Las enfermedades profesionales se disparan en la región diez veces más que en el resto España

Una manifestación para reclamar más atención a las enfermedades profesionales.
Una manifestación para reclamar más atención a las enfermedades profesionales. / josé mari lópez

UGT alerta sobre la escasa notificación de dolencias complejas y crónicas en un momento en que los casos se encuentran en máximos históricos

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

No solo están registrando un incremento que debería activar algunas alarmas sino que, además, solo vemos la punta de un iceberg de dimensiones desconocidas. Las enfermedades profesionales (aquellas que se contraen a consecuencia del trabajo) declaradas se dispararon el año pasado y llevan camino de volver a hacerlo este, más en Castilla y León que en el conjunto de España. En general, vienen haciéndolo, según advierten desde UGT, desde 2012, año de entrada en vigor de la reforma laboral.

En 2016 fueron comunicados en la comunidad 988 casos de enfermedades profesionales, lo que supone un incremento del 25.8% con respecto al año anterior, cuando ya crecieron el 8,8%. Con 626 incidencias entre los meses de enero y julio de 2017, el aumento acumulado en el presente ejercicio vuelve a ser llamativo, del 10,5%, máxime cuando en el conjunto del país el crecimiento en el mismo periodo es del 0,9% (un total de 13.311 trabajadores). El año pasado, los 20.600 casos declarados supusieron un alza del 7,64%, tres veces inferior al que se produjo en la región, según los datos recogidos en el Observatorio de las contingencias profesionales de la Seguridad Social.

 Los más de seiscientos casos de Castilla y León en los siete primeros meses se reparten a razón de 294 con baja y 332 sin ella. Los hombres sufrieron 319 dolencias relacionadas con el trabajo y las mujeres, 307.

El Ministerio de Empleo tiene tipificados seis grupos de enfermedades profesionales: las causadas por agentes químicos (grupo 1);las causadas por agentes físicos (2); las causadas por agentes biológicos (3); las motivadas por inhalación de sustancias y agentes no comprendidos en otros apartados (4); las enfermedades profesionales de la piel causadas por otras sustancias y agentes (5) y las provocadas por agentes carcinógenos (6).

La gran mayoría de enfermedades profesionales se enmarcan en el grupo número 2 y se producen como consecuencia del desgaste que causan los trabajos repetitivos. En el caso de Castilla y León son 465 incidentes en lo que va de año, lo que supone tres de cada cuatro notificados.

Media nacional

Desde el sindicato UGT se considera preocupante que se haya producido, a nivel nacional, un incremento del 29,8% con respecto a los datos registrados en julio de 2012, año de entrada en vigor de la reforma laboral. La media nacional de enfermedades profesionales declaradas en este año es de una por cada 1.145 asalariados afiliados a la Seguridad Social. Por encima de la media aparecen las comunidades autónomas de Navarra (un caso por cada 255 afiliados), La Rioja (uno por cada 316) y el País Vasco (uno por cada 378); las comunidades que menos enfermedades profesionales declaran en relación a su masa de afiliación son Andalucía (uno por cada 4.352 afiliados a la Seguridad Social), Madrid (uno por cada 2.631) y Extremadura (uno por cada 2.628).

Castilla y León está prácticamente en el promedio del país, si bien ligeramente por debajo, en concreto un caso por cada 1.133 afiliados.

«Las mutuas deberían asumir muchos casos que van a parar al sistema de salud»

«Pese a lo llamativo del incremento que están registrando los casos de enfermedades profesionales en los últimos tiempos, lo cierto es que siguen estando infradeclaradas, lo que acarrea un coste añadido para el trabajador y para todos, ya que terminan por ser asumidas por la Seguridad Social». Es decir, «se declaran más porque siempre ha habido muchas encubiertas». En opinión de la responsable autonómica de Salud Laboral y Política Social de UGT, «las enfermedades profesionales deberían tratarse por las mutuas en todos los casos, de manera que no afectasen al poder adquisitivo del trabajador». «Son muchos los casos que no se reconocen como lo que son –explica Azucena Pérez– y se derivan al sistema de salud, de modo que las bajas laborales que generan estas enfermedades tienen un coste importante para el afectado, que si carece de un convenio específico ve cómo su salario se reduce entre el 25% y el 40% los 21 primeros días de incapacidad transitoria».

Para Azucena Pérez y por lo que respecta a las labores de prevención, sería conveniente «actualizar todos los años el catálogo de enfermedades profesionales para poder intervenir en las que se producen en las nuevas ocupaciones, sobre todo las que se basan en trabajos repetitivos». Además, reclama «mayor flexibilidad a la hora de su reconocimiento», ya que «no todos somos iguales ni nos afectan las cosas de la misma manera: una misma labor repercute de manera diferente en dos personas, dependiendo de su complexión o sus peculiaridades físicas».

Del total de enfermedades profesionales declaradas en el conjunto de España, 6.453 han causado la baja del trabajador, 171 más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un incremento del 2,7%. Hasta julio de 2017 se han declarado 6.858 enfermedades profesionales sin baja, 48 menos que en el mismo periodo del año anterior (-0,7%).

El 83% de las enfermedades profesionales las causan agentes físicos, seguidas a mucha distancia por las enfermedades de la piel (4,9%) y las de agentes biológicos (4,5%).

Aunque en cifras globales los hombres sufren más este tipo de enfermedades –explica UGT–, la incidencia entre las trabajadoras es mayor. Hasta julio se han declarado 6.590 enfermedades profesionales en mujeres y 6.721 en hombres, pero si tenemos en cuenta que las mujeres tienen menor presencia en el mercado laboral, el resultado son unos índices de incidencia de 44,6 enfermedades profesionales por cada 100.000 trabajadoras, mientras que para los hombres es algo menor (40,2).

Las actividades económicas que declaran un mayor número de enfermedades profesionales son las de Comercio al por menor, excepto de vehículos de motor y motocicletas, que acumula 1.233; seguido de Industria de la alimentación con 907; y Servicios de edificios y actividades de jardinería con 899. Por ocupaciones, el mayor número de enfermedades profesionales declaradas se concentra en los grupos de Otro personal de limpieza (1.088); Operadores de instalaciones y maquinarias fijas (1.016); y Peones de industrias manufactureras (952 enfermedades profesionales declaradas).

«A pesar de que el número de enfermedades profesionales declaradas aumenta desde 2012, la notificación de enfermedades complejas y crónicas (como las respiratorias, el cáncer y las producidas por agentes químicos en general) es muy baja o casi nula en comparación con las estimaciones que se realizan al respecto», por lo que UGT considera necesario «mejorar las evaluaciones de riesgo de los puestos de trabajo y la implicación del sistema de prevención en su conjunto en la detección de estas enfermedades».

Fotos

Vídeos