Un respiro para las cuentas de la Seguridad Social en Castilla y León

Los ingresos crecen el 2% hasta julio tras cinco años de caídas

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Los primeros pasos –¿quizá los más difíciles?– ya están dados, pero el camino que hay por delante se presenta largo. Después de varios años de destrucción de puestos de trabajo y de varios más de creación de empleo insuficiente para hacer remontar la recaudación de la Seguridad Social en la comunidad autónoma, el punto de inflexión se ha producido. Los ingresos en los siete primeros meses de 2017 son mayores que los del mismo periodo del año pasado. No crecen tanto como siguen creciendo los gastos –que, además, no han dejado de hacerlo nunca–, pero según se dice por estas tierras, ‘grano de trigo no hace granero, pero ayuda al compañero’.

Hace unos días, el Ministerio de Empleo anunciaba que el saldo negativo de las cuentas de la Seguridad Social reflejaba a 31 de julio una mejora del 12% con respecto a un año antes gracias tanto al aumento de las cotizaciones –por la ganancia de ocupados– como al descenso en la cotización de desempleados.

Según se recoge en el informe de Distribución geográfica de ingresos y gastos de la Seguridad Social correspondiente al mes de julio, los ingresos en Castilla y León durante los siete primeros meses del año ascienden a 1.893,23 millones de euros, lo que supone el 2% más que en el mismo periodo de 2016. El dato es más relevante aún si se tiene en cuenta que el grueso de esa cantidad procede de las cotizaciones de empresas y trabajadores (1.877,43 millones) y que, en los últimos doce meses, la afiliación se ha incrementado en la comunidad un modesto 0,86%. En concreto ha progresado de 893.600 a 901.320 afiliados.

Afiliación al 91,5%de 2008

Por aportar algo de perspectiva al escenario, Castilla y León nunca llegó al millón de afiliados (sí al de los ocupados estimados por la Encuesta de Población Activa). El récord absoluto se registró en julio de 2008, con 985.388 personas inscritas en alta laboral. Frente a ese techo, el suelo se situó en los 819.813 afiliados con los que se cerró enero de 2014. Es decir, la pérdida máxima fue de 165.575 empleos, de los que se han recuperado 81.507, menos de la mitad (con datos del mes de julio, ya que en agosto se perdieron seis mil). Dicho de otra manera, la afiliación todavía está en Castilla y León el 8,5% por debajo de la que se registraba en el año 2008.

De modo que pese a llevar tres años y medio de recuperación del mercado laboral, su traslado al saneamiento de las cuentas no ha comenzado a notarse hasta ahora. Los salarios bajos con menores cotizaciones sociales y las bonificaciones a la contratación han pasado una onerosa factura. Los ingresos de la Seguridad Social en Castilla y León ascendieron a 4.442 millones en 2013, bajaron el 0,6% un año después y se mantuvieron prácticamente invariables (-0,02%) en 2015. El año pasado, cuando que cayeron hasta 4.113 millones, sufrieron un descenso anual del 6,8%. Entre enero y julio, y según los datos del informe, los ingresos totales del sistema de Seguridad Social ascendieron a 58.651,46 millones, el 13,7% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior.

El gasto en prestaciones ha rebasado ya los 4.500 millones y las cuotas han generado cerca de 1.900

Por provincias, mejoran el dato regional del 2% de incremento en los siete primeros meses Soria (3%), Burgos (2,8%), Valladolid (2,6%) y Palencia (2,2%). Lo iguala Segovia y se sitúan por debajo Salamanca (1,6%), Ávila (1,4%), León (0,9%) y Zamora, farolillo rojo con una mejoría del 0,7%.

De los 1.877,43 millones de euros recaudados por cotizaciones en la comunidad hasta julio, el 78,4% procede de los trabajadores del Régimen General y el 13,9% del RETA de los autónomos. El resto se reparte entre los regímenes agrario, de trabajadores del mar, de la minería del carbón, de empleadas de hogar, por accidentes y enfermedades, y por los desempleados y otros.

El platillo de los gastos

La buena noticia del incremento de los ingresos hasta esos casi 1.900 millones en siete meses gana en perspectiva, pero pierde lustre, cuando se coteja con la nómina de los gastos u ‘obligaciones reconocidas’ en el argot de la Seguridad Social. Han ascendido en lo que va de 2017 a 4.579,63 millones, cantidad que es el 2,5% mayor que la del año pasado por estas fechas. Con un desfase de 2.686 millones, el gasto en la región supera en 2,4 veces lo recaudado.

Al contrario que los ingresos, los pagos siempre van a más. En 2008 rozaron los seis mil millones, en 2013 superaron los siete mil y el año pasado alcanzaron los 7.850 millones de euros. Ya no crecen por encima del 4% como sucedía hace cinco años, pero siguen haciéndolo más del 2%.

Desde mínimos, Castilla y León ha recuperado 81.500 afiliados, menos de la mitad de los que llegó a perder

No en vano, en el año 2008 el Estado pagaba en Castilla y León 578.780 pensiones contributivas y el mes pasado abonó 608.624, lo que supone un incremento de casi treinta mil prestaciones (5% de aumento). Ymientras hace nueve años la pensión media en la comunidad autónoma ascendía a 696 euros, en agosto era ya de 907 euros, doscientos más (30,3%) que entonces.

De cada 100 euros abonados por la Seguridad Social en la región hasta julio, 72 se destinaron a las pensiones de jubilación. A las de viudedad fueron 16 euros y a las de invalidez, 8 euros. El 23,6% de las prestaciones las pagó en León, el 21,4% en Valladolid, el 19% en Burgos, el 11,8% en Salamanca, el 7% en Palencia, el 6,4% en Zamora, el 5,3% en Ávila, el 5% en Segovia, y el 3,4% en Soria.

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