CC OO propone destopar las bases máximas de cotización en 2020 para ingresar 8.600 millones adicionales

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.
El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo. / Archivo
  • El sindicato cifra en 1,46 millones de trabajadores que ganan más de 45.012 euros al año los que se verían afectados por esta medida

El destope de las bases máximas de cotización es una de las medidas que más podrían ayudar a reparar el deficitario estado de salud en que se encuentra la Seguridad Social. De hecho, se conseguiría aumentar la recaudación en cinco años en unos 8.626 millones de euros anuales. Así lo estima CC OO en un informe que presentó este lunes a los medios de comunicación y que a su vez envió al resto de los integrantes de la mesa de pensiones que este martes se reunirá de nuevo tras un mes de parón para poder analizarlo en profundidad.

“La potencia de esta medida es muy evidente”, defendió el secretario de Protección Social y Políticas Públicas de este sindicato, Carlos Bravo, durante la presentación del estudio. Así, explicó que ya desde 2011 se ha hablado de la necesidad de actuar sobre las bases máximas de cotización y, de hecho, ya ha habido cambios. En 2013 subieron un 5% y otro 5% en 2014, y para este año 2017 se ha aprobado un incremento del 5%. Con esos incrementos de 2013 y 2014 se consiguieron unos ingresos extra de más de 5.300 millones en 2015 y 2016, según cálculos de CC OO, que ha realizado una simulación de lo que ocurriría en caso de que se destoparan progresivamente las bases máximas hasta su totalidad en 2020.

Así, en 2016, su primer año de simulación, la base de cotización subiría un 14,5% anual, para posteriormente irse incrementando un 31% en 2017, un 49,5% en 2018 y un 33,5% en 2019, hasta llegar al destope total en 2020. A partir de este último año la Seguridad Social obtendría unos ingresos extra de 8.626 millones de euros anuales (frente a los 1.724 millones del primer año o los 5.175 millones del tercer año). Cabe resaltar que esta cantidad está calculada suponiendo que la pensión máxima se mantuviera como en la actualidad (es decir, 2.573 euros al mes repartidos en 14 pagas), pese a que CC OO considera que de igual manera habría que incrementarla en el medio/largo plazo para que estos trabajadores vean también el beneficio de pagar más. “Es posible acordar un incremento equilibrado de la base máxima de cotización y la pensión máxima que mantenga el carácter 'solidario' de esta cotización”, estima el sindicato en su informe, que defiende de cualquier modo que el efecto final siempre debe ser positivo para los ingresos de la Seguridad Social, que es el fin último de esa medida, y que tendría que haber un periodo de decalaje, de modo que el aumento de la pensión no debería notarse hasta varios años después. A su vez, Bravo puntualizó que este destope no sería “nada descabellado puesto que hay que tener en cuenta que las rentas más altas van a cobrar la pensión más años”. Así, según un informe realizado sobre la relación entre la esperanza de vida y la pensión, el sindicato concluye que quienes cobran la base máxima tienen una esperanza de vida 3,7 años superior a los que cotizan por la base mínima. Eso en el caso de los hombres, puesto que este efecto se diluye en las mujeres porque mayoritariamente cobran las pensiones de viudedad.

¿Quién asume el coste?

¿A quiénes afectaría esta medida? CC OO apunta a que en 2015 fueron 1,46 millones de cotizantes los que, al menos durante un mes al año, se beneficiaron de estas bases máximas. Es decir, que aunque ganaran más de 45.012 euros al año, solo cotizaban por esta cantidad y el resto quedaba exento. La totalidad de la cuantía de esos salarios que quedan exentos de cotización ascendería a 30.479 millones. En la mayor parte de los casos, se trata de un hombre, de origen español, afiliado al régimen general, que trabaja en el sector servicios, con empleo estable, estudios superiores y categoría profesional elevada.

¿Y quién financiaría este incremento de costes? Tal y como ahora está establecido, y puesto que solo afectaría a contingencias comunes, los trabajadores asumirían un 4,7% de la parte de su salario que comenzaría a cotizar -aunque esta cantidad se vería reducida entre un 37% y un 45% al deducirse esta parte en el IRPF- y la empresa cotizaría por el 23,6% de la cuantía del salario, aunque también podrían deducirse en este caso un 25% en el Impuesto de Sociedades. De esta forma, el Estado asumiría, mediante las deducciones y reducciones fiscales, la mayor parte de lo que empresa y trabajador cotizarían de más.

Por otro lado, CC OO también exige corregir “de manera clara y urgente” el sistema de revalorización de pensiones que se estableció en la reforma de 2013, “un sistema singular en Europa porque solo considera las pensiones desde la sostenibilidad, sin tener en cuenta el criterio de suficiencia, por lo que provoca una pérdida real de poder de compra”, como ponen de manifiesto en otro informe realizado por el sindicato.

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