El Norte de Castilla

Estas son las ocupaciones que crean empleo en Castilla y León

Un grupo de personas hace cola para acudir a una entrevista de trabajo en un restaurante de próxima apertura. / JAVIER COTERA
Un grupo de personas hace cola para acudir a una entrevista de trabajo en un restaurante de próxima apertura. / JAVIER COTERA
  • Puestos elementales y camareros y comerciales lideran las nuevas contrataciones en la región

Entre 2008 (año que arrancó con 1.082.100 ocupados) y 2013 (que se cerró con 916.400), Castilla y León sufrió la destrucción de 165.700 empleos, el 15%de los que tenía. Desde el comienzo de 2014, cuando se produjo el punto de inflexión y la crisis dio paso a la mejoría económica, la comunidad autónoma ha recuperado 76.400 ocupados (ahora tiene 992.800, según la EPA del III trimestre de 2016), es decir, menos de la mitad de los que perdió. De las diez ocupaciones clasificadas por el INE, ocho ya tienen más ocupados de los que había en el arranque de 2014 y de las diez ramas de actividad, siete presentan saldo positivo.

De estas últimas, la que mejor evolución presenta es la industrial, que cuenta hoy con 25.600 empleos más que once trimestres atrás, nada menos que el 18% más, hasta totalizar 167.600. La actividad que más personas reúne en Castilla y León es la que acoge el epígrafe de comercio, hostelería, talleres y transporte, con 260.200 personas, que suponen 18.900 más que al inicio de la recuperación (7,8%). El tercer puesto en volumen de creación de empleo es para el apartado de Administración Pública, educación, sanidad y servicios sociales, que ocupa a 244.400 trabajadores, con una ganancia de 16.900 (7,4%).

Aunque emplean a menos cantidad de gente, merecen también una mención por sus significativas cifra de creación de puestos la agricultura (9.500, el 14,4% más, hasta totalizar 75.400) y el sector financiero de seguros (3.200, el 19,2%más, hasta una suma de 19.900). Por otro lado, las tres ramas que tienen en la actualidad menos ocupados que a comienzos de 2014 son la construcción (200 menos), inmobiliarias (900) e información y comunicaciones (800).

Y ¿cuáles son las ocupaciones que más se están beneficiando del cambio de rumbo? En primer lugar, el cajón de sastre de las elementales o sin cualificación, un epígrafe que engloba un sinfín de trabajos que van desde los relacionados con la limpieza a los ayudantes de cocina, repartidores de publicidad, recadistas, ordenanzas, mozos, peones agrícolas, ganaderos, de la industria y la construcción, descargadores, reponedores, etc. Gana 20.400 ocupados, hasta configurar un colectivo de 126.600 personas en la comunidad, el 19,2% más que al inicio de 2014.

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Sobrecualificación

Pero que se trate de empleos para los que no es necesaria apenas preparación alguna no quiere decir que todos ellos los desempeñen personas sin formación académica. La sobrecualificación es un mal endémico en toda España. De hecho, si echamos un vistazo a las cifras de ocupados en función de sus estudios, todos los grupos han visto incrementado su nivel, salvo uno. En 2014 había 5.700 personas con empleo pero sin Educación Primaria y en la actualidad son 5.100.

Volviendo a las ocupaciones, en segundo lugar pero en un empate técnico, con cien empleos creados menos (20.300), se sitúa otro capítulo, el denominado trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores, donde cabe casi de todo: desde camareros y cocineros a vendedores en tiendas y almacenes o a domicilio, operadores de telemárketing, auxiliares de enfermería, cuidadores de niños, peluqueros, azafatas, policías y bomberos. En la actualidad suman 228.500 personas, el 9,8%más que hace dos años y nueve meses.

La tercera plaza es para los artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y la construcción (excepto operadores de instalaciones y maquinaria). Es un colectivo que ha crecido en 15.400 personas, el 12,5% más, hasta 138.600. Le sigue de cerca el epígrafe de operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores, con 13.200 ocupados más, el 17,6%, hasta una suma total de 88.200.

De forma anecdótica, las únicas dos ocupaciones que tienen en este momento menos gente dedicada a ellas que al empezar 2014 son las de directores y gerentes (son 34.700, lo que significa 2.300 menos) y militares (6.300, es decir 1.300 menos).

Récord de temporales

A nadie pilla ya por sorpresa que la mayor parte del empleo que se está creando desde que comenzó la recuperación es de carácter temporal. En concreto, el 91% de las ocupaciones que se han ganado son de ese jaez.

El techo de asalariados indefinidos lo alcanzó Castilla y León en 2010, con 629.200 personas. A partir de entonces comenzó la cuesta abajo, que se detuvo en 2013, cuando la EPA da una media anual de 561.100. Un año después eran 567.700 y en el IIItrimestre del presente año el INE los sitúa en 567.300.

Mientras, la región se adentró en la crisis con unos números de 216.100 asalariados con contrato temporal de media en el año 2008. A partir de ahí comenzó una sangría que toco fondo con los 147.400 que arrojó de media 2013. Dos años más tarde eran ya 173.300, es decir casi 26.000 más. El último dato es de nada menos que 213.800, más de 66.000 más que al inicio de la recuperación.

A quienes piensan que la historia se repite la estadística viene a darles la razón. En el último año de la ficticia, falsa o insostenible bonanza económica, 2007, el mercado laboral castellano y leonés presentaba unas cuotas de 72,6%de asalariados indefinidos y 27,4% de temporales. En 2012, los porcentajes se situaron en 79,7% frente a 20,3%. El último dato de la EPA, el del III trimestre de 2016, calca la relación de tipos de contratos de 2007: el 72,6% de indefinidos.frente al 27,4% de temporales.