La hostelería desbanca a la construcción como motor económico de España

Un camarero atiende a los clientes en una concurrida terraza
Un camarero atiende a los clientes en una concurrida terraza. / RC

España ha tardado ocho años en recuperar los 19 millones de trabajadores

LUCÍA PALACIOSMADRID

España ha tardado ocho años en recuperar los 19 millones de trabajadores, tal y como constató la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2017. Sin embargo, aún se está a más de 1,5 millones de empleos de lograr los 20,5 millones de ocupados que había cuando estalló una crisis que se llevó por delante más de 3,7 millones de puestos de trabajo. Aunque la previsión del Gobierno es que en 2019 vuelva a superarse la barrera de los 20 millones de empleos, ya nada volverá a ser como antes. Entre otras cosas, porque el mercado laboral se ha transformado.

Y es que, antes de la Gran Recesión, España era un país eminentemente dedicado al ladrillo, hasta un punto exagerado, como después se ha comprobado. Pisos y chalets se levantaban por doquier en cualquier parte del territorio nacional, aunque principalmente en aquellas zonas más turísticas, como el Levante. Hacía falta tanta mano de obra, que muchos jóvenes abandonaban los estudios para emplearse en la construcción y ganar unos sueldos que también después se demostraron inflados. ¡Quién iba a hincar los codos si con 18 años uno podía ingresar más de 2.000 euros al mes!

No es de extrañar, por tanto, que en el comienzo de 2008 hubiera casi 2,7 millones de personas dedicadas a esta actividad, de las cuales casi 300.000 eran menores de 25 años. Para este sector, que estaba afectado de muerte por la ‘burbuja inmobiliaria’, fue especialmente dura la crisis y en menos de un año se destruyeron de golpe y porrazo medio millón de empleos. Pero la cosa podía ir a peor y así fue, hasta tocar fondo al inicio de 2014, cuando ni siquiera se llegaba a los 950.000 trabajadores. A partir de ahí, comenzó la recuperación, pero año a año este sector ha ido ganando empleados hasta situarse en los 1,15 millones actuales. Es decir, que durante la crisis se perdieron 1,7 millones de empleos y solo se han logrado recuperar 200.000. Y esto en realidad solo hace referencia al empleo directo, puesto que el indirecto es imposible de cuantificar.

«La construcción, que es el sector que más empleo ha destruido, está lejos de recuperar lo que ha perdido», admite Florentino Felgueroso, investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), quien augura que «probablemente no lo logrará nunca», pese a que «poco a poco está levantando cabeza». Y así lo constata el hecho de que llegó a suponer el 13% del PIB -el doble que la media europea- y ahora apenas representa el 7%.

En cifras

25,9%
de los más de 2 millones de empleos generados desde el inicio de 2013 son gracias a la hostelería.
40%
de las personas que llevan más de cuatro años en paro proceden del sector de la construcción.

«Estábamos en una burbuja. Hubo una década prodigiosa que terminó en 2007», explica por su parte el profesor del IESE Sandalio Gómez, quien sostiene que «la crisis nos ha puesto en nuestro sitio porque estábamos en una situación que no se podía mantener».

Y mientras el ladrillo se diluye en España... lo que emerge con fuerza es la hostelería, que se ha convertido en uno de los motores de la economía española al crear uno de cada cuatro nuevos empleos. De hecho, desde el inicio de 2013, cuando este sector tocó fondo dando trabajo a apenas 1,22 millones de personas, se han generado ya más de medio millón de puestos, ya que en el tercer trimestre de 2017 esta actividad cuenta con 1,74 millones de trabajadores. Si bien es verdad que se trata de una actividad que, por ser muy estacional, registra fuertes picos y caídas dependiendo de la época del año, lo que está claro es que de los grandes sectores es el único que, si se compara con el año 2008, ha ganado ocupados, unos 350.000 más pese a la dura crisis que tambaleó los cimientos del país.

Por el contrario, la construcción ha perdido desde entonces 1,2 millones de trabajadores, la industria más de 600.000, el comercio otros 200.000, el transporte 30.000 más y la agricultura, ganadería y pesca -sectores que un siglo atrás fueron estratégicos- otros 20.000.

La pregunta que uno puede hacerse es: ¿estamos ante una nueva ‘burbuja’ como lo fue el ladrillo? «Es evidente que España es sector servicios», explica el profesor Gómez, quien, no obstante, no considera que aquí se vaya a dar otra burbuja. «Lo que tiene que hacer es crecer pero también mejorar la calidad, el servicio y la formación de los trabajadores», puntualiza.

Así lo cree también el experto de Fedea, que explica que «evidentemente puede haber un pinchazo, pero nunca tanto como la construcción», entre otras cosas porque se trata de «un mercado superflexible, que se ajusta a la demanda puntual e igual que contratas más puedes contratar menos».

Tema aparte es cuánto más puede seguir creciendo, pues, pese a que la cifra de turistas registra máximos año a año, tiene que llegar un momento en que se toque techo. «Es un crecimiento de empleo que no depende solo de nosotros, sino también del exterior», explica Felgueroso, quien hace hincapié en que nos estamos beneficiando de la inseguridad que hay en otros países que compiten con nosotros, pero en un momento dado podemos sufrir también un «‘shock’ que reduzca el turismo».

Crecimiento imparable

Desde luego, el crecimiento del sector servicios es imparable. Pese a la crisis, hay ya casi 340.000 ocupados más que en 2008 y ha pasado de suponer el 68,6% de todo el empleo al 75,8%. Es decir, que tres cuartas partes de los trabajadores viven gracias a él. Por el contrario, la construcción se ha reducido a la mitad: de representar el 11,8% de los ocupados al 6,1%. Por tanto, no es de extrañar que muchos de los que antes se dedicaban al ladrillo hayan cambiado el andamio por la barra, pese a que no es esperable que pueda absorber todo el empleo que se ha perdido en la construcción. Entre otras cosas porque tampoco es el mismo perfil de trabajador. En la restauración hay un equilibrio de género, mientras que en el ladrillo un 90% eran hombres, apunta Felgueroso, quien además destaca que tampoco la edad coincide. En la construcción hay trabajadores de edad más avanzada y por eso precisamente más del 40% de las personas que llevan más de cuatro años en paro proceden de esta actividad. E incluso los contratos: en la construcción eran por lo menos meses y en los bares los hay incluso de un día.

«Hay que ir creciendo y mejorando donde se puede crecer, de manera selectiva, sana y con una base real», concluye Sandalio Gómez.

La industria también pierde fuelle tras la crisis

La crisis ha tenido un efecto devastador sobre una buena parte del tejido industrial, en especial sobre las pequeñas y medianas empresas. Y es que en apenas cinco años, durante el periodo 2008-2013, llegó a perder 2,1 millones de puestos de trabajo, según un informe publicado recientemente por CC OO sobre la situación de la industria española. O lo que es lo mismo, tres de cada diez empleos en este sector desaparecieron. Concretamente, el 29,5% de 2008 a 2013, un porcentaje sensiblemente superior al registrado en los servicios, aunque inferior al de la construcción. Y afectó a todas las regiones, aunque de forma más clara a las más industriales.

Y no es algo baladí, puesto que a esta actividad se dedica el 28% de las personas ocupadas en el país (5,4 millones), ya sea de manera directa, indirecta o inducida, según afirma el sindicato en su estudio, en el que denuncia que, sin embargo, apenas se ha recuperado el 15% de los trabajos destruidos.

Pese a ello, la producción industrial suma más de tres años de crecimiento, gracias al avance de las exportaciones y al escaso aumento de las importaciones, lo que significaría «un cambio estructural para la economía española si continúa en esta dinámica».

Cabe resaltar que el empleo en la industria tiene una mayor productividad, 142%, frente al 108% de la construcción, 97% del sector agrícola y el 93% de los servicios. Además, produce mayor riqueza y es más consistente, como se pone de manifiesto en que cuenta con un mayor número de asalariados indefinidos: 78,4%, frente al 75,1% de los servicios, el 57,6% de la construcción y el 38,9% de la agricultura, según datos de CC OO, que denuncia, no obstante, la creciente precariedad del empleo.

No es de extrañar, por tanto, que desde la UE se alcen voces que reclamen una mayor atención para este sector y un plan de acción, de forma que pueda recuperar la dimensión que ha perdido en los países desarrollados. Y es que difícil lo van a tener la mayor parte de Estados miembros, pero más España, para cumplir con el objetivo europeo de conseguir el 20% de la participación de la industria en el PIB para el año 2020. Aún está, por tanto, a cinco puntos porcentuales de lograrlo.

La clave, para Sandalio Gómez, está en su reconversión, reestructuración e innovación. «Pese a que la industria está creciendo, si fuéramos capaces de modernizarla más estaríamos un poco mejor», asegura el profesor del IESE, que apunta también que «hay todo un mundo de investigación y desarrollo de empresas que puede ayudar mucho a potenciar el sector».

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