudaron en 2015 en concepto de IBI urbano, 121,18 millones, ya que fueron también, con diferencia, los que más recibos emitieron, más 624.000. Por detrás se situó Valladolid, con 114,69 millones y 467.910 recibos.

La provincia vallisoletana fue la que tuvo una recaudación media más elevada, 245 euros por recibo, seguida de Segovia (218 euros), Burgos (199), León (194), Salamanca (181), Palencia (162), Ávila (160), Soria (141) y Zamora (122).