El agroganadero y el tecnológico, dos sectores con algo en común en Castilla y León

Un veterinario asiste a las vacas de una explotación ganadera./ACEBAL
Un veterinario asiste a las vacas de una explotación ganadera. / ACEBAL

Con poco más del 6% de paro, las dos actividades acarician el pleno empleo

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Casi podría decirse que tradición e innovación se dan la mano en el mercado laboral del año 2018. Un sector habitualmente relacionado con el pasado, pero cuyas gentes se afanan en Castilla yLeón por vestirlo de modernidad, y una ocupación generalmente presentada como la de más futuro, de la cual se dice que las empresas necesitan legiones de trabajadores. El sector primario y las TIC. La población de 16 y más años formada en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones presenta la tasa de actividad más alta (89,37% en España y 88,02% en Castilla y León) en el año 2017. Se sitúa por delante de la formación en Agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y veterinaria, que en el conjunto del país ocupa el segundo lugar con una tasa de actividad del 81,74% (81,48% en la región, en este caso unas décimas por debajo de Salud y servicios sociales;mecánica electrónica, industria y construcción; y Ciencias naturales, químicas, físicas y matemáticas).

La formación en TIC, por un lado, y en Agricultura, ganadería, pescar, silvicultura y veterinaria, por otro, son las que arrojan las tasas de paro más bajas en Castilla y León, con el 6,6% y el 6,5%, respectivamente, unos niveles muy próximos a lo que se considera pleno empleo. Hay que recordar que en el mejor momento laboral de la historia, en el año 2007, la tasa de desempleo total de Castilla y León marcó su mínimo en el 7,1%.

En el extremo contrario, las personas con una formación básica –hasta bachillerato– son las que registran la tasa de paro más elevada, del 17,6% en la comunidad autónoma (22,2%en el país); con las especialidades de Ciencias sociales, periodismo y documentación en segundo lugar con el 15,5% (en España, esta es del 12% y presentan una tasa de desempleo más elevada las personas con formación en el sector servicios, del 17,4%).

Según la submuestra de la Encuesta de Población Activa difundida ayer por el INE, que proporciona información adicional sobre estructuras y distribuciones de las variables estructurales de la EPA, el número de asalariados contratados a través de una empresa de trabajo temporal (ETT) fue de 538.800 en toda España en 2017. Suponen el 3,4% de los asalariados y son cuatro décimas más que en 2016. En Castilla y León, este colectivo lo integran 35.900 personas, el 4,6% del total y más de un punto por encima del dato de 2016, cuando sumaban diez mil personas menos (25.800)

Por su parte, el 2,7% de los asalariados de la región (21.100 personas) y el 2% en España (312.400) obtuvieron su actual puesto de trabajo con la intermediación de una oficina de empleo pública.

El desempleo de muy larga duración apenas se redujo el 6% en 2017, la mitad que el total de parados

El problema de la parcialidad laboral no deseada queda de manifiesto en el informe del INE cuando explica que el 12,5%de los ocupados de Castilla y León, que son 122.200 personas dentro de un total de 971.700 el año pasado, desearían trabajar más horas de las habituales, ya sea en un empleo diferente con mayor horario, en uno adicional; en el actual;o en cualquiera de las opciones anteriores. Este porcentaje es del 11,9%en el conjunto de España.

Que esta situación se ceba con las mujeres más que con los hombres se constata al comprobar que de esos ciento veintidós mil afectados, 51.600 son varones y 70.700, mujeres.

Otra de las aristas más desagradables del mercado de trabajo en esta época de recuperación es la de los desempleados de larga duración. La submuestra de la EPA revela que en la comunidad autónoma hay 43.400 personas que se encuentran en el paro después de haber dejado su último empleo hace tres o más años. Suponen el 27%de los 159.200 desempleados estimados por el INE para Castilla y León en media anual.

También suponen el 6% menos que en el año anterior (46.200), un ritmo de bajada que se queda lejos del general (el desempleo se redujo el 12,5% en la región) y más lejos aún de la tasa de descenso del paro de muy larga duración en el conjunto del país, que fue del 18%.

Entre el total de parados de la comunidad, 96.400 personas o el 60,6% tienen una formación elemental. El 10,3% están especializados en los negocios, la administración y el derecho;y el 8,9% en mecánica, electrónica u otra formación técnica, industria y construcción. Cinco de cada cien desempleados se formaron en salud y servicios sociales.

Entre los ocupados, el 46,5% de la comunidad tienen formación básica (suman 451.700 de los 971.700 que hay en total). El 12,6% del total tienen especialización en mecánica, electrónica y otra formación técnica, industria y construcción;mientras que el 12,4% la tienen en negocios, administración y derecho. La formación en salud y servicios sociales da trabajo al 8,1% de los empleados de Castilla y León y la educación, al 5,2%.

Las personas contratadas mediante una ETT aumentan en diez mil en un año y ya suponen el 4,6%

La encuesta también permite conocer que la mayor parte de los trabajadores tienen jefe y carecen de subordinados. En concreto, el 67% de los trabajadores de la comunidad se encontraban en esta situación en 2017, dos puntos por debajo de la media nacional y un punto por encima del dato regional de 2016.

Del total de ocupados contabilizados el año pasado, el 12,8% no tenían jefes ni subordinados (trabajadores independientes, en España el 10,1%), el 6,7% eran encargados, jefes de taller u oficina, capataces o algo similar; el 7% eran directores de una empresa pequeña, departamento o sucursal; el 5,6% mandos intermedios; y el 0,7% ocupaban un puesto de director de empresa grande o media.

Por otro lado, el INE explicó que el porcentaje de ocupados que trabaja en empresas de 250 o más trabajadores aumentó al 13,3% en España en 2017, frente al 12,6% de 2016. A la vez, en las empresas de hasta 10 trabajadores bajó hasta el 38,7%, desde el 39,2% de 2016.

El 52,9% de los parados con experiencia laboral previa en 2017 había dejado de trabajar por haber finalizado su contrato (50,7% en 2016) y el 10,3% por despido o supresión del puesto de trabajo (mismo porcentaje que en 2016).

Además, en todo el país, un total de 278.100 ocupados trabajaron a tiempo parcial con objeto de disponer de más tiempo para cuidar a personas dependientes, el 1,0% menos que en 2016.

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