El 97% de los contratos en hostelería son temporales a tiempo parcial

Un camarero trabajando en una cafetería./Elvira Megías
Un camarero trabajando en una cafetería. / Elvira Megías

UGT y CCOO denuncian la precariedad del sector en el que más de la mitad de las contrataciones no superan los siete días

LUCÍA PALACIOSMADRID

España es uno de los destinos turísticos de moda. Sus playas y montañas, su climatología y su gastronomía así como su gente y cultura gustan cada vez más. Por eso, año a año el número de visitantes se va incrementando notablemente: en los ocho primeros meses de 2017 ha recibido 57,3 millones de turistas, el 9,9% más que en el mismo periodo de 2016, según datos del INE. Y eso pese a que en el mes de agosto se ha notado una ligera desaceleración al llegar un millón menos de visitantes que en julio, un ‘sorpasso’ que no se producía desde 2007, motivado probablemente por los ataques terroristas registrados en Barcelona a mediados de dicho mes. De igual manera, el gasto total realizado por los turistas internacionales aumentó el 14,2% en los ocho primeros meses del año y se sitúa en los 60.461 millones.

No cabe duda de que el turismo se ha convertido en uno de los grandes motores de la economía española, un sector que ya supone el 11,2% del PIB y que, además, ocupa a más de 2,5 millones de personas según datos del segundo trimestre de 2017 aportados esta misma semana por la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez.

La cuestión es si este ‘boom’ turístico se está traduciendo en más y mejores empleos en la hostelería. Si el crecimiento de los ocupados evoluciona de manera notable (se han creado más de 300.000 empleos desde 2013 hasta los 1,7 millones en el segundo trimestre de 2017, el máximo de la serie histórica, según se extrae de la EPA), la calidad de estos trabajos es lo que se cuestiona. Así, UGT y CC OO denuncian que, mientras las cifras de visitantes, pernoctaciones y ocupación son las más altas desde 1999, el empleo que se crea sigue siendo precario, puesto que el 97% de los nuevos contratos son temporales y a tiempo parcial. «La bonanza económica que vive la industria turística a nivel general se ha traducido en mayor explotación laboral, con salarios bajos, precariedad, falta de negociación colectiva y aumento de la externalización», sostienen los dos principales sindicatos del país en un informe.

En dicho estudio mantienen que a pesar de que la rentabilidad del sector hostelero ha aumentado en España en 2017 (la facturación media diaria de los hoteles subió el 7,1% y el 11% el ingreso medio por habitación), el empleo en los subsectores de la hostelería y, sobre todo su calidad, es precario, a tiempo parcial y, en muchos casos, fraudulento, ya que se trabajan más horas de las contratadas, lo que, además de un fraude, supone un aumento de las cargas laborales de los trabajadores.

Sí es cierto que cada vez hay más empleados en la hostelería. El crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social en este sector creció el 4,5% en los ocho primeros meses del año respecto al mismo periodo de 2016. Así, en septiembre había 1,67 millones de ocupados, de los cuales 1,3 millones pertenecen a la rama de la restauración y los 375.000 restantes se dedican al alojamiento propiamente. La mayoría de los afiliados se inscriben en el régimen general, en el que se encuadran más de 1,3 millones, el 5,8% más que en 2016.

Frente a este incremento, el número de autónomos que se dedican a la hostelería ha caído tres décimas respecto al año pasado hasta los 331.000. Pero la calidad de estos empleos deja mucho que desear, avisan desde CCOOy UGT. Los sindicatos aseguran que este crecimiento «no es real», sino más bien «fugaz», ya que de este incremento de más de 81.700 afiliados en el régimen general, apenas el 3% firmaron un contrato indefinido, ya sea a tiempo completo, fijos discontinuos o fijos a tiempo parcial.

Además, de los casi 20 millones de contratos firmados en España durante 2016, hubo 2,8 millones que se realizaron a camareros (el 14,17% del total). Sin embargo, apenas 144.093 (el 5%) fueron de carácter indefinido. Y en los siete primeros meses de 2017 se mantiene esta misma tendencia y, aunque el número de contratos de camareros aumenta medio punto hasta suponer el 14,67% del total, solo el 5,20% disfrutaba de un trabajo indefinido, según los datos aportados por los sindicatos.

Además, también aumentan las jornadas parciales, que ya representan más de seis de cada diez contratos firmados (concretamente el 61,7%), y, para colmo, la duración de más de la mitad de estos empleos no supera los siete días.

«Los datos no dejan dudas del aumento de la precariedad laboral en la industria turística, que afecta a los jóvenes y sobre todo a las mujeres, lo que eleva la brecha de género», se lamenta el secretario de CC OO-Servicios, José María Martínez, que también advierte del fraude de los falsos autónomos y de los contratos en prácticas, con becarios que en realidad cubren puestos de trabajo habituales. Por su parte, Miguel Ángel Cilleros, secretario general de FesMC-UGT, se queja de que «el sector turístico está sostenido en un abuso laboral» y denuncia que «trabajan sobre la base de la explotación».

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