Un tercio de los empleos de la región dura menos de una semana

Un obrero se encarama a un andamio.
Un obrero se encarama a un andamio. / J. Diges-EFE

Una de las características del empleo a tiempo parcial en Castilla y León la constituyen los casos en la que es involuntario

Elisa Campillo
ELISA CAMPILLOValladolid

El porcentaje de los contratos de duración muy reducida sobre el total de acuerdos laborales firmados en Castilla y León no ha hecho sino subir en la última década. En el año 2007, en vísperas de la crisis, los contratos de trabajo de una duración inferior a siete días suponían el 19,2% del total, y a lo largo de los últimos años la cifra ha crecido de manera continua hasta el 33,4% que se registró en 2016. Es decir, uno de cada tres contratos que se formaliza en la región vincula al trabajador con la empresa por menos de una semana. Así lo destaca el balance de situación del mercado de trabajo en Castilla y León elaborado por UGT, que incide en que la comunidad tiene uno de los peores registros de España en cuanto a este tipo de contratos casi efímeros.

Una de las características del empleo a tiempo parcial en Castilla y León la constituyen los casos en la que es involuntario, es decir, los trabajadores lo aceptan porque no encuentran un empleo a jornada completa, pero están dispuestos a desarrollar más horas. Es lo que se conoce como subempleo, que en España alcanzó en 2016 al 62% de los ocupados, porcentaje que ha subido desde el 33% registrado en 2007. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) utilizados en el balance, la tasa de paro en la región se situó en 2016 en el 15,8%. Si a esa tasa le añadimos la de subempleo, el porcentaje es del 26,1%. En ambos casos se trata de personas que buscan trabajar (más).

El informe elaborado por el sindicato lleva por título ‘La precariedad laboral domina todo’, cuya principal conclusión es que «es necesario un cambio de políticas porque el crecimiento económico no basta para reducir la precariedad en el empleo». El análisis fue presentado ayer por el vicesecretario general de UGT Castilla y León, Evelio Angulo, la secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social, Mari Carmen Barrera y el secretario de Política Industrial, Sindical y de Empleo, Raúl Santa Eufemia. Afirma el texto elaborado por UGT que las reformas laborales «han promovido una precariedad generalizada: ha aumentado el contrato a tiempo parcial involuntario y los contratos indefinidos no llega ni siquiera al 8%, lo que hace imposible cualquier tipo de conciliación».

Destaca además que la circunstancia «más negativa» del desempleo en Castilla y León es el fuerte peso del paro de larga duración. Casi cuatro de cada diez desempleados (el 38,2%) lleva más de dos años sin conseguir un trabajo, una cifra que asciende a 65.400 personas en Castilla y León. Si se contabiliza a los que llevan más de un año buscando empleo el porcentaje alcanza el 51,2%, un total de 87.600 personas.

Desempleo estructural

Una de las características de la situación del mercado laboral en la región es que el desempleo que persiste es el más estructural. Junto a los parados de larga duración, la falta de trabajo entre los jóvenes también preocupa a UGT, ya que en 206 alcanzó el 38,9%, una cifra que duplica la tasa media de la Unión Europea.

El informe pone también de relieve la peor situación de la mujer en el mercado laboral respecto de la del hombre. Además de la brecha salarial, que en la región alcanza el 22,8%, el empleo generado para las mujeres es más temporal y, en cuanto a los contratos a tiempo parcial, tres de cada cuatro, el 76%, son ocupados por mujeres.

Según afirmó ayer Evelio Angulo durante su intervención, «la visión tan positiva que manifestó el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, durante el debate sobre el estado de la región no se corresponde con la realidad que estamos viendo». «La economía regional está creciendo al ritmo del 3%, las empresas han recuperado sus niveles de rentabilidad previos a la crisis, pero el mercado de trabajo está en una posición de debilidad de una forma clara y absolutamente negativa para los trabajadores», añadió Angulo, quien defendió que «para poder salir con músculo de esta crisis el empleo tiene que tener otra calidad, otra temporalidad y otras condiciones salariales».

Situación de pobreza

El informe de UGT alerta de un aumento de la desigualdad y de la pobreza que incluso alcanza a las personas que tienen un trabajo. «La devaluación salarial, el alto nivel de desempleo, la elevada precariedad del empleo creado y el recorte de prestaciones sociales han provocado una disminución de la renta personal y familiar», cita en su informe.

Según los cálculos obtenidos a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística, los ocupados en riesgo de pobreza o exclusión social alcanzan en España al 16,8% de la población trabajadora, porcentaje que ha crecido más de tres puntos desde 2009. Se trata de personas que, a pesar de trabajar, perciben salarios tan bajos que les dejan en situación de pobreza.

Esta circunstancia se acentúa para aquellos que ni siquiera tienen empleo. El 48,5% de los desempleados del país se encuentra en situación de pobreza, cifra que llega al 62,7% si se añade el riesgo de exclusión social. En este caso la subida ha sido mayor, pues se trata de porcentajes que han aumentado 17 y 22 puntos, respectivamente, desde los datos del año 2009.

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